INTERNACIONAL
09/08/2013 08:41 CEST | Actualizado 09/08/2013 16:13 CEST

Padre e hijo vivían en la jungla como 'robinsones' desde la guerra de Vietnam

EFE

Un vietnamita y su hijo han vivido en la jungla del centro del país, aislados del mundo desde una noche de 1971 en que su casa fue bombardeada y perdieron a la madre y a otros dos chicos, han informado los medios locales.

Ho Van Thanh y su hijo Ho Van Lang vivían en una cabaña de madera que habían construido en un árbol y adonde llegaron el miércoles las autoridades para devolverlos a la civilización, según el diario Thanh Nien.

El equipo de rescate, que tuvo que adentrarse 40 kilómetros en la jungla de la provincia de Quang Ngai, los descubrió cubiertos con taparrabos y utilizando armas y utensilios que habían fabricado con lo que hallaban en su entorno.

Cerca de la vivienda había una pequeña huerta, con la que complementaban la caza y los frutos que recolectaban. También plantaban tabaco y lo fumaban.

En un rincón de la cabaña, el veterano aún guardaba los pantalones militares que vistió durante la Guerra de Vietnam.

Desde hace 40 años se ha conocido su paradero, porque otro hijo, el benjamín, se salvó del bombardeo, creció con un familiar, y un día de 1983 consiguió encontrarlos con la ayuda de un tío.

No obstante, y pese a todas sus insistencias, no logró nunca convencerles de que abandonaran la protección de la jungla y regresaran.

El hijo menor volvió en varias ocasiones desde entonces, incluso acompañado por personas con mayor autoridad, para intentar disuadirlos y para llevarles ropa y cosas difíciles de encontrar, como aceite y sal.

Padre e hijo siempre se negaron a regresar, incluso huían y se escondían si los intentaban agarrar, y la ropa y utensilios que les llevaban se encontraban metidos en una bolsa, como si no los usasen.

El miércoles, Ho Van Thanh, ahora con 82 años y demasiado débil para andar por sí solo, tuvo que ser transportado en una hamaca de vuelta a la civilización.

No es la primera vez que ocurre algo semejante. En 1974, después de permanecer 30 años como guerrillero en la selva filipina, se rindió el último soldado japonés del Ejército Imperial que peleó en la Segunda Guerra Mundial.

Otro soldado japonés, Shoichi Yokai, permaneció escondido en Guam hasta 1972 por las mismas razones hasta que fue devuelto a Japón convertido en héroe nacional.