"La gente está desesperada porque no puedes ni llegar a tu casa": el Albaicín se planta ante la masificación turística
"A veces me da ansiedad de pensarlo".

El turismo masivo lleva años transformando algunos de los barrios históricos más visitados de España, pero en Granada el malestar vecinal empieza a convertirse también en un asunto político.
En el Albaicín, el emblemático barrio granadino ubicado frente a La Alhambra y declarado Patrimonio de la Humanidad, las protestas contra la proliferación de alojamientos turísticos y la masificación turística se multiplican mientras los residentes denuncian que el barrio está perdiendo su vida cotidiana.
Según cuenta El País, la tensión ha crecido especialmente en los últimos meses. Asociaciones vecinales, dueños de comercios locales y vecinos de toda la vida alertan de un proceso de turistificación que está cambiando el comercio tradicional, encareciendo la vivienda y dificultando incluso la movilidad diaria dentro del barrio.
"Antes eran las vecinas las que estaban en la calle"
Cada tarde, decenas de turistas se concentran en el mirador de San Nicolás para fotografiar el atardecer frente a La Alhambra. Móviles, cámaras y grupos organizados llenan uno de los rincones más famosos de Granada mientras el barrio intenta convivir con una presión turística cada vez mayor.
En las estrechas calles del Albaicín, muchos vecinos sienten que el paisaje humano ha cambiado por completo. "Mira, ahora nos rodean los grupos de turistas, antes eran las vecinas las que estaban en la calle", lamenta Isabel Toral, vecina del barrio y miembro de la asociación Albayzín Habitable.
La plataforma, formada por unas 400 personas, denuncia el aumento de apartamentos turísticos y la desaparición progresiva del tejido residencial tradicional. Según sus cifras, actualmente habría "tantos censados (7.000), como alojamientos turísticos" dentro del Albaicín.
Comercios tradicionales en peligro
La transformación también se percibe en los negocios del barrio. Tiendas históricas conviven ahora con locales pensados para el turismo internacional, como cafeterías especializadas o establecimientos orientados a visitantes extranjeros.
José Ocaña, propietario de una droguería heredada de sus padres, asegura que la situación empieza a ser insostenible. “Hay días que no se puede andar por la calle”, afirma. Mientras tanto, algunos establecimientos tradicionales desaparecen. Es por eso por lo que Ocaña en ocasiones teme incluso por la continuidad de su negocio: “A veces me da ansiedad de pensarlo”.
Y este no es un miedo infundado. En una de las calles del barrio acaba de cerrar el último supermercado Covirán de la zona, dejando paso a tiendas de artesanía, bisutería y cafeterías enfocadas al turismo.
El turismo entra de lleno en la campaña política
El debate ha llegado ya a la campaña electoral andaluza. Albayzín Habitable ha organizado encuentros con partidos políticos para exigir medidas contra la masificación y la expansión de los pisos turísticos. “El problema principal son los buses, que se colapsan con los grupos de turistas. La gente está desesperada porque no puedes ni llegar a tu casa”, denuncia Toral, agotada con la situación que ya viven prácticamente a diario.
Asimismo, desde la asociación insisten en que no rechazan el turismo, sino el modelo actual. “Sabemos que el turismo es una fuente de ingresos”, afirma el farmacéutico Antonio Guiote. “No estamos en contra del turismo, estamos en contra de la masificación. Reivindicamos el espacio de encuentro vecinal”, añade también el residente Rafael Fuentes-Guerra.
