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Yisas Villegas, de adicto a la dopamina de las redes a pasar 15 días aislado en una isla sin móvil: "Ahora haré un consumo consciente"

Yisas Villegas, de adicto a la dopamina de las redes a pasar 15 días aislado en una isla sin móvil: "Ahora haré un consumo consciente"

Entrevista al creador de contenido, exdirector creativo de MilfShakes, que ha vivido 15 días en la isla de Formentera sin teléfono móvil.

Jesús Villegas, creador de contenido, en el experimento de 15 días sin móvil en la isla de Formentera.
Jesús Villegas, creador de contenido, en el experimento de 15 días sin móvil en la isla de Formentera.YT: @Aoscuras

Jesús Villegas, conocido como 'Yisas' Villegas, es un creador de contenido que vivió los primeros años de su carrera detrás de las cámaras, diseñando campañas y narrativas digitales para los demás. No fue hasta hace un año y medio que decidió hacer visible su rostro y ser el protagonista ante una audiencia que, como él mismo reconoce, comparte una misma dependencia: la del teléfono móvil y las redes sociales.

Se regaló por su 30 cumpleaños un experimento que se consideraría radical teniendo en cuenta su trabajo: 15 días aislado sin teléfono móvil en la isla de Formentera. Lo hizo tanto como un acto personal como para ser un espejo para los demás.

El resultado no fue solo una desintoxicación—o como él llama, detox digital—, sino un viaje que al principio es incómodo y que termina siendo revelador, pues ha puesto en evidencia hasta qué punto la tecnología ha dominado nuestros hábitos, nuestras emociones e incluso la forma en la que pensamos: desde una ansiedad y necesidad automática de buscar un teléfono hasta la simplicidad de resolver todos nuestros problemas buscando las respuestas en Google.

El experimento plantea una pregunta: ¿Cuánto de nuestra vida seguimos controlando realmente? Jesús Villegas ha destripado paso a paso en El HuffPost el día a día y qué cambios ha sentido 15 días después de vivir solo con una cámara y de la solidaridad de las personas.

- ¿Por qué pasar 15 días sin móvil en una isla?

Uno de los mayores problemas que tenemos hoy en día, si no el mayor, es la adicción a las redes sociales y el problema con la dopamina. Parte de darme cuenta de mi problema, identificarlo también en mi entorno y en mis seguidores, intenté poner solución dentro de lo posible, pensando en mí. Lo hacía para mí, esto no ha sido un castigo, sino un regalo por mi 30 cumpleaños. Por eso me he ido a Formentera, un sitio idílico y paradisíaco. Ha sido un regalo. Y ya que lo hacía, voy a grabarlo. Voy a hacerme pruebas para verificar que sí que hay cambios. Y ha salido bien. Ha habido ahí un cruce de caminos en el que hacía algo por y para mí y a la gente le ha gustado, lo ha agradecido e incluso le ha servido de inspiración para poder hacerlo ellos y aplicarlo en su vida.

- Cuando hablas de "detox", ¿a qué te refieres?

Es básicamente desintoxicarte de algo. Es cambiar drásticamente tus hábitos en un periodo corto, medio o largo de tiempo y ver qué cambios supone a tu cuerpo. El neurólogo con el cual me preparé para hacer todo esto me dejó muy claro que el detox no es la solución para un problema de este tipo, sino que es algo más progresivo, es más consciente y sobre todo, aplicarlo a tu día a día. El reto no estaba en estar 15 días en una isla con el agua turquesa sin móvil. El reto está ahora que estoy en mi vida normal con mis mails, con mis Whatsapps, con las demandas de atención de gente por trabajo y con también el anzuelo constante de las redes para meterme ahí de lleno en su para ti o en su algoritmo y no parar de scrollear.

- El primer día vas y pierdes tu única forma de comunicarte, un Nokia.

Me subí al taxi dirección a la casa y, al ser tan pequeño, no noté que no lo tenía en mi bolsillo, se me escurrió del bolsillo. Bajo del taxi, lo busco y no está. Salgo detrás corriendo, pero el taxista no me escucha, con tan mala suerte que yo tenía que llamar a la casera para informarle de que ya estaba ahí y de que me abriera la casa. Ese tipo de situaciones te empuja a resolver problemas que con el móvil no tenemos. Si no sabes dónde está una calle, en vez de preguntar a alguien, buscas en el móvil. A lo mejor en la interacción humana está la mujer de tu vida y no la has conocido porque tienes a tu alcance instantáneo la solución. Le pedí a un chaval que pasó en moto que me dejase llamar al taxi.

- Me sentí identificado cuando dijiste que aunque no tenías móvil, tu cerebro te hace llevar la mano al bolsillo para scrollear. ¿Tuviste esa abstinencia?

Absolutamente, tuve estímulos automáticos de darme cuenta de que estoy scrolleando en el menú de configuración de la cámara. Fueron sensaciones negativas y automáticas relacionadas con el móvil y de las que no nos damos cuenta. Estoy cocinando brócoli, y pensé hostias, no puedo buscar cuánto tiempo tengo que cocer el brócoli. Y acto seguido pensar, vamos a ver, pues cuando esté blando, ¿no? Lo toco, lo pruebo y cuando esté blando ya estará cocido. En otra ocasión hubiese buscado cuánto tengo que cocer el brócoli, o sea, estamos locos. Y te sientes idiota, de verdad, o sea, te sientes idiota.

- Hablas mucho de los complejos físicos que crean las redes sociales.

La adicción a las redes sociales va más allá de comportamientos automáticos, hay un punto más peligroso que va con la estabilidad emocional, con complejos y falsas expectativas de vida. También una falsa realidad de lo que es la felicidad. Al subir solo cosas positivas a las redes, automáticamente al consumidor le genera una falsa realidad de la vida, todo momentos bonitos, viajes increíbles y caras y cuerpos perfectos. No tiene nada que ver con la realidad. Luego sales a la calle y ves absolutamente todo tipo de cuerpos, que nadie se fija en nadie y que no es tan conflictivo como parece en las redes. El mayor problema que tenemos son las redes en muchos sentidos. Aplica la vida, desde la política, como hacen ahora en el Congreso, intentando buscar el clip para que sea viral. Ahora es una batalla de gallos de la política. Me parece muy peligroso.

- Necesitas enviar los vídeos en bruto al editor, pero no tienes cómo hacerlo y apelas a la solidaridad humana.

A los 15 días los llamo misiones, pensando en el contenido y en qué hacer. Era evidente que tenía que buscarme la vida de alguna forma. Cuando corría por ahí o hacía deporte iba con los ojos abiertos, de repente vi una villa llena de chavales currando en remoto con ordenadores. Me aventuré a pedirles el favor y les expliqué por qué estaba allí. Lo entendieron superrápido. Fui tres o cuatro veces y por agradecer la solidaridad les llevé frutas.

- Parecía que querías rendirte, pero fue todo una broma a tus amigos.

Sé cómo funcionan las redes. Aparte de ser un experimento, hace unos meses también hice un formato serie con un objetivo en común, que en ese caso era el tema de la isla de Epstein. Tiene que haber drama a veces, y si no hay drama, que no había y no pasaba nada si no hubiese, me tocó inventarlo y con algún trasfondo positivo de que en realidad estoy muy bien, que no se preocupen. El trasfondo era que me insultasen y captar un poco la atención, que a veces se trata de eso en las redes, siempre con un objetivo positivo.

- ¿Por qué te escribiste una carta antes del viaje por si, como dices tú, ‘paniqueas’?

Esto parte de una instrucción muy clara del neurólogo, de la preparación. Pero yo en mi vida normal trato de dejarme mensajes, no tan Mr. Wonderful como eso. Pero creo que hay una línea entre pensarlo y escribirlo, la diferencia es abismal y el esfuerzo es mínimo. Entonces yo trato de escribir todo lo que se me ocurre. Yo tengo aquí la casa de un loco porque mis puertas son de cristal y están pintadas siempre con los siguientes proyectos o con mensajes de: si estás leyendo esto y no has hecho deporte, hoy levántate y vete a andar. Ese tipo de cosas creo que son positivas y no hay nada mejor que hacer caso a tu yo del pasado.

- Te encontraste con una mujer de una forma que parecía una película de Netflix.

Fue tan orgánico y natural como parece. Yo estaba en una cala escondida y de repente apareció ella, super bohemia, la vi a lo lejos, mirando al mar. Yo tenía agua y le ofrecí, estuvimos hablando y resulta que era una chica parisina, cantante, que había conectado con Formentera siete años atrás. Venía de una temporada difícil de vida y me dice que acaba de terminar un álbum de música con el contexto de que yo llevaba 10 días sin escuchar música. Fue mágico ese momento. Me comprometí ese día a hacer deporte y nos volvimos a cruzar a los dos días. Quedamos a cenar en un sitio más o menos a una hora porque sin móvil se quedaba así hace años. Eso se nos ha olvidado. Ella es una artistaza con un talentazo que todavía no ha pegado el boom. Es energía pura.

- Conociste a Vicente, un anciano de la isla.

Fue el que más me impactó. Es el padre de Pepita, mi casera allí. Un personaje que ha vivido una vida muy simple. Es bastante raro encontrar eso hoy en día, gente que no ha salido de esa pequeña isla. Va a ser un recuerdo que me voy a llevar de por vida.

- Planteas dos preguntas en este experimento: ¿Qué te mueve y qué no te mueve?

Después de este viaje lo que me mueve es poder seguir haciéndome esa pregunta constantemente. Una eterna búsqueda de un objetivo claro. Es complejo porque puede ser una infelicidad eterna, pero en realidad no, puede ser la búsqueda de la realización eterna. Me mueve intentar aportar valor, pasar mucho tiempo con los míos. Me mueven muchas cosas, pero sigo sin poder responder claro a esa pregunta. no me mueve el contenido banal, las relaciones tóxicas, el conflicto… Eso lo tengo claro.

- ¿Qué cambios objetivos has tenido?

El móvil antes de irme me generaba calma. Después me generaba estrés. Solo con 15 días mi cerebro cambió la forma de interpretar lo que era el móvil para él. Es muy fuerte y evidencia lo complicado que son las redes para uno mismo. Me da fuerzas de que el cerebro se puede entrenar, se pueden generar hábitos. Los cambios subjetivos son que voy a hacer un consumo consciente, ponerme límites a la hora de usar el móvil. no tratar con urgencia todas las notificaciones. Para mí ha sido muy satisfactorio y lo que digo es muy guay que a la gente también le haya tocado.

- ¿Y cómo ves las redes sociales? En España se habló de la intención de prohibir el acceso a ellas a los menores de 16 años.

Sobre el papel suena increíble. La realidad es que, bajo mi opinión, esconde cosas más oscuras de lo que se pretende, que es un control. Para tú prohibir el acceso a menores de 16 años implica identificarte en redes para todo el mundo. A nadie le gusta que un niño pueda tener acceso a un contenido explícito, pero la solución seguramente no será identificar a cualquier persona dónde vive, qué hace, quién es y qué sube. Es una medida que brilla, pero que en el momento en el que le quitas la capa externa es bastante oscura, es control absoluto. Hay un problema y es que estamos en un punto de no retorno. La única solución viable es a nivel individual, no se le pueden poner puertas al campo.

Es imposible que alguien pretenda prohibir el acceso a Internet a alguien. Siempre habrá una puerta trasera. Hay mil pruebas, hay aplicaciones, está Roblox poniendo que no se puede iniciar sesión si no tienes 12 años y los niños se están pintando con rotulador el bigote y la barba para el reconocimiento facial y lo pasan. Entonces creo que no habría que perder tiempo en buscar opciones tecnológicas. Es la economía de la atención lo que prioriza a día de hoy. No el dinero.

- Fuiste un tiempo el director creativo de MilfShakes, de Nil Ojeda.

Estuve dos años en el proyecto de MilfShakes, de director creativo y socio, y para mí esa etapa será siempre increíble recordarla. Era un parque infantil, era como el mundo idílico. Todo lo que se nos ocurría lo podíamos llevar a cabo porque la gente apoyaba bastante nuestra narrativa, y apoya, aunque no siga estando yo ahí. Entonces, podíamos hacer lo que quisiésemos. Si queríamos sacar una bici con las ruedas cuadradas, tenía cabida y a la gente le iba a gustar. Y al igual que yo enfoco a día de hoy mi contenido de aportar algo de valor, también tanto Nil como yo y como todo el equipo teníamos esa prioridad en nuestras cabezas. Dejar huella, aportar entretenimiento, enseñar lo que sea, pero dejar huella. Y siempre lo recordaré con mucho cariño y me encanta verlo ahora desde la barrera y poder disfrutar de todo lo que están planteando.

- Esta pregunta siempre la dejo para el final. ¿Cómo estás?

Estoy nuevo si lo comparo con hace tres semanas. Estoy con mucho más foco de qué quiero, qué no quiero, hacia dónde voy... Y estoy realmente bien. Antes no. Creo que viéndolo ahora en perspectiva no estaba tan bien como yo pensaba. Ahora estoy muy bien y muy feliz y muy agradecido por todo lo que está pasando. Y muy consciente de que yo pueda permitirme el lujo de pausar mi vida 15 días e irme a una isla a estar sin móvil. Es un privilegio y creo que es importante en este mundo ser consciente de la suerte que tienes y de los privilegios.

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Redactor de Virales de El HuffPost. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, trabajó en el Diario AS como redactor en la sección de fútbol y narrando partidos nacionales e internacionales en la web. Deporte, cine y superhéroes son sus grandes amores.

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