POLÍTICA
07/04/2013 13:31 CEST | Actualizado 07/04/2013 13:31 CEST

Jóvenes preparados en paro: "El 'estudia, estudia y tendrás futuro' ha sido la gran mentira de mi vida"

Gtresonline

A Cristina Gant, malagueña de 28 años, no se le caen los anillos. Estudió enfermería, hizo un máster y ha realizado más de 3.000 horas de cursos, pero, en vista del panorama de crisis, y consciente de lo complicado que es trabajar en lo suyo, lleva casi dos años buscando empleo en cualquier sector. Ha dejado su currículum en negocios de restauración –en el que tiene experiencia tras trabajar 5 años en una pizzeria-, en tiendas de ropa, en supermercados y “en cualquier tipo de trabajo donde no exijan más que el graduado escolar”. Pero ni por esas. La respuesta que suele escuchar es siempre la misma: está sobrecualificada.

“Pocas veces te dan argumentos razonables. Suelen decir que no me ajusto al perfil que ellos buscan para ese tipo de trabajo, que no tengo la experiencia suficiente para el puesto o que mi formación está por encima de las especificaciones y en el puesto que ellos ofertan me voy a sentir desganada e infravalorada”, lamenta.

Con una tasa de paro entre los jóvenes superior al 50%, muchos intentan agarrarse a lo que sea. Pero, como Cristina, muchos de ellos se encuentran con que su extensa preparación académica es más un muro que una ventaja para encontrar determinados tipos de trabajo. De hecho, y según un estudio del Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia, el 50% de los jóvenes que están en paro está sobrecualificado.

Roberto Álvarez, segoviano de 25 años, es otro ejemplo. Tras terminar periodismo, hacer un máster y comprobar las pocas oportunidades que hay en su sector, se “doctoró” en entrevistas y dinámicas de grupo de supermercados y establecimientos de comida rápida. Tras más de un año, sigue en el paro. “Ir a una dinámica de grupo de un supermercado como Mercadona es para echarse a llorar. Todos los que hicieron la prueba conmigo eran licenciados o ingenieros. A mí ni me llamaron, como siempre”, se queja.

CURRÍCULUM A, CURRÍCULUM B

En vista de la situación, muchos jóvenes han optado por redactar dos currículum: uno en el que incluyen todos sus estudios y experiencia, para los trabajos relacionados con su formación, y otro adelgazado en el que esconden parte de sus estudios. Esta estrategia la utilizan cerca del 10% de los candidatos, según un informe de la empresa de trabajo temporal Adecco.

Uno de esos casos es el de Ester M. M., cacereña de 24 años que estudió enfermería, un máster y está preparando un doctorado. Ha intentado, sin suerte, trabajar en pequeñas tiendas. “De las grandes cadenas ni siquiera me han llamado”, subraya. La frustación le ha llevado a crear un grupo de Facebook llamado ‘Dicen que mi CV está sobrecualificado’. “Tengo dos currículum: el delgado en el que sólo cito mi carrera, mi máster, los conocimientos básicos tanto en idiomas como en informática; y el gordo, completo, normalmente dirigido a los puestos de enfermería”, explica.

Los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de explicar si aligerar el currículum es una buena idea o no. Marina Vilageliu, directora de selección de Adecco, lo desaconseja: “Acceder a ese puesto puede traer consecuencias no siempre positivas para el trabajador y para la empresa, ya que la sobrecualificación en el puesto de trabajo lleva inevitablemente a la frustración para ambas partes. Esta situación casi siempre deriva en la desmotivación del trabajador y a su vez genera una insatisfacción laboral que no es positiva para ninguna de las partes”.

"ES TERRIBLE"

Javier Pueyo, vicepresidente del Consejo de la Juventud, no lo ve así. Reconoce que es “terrible” ocultar los estudios para encontrar empleo, pero es realista: “Si recogemos toda nuestra formación y experiencia profesional en el currículum al buscar un trabajo que exija escasa cualificación, lo más probable es que seamos automáticamente descartados”.

Además, Pueyo da una clave: “No es que muchos jóvenes estén sobrecualificados, sino que tienen una formación que no se adecúa a un sistema productivo desindustrializado y basado en actividades de muy bajo valor añadido y en absoluto vinculadas al conocimiento, como es el español. Debemos implicarnos para construir un país que no nos expulse, sino que nos permita vivir con dignidad”.

¿POR QUÉ NO LES QUIEREN?

Javier Trillo, de 26 años, es otro enfermero que busca trabajo de lo que sea. Tiene una teoría sobre por qué las empresas rechazan a los candidatos que, a su juicio, están sobrecualificados. “Buscan el mayor beneficio al menor costo. Y quien tiene menos estudios, o menos expectativas, le será un trabajador más rentable. Pero llega un momento en que, después de sentirte tan pisoteado por la crisis y tan tonto con el ‘estudia, estudia y tendrás futuro’ (la gran mentira de mi vida), cualquier empleo va a ser como un bote salvavidas en mitad de la tempestad”.

Vilageliu, de Adecco, señala que, desde el punto de vista de la empresa, la sobrecualificación de un trabajador suele ser sinónimo de rotación: “En cuanto el empleado encuentre una oportunidad laboral acorde a su formación, abandonará la empresa y dará lugar al inicio de un nuevo proceso de selección, con los consabidos gastos que esto supone para la empresa”.

EL EXTRANJERO, LA SALIDA

Muchos jóvenes ‘sobrecualificados’, hartos de buscar trabajo en España, están preparando las maletas. A ello animan noticias como que la Agencia Federal de Empleo de Alemania asegura que necesitará 200.000 trabajadores cualificados cada año procedentes de países del sur de Europa. En mayor parte, requerirán ingenieros, médicos y enfermeros. “Mi única salida es irme. Estoy sacándome los niveles B2 tanto de inglés como de francés para salir de aquí”, señala Ester.

Juan López, zaragozano de 29 años, ya ha dado el paso. Licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas, hace medio año que se fue a Irlanda, donde sí trabaja de lo suyo. En España no veía salida ni buscando trabajos que, en teoría, requerían menos preparación de la que tenía. “En la mayoría de ellas la principal respuesta fue la ausencia de respuesta. Sólo un par de empresas extranjeras que realizaban el proceso de selección desde fuera de España para España me realizaron verdaderas entrevistas y en ambas me indicaron que estaba sobrecualificado”.

¿SÓLO JÓVENES?

luis Aunque la sobrecualificacón es un fenómeno que afecta especialmente a los jóvenes, los menos jóvenes también lo sufren. Luis Bermejo, de 48 años y desde 2008 en el paro, es solo un ejemplo. En su caso, su experiencia como programador está siendo una traba para encontrar trabajo.

“En alguna ocasión me han llegado a decir directamente que tenía cualidades superiores a lo que se necesitaba y que, por tanto, me iba aburrir. Si yo quiero trabajar, si voy a esa entrevista, será porque no me aburro, más me aburro en el paro”, asegura.

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