Un restaurante murciano cuenta todo lo que les ha pasado con unos clientes: sacan esta moraleja de inmediato
"Resume muy bien cómo funciona esto de la hostelería".

La amabilidad, el buen trato y el ser educado en las formas con los clientes que acuden a un bar o restaurante es una de las claves para que estos repitan. Por supuesto, también entran en juego otros factores como la calidad de la comida o los precios, pero el sentirse cómodos y como en casa es una parte importante.
Además, este buen trato a favor del cliente siempre tiende a tener una recompensa, ya sea en forma de comentario o de valoración positiva o de una vuelta de esos consumidores al establecimiento.
Todo ello, lo que han querido reivindicar desde el restaurante Las Cumbres, en el municipio murciano de Cabezo de Torres, en su perfil de X o Twitter: "Hoy quiero contar algo que nos pasó hace unos días y que resume muy bien cómo funciona esto de la hostelería", han comenzado diciendo.
La historia con estos clientes
Desde el local han comentado que "entraron unos clientes haciendo una ruta andando por la zona y pidieron simplemente dos cafés. 2,80€. Nada más". Sus trabajadores les intentaron atender, tal y como hacen siempre, con "cercanía, amabilidad y atención" y "sin prisas, sin gestos raros, sin pensar en la cuenta".
"Solo en que se sintieran a gusto, algo que debería ser normal pero que, por desgracia, cada vez sorprende más", han reivindicado.
Los clientes lo valoraron positivamente: "Se les notó muy agradecidos por el trato, se miraron entre ellos y dijeron si venía luego a comer. Reservaron en el momento. Volvieron más tarde con sus hijos".
En esa nueva visita volvieron a recibir una buena atención: "Nuestra compañera los atendió igual, que es con cariño, detalle y profesionalidad. La cocina hizo el resto".
"Disfrutaron tanto que, al terminar, el cliente, que al parecer tiene su propia empresa, nos pidió menús para organizar aquí una comida con sus trabajadores en junio. Unas 30 personas", han añadido.
El aprendizaje de toda la historia
El restaurante ha recordado que "todo empezó con dos cafés de menos de tres euros" y ha sacado una moraleja que es para tener muy en cuenta. "Los pequeños detalles no son pequeños", han afirmado desde el local.
"Mirar a los ojos al cliente, sonreír y hacer sentir a alguien como en casa es la mejor publicidad que te puedes dar. Nunca sabes qué puede venir después de un simple café", han rematado.
