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25/10/2012 14:42 CEST | Actualizado 25/10/2012 14:55 CEST

El director de la Organización Nacional de Trasplantes dice que las insinuaciones de Mariló son "un invento"

La presentadora de La Mañana de La 1, Mariló Montero, se preguntó el pasado martes si "el alma" se puede transmitir en los trasplantes de órganos. Lo hacía tras asegurar que la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) había desmentido que fueran a ser donados los órganos del asesino confeso de dos personas en El Salobral, que terminó suicidándose.

"Pues qué quieren que les diga, yo no puedo negarles que he sentido tranquilidad al saber que los órganos de este hombre no van a dar vida a nadie. Yo no querría esos órganos. No está científicamente comprobado pero nunca se sabe si ese alma está trasplantada también en ese órgano".

Las declaraciones de Montero provocaron indignación en las redes sociales, donde se la criticó con dureza. Al día siguiente, la presentadora pidió disculpas a quienes se pudieran haber "ofendido por una opinión personal", pero mantuvo su pregunta sobre "si el órgano tiene alma".

"Como juego de salón está bien", responde el doctor Rafael Matesanz, director de la ONT, en declaraciones a El Huffington Post. "Pero el tema es más serio de lo que parece. Hay que tener cuidado, se da un mensaje a gente que le da cierta credibilidad", añade Matesanz, quien ha recibido varios mensajes de pacientes "nerviosos" tras estas afirmaciones.

Las palabras de Montero abundan en una teoría que asegura que las células son capaces de almacenar la memoria del donante y ser transmitidas a quien recibe un órgano trasplantado. Uno de sus defensores es el doctor Josep Maria Caralps, el primero en realizar un trasplante de corazón en España, quien asegura que el corazón es capaz de cambiar aspectos como la orientación sexual. "Hay gente que ha cambiado totalmente de gustos alimenticios, de deporte y de sexo por las mismas del donante", dijo en una entrevista a Onda Cero en la que habló de "memoria sistémica" celular.

"Eso no existe, no tiene ninguna base, es un invento", responde Matesanz. "Si resulta que las memorias de nuestro yo se pueden transmitir, ¿por qué no con un hueso o con el páncreas?", se pregunta. "La fisiología es como es. Toda nuestra vida, nuestros recuerdos, nuestra voluntad, todo nuestro yo radica en el cerebro. Es un tema mucho más profundo de lo que parece, frivolidades aparte". El doctor rechaza tajantemente que el cuerpo experimente ningún tipo de cambio cuando se le trasplanta un órgano. "Como sigamos por esta deriva... hay mucha gente a la que le trasplantan válvulas cardíacas de cerdos o de buey".

Para reforzar su argumentación, Matesanz aporta datos. "Cada año se hacen unos 108.000 trasplantes. En los últimos 30 años habrá unos dos millones y pico de trasplantados. Si eso fuera remotamente cierto, tendríamos miles de casos perfectamente documentados. No se sostiene por ninguna parte".

Matesanz considera que toda esta discusión se ha retomado a raíz de la publicación de Un corazón desconocido, el relato de la actriz y escritora francesa Charlotte Valandrey en el que explica cómo se enamoró del marido de su donante. Para el máximo responsable de la ONT, el caso de Valandrey tiene una explicación más simple: la toma de medicamentos y la emoción de la operación. "Los trasplantados pasan por situaciones de una emotividad tremenda y pueden imaginar cualquier cosa", añade.

"El corazón es una víscera muy emotiva, tiene una lírica que no tienen otros órganos. La vida se ha relacionado desde siempre a la parada del corazón hasta los años 50, cuando se define la muerte cerebral", explica. Por esa razón, pide "pruebas científicas, no literarias" a quienes hablan de este asunto, como hizo Mariló Montero.

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