La 'cara B' de la carta a los Reyes Magos

La 'cara B' de la carta a los Reyes Magos

IKEA

Por una vez podríamos celebrar La Navidad. Una de verdad. En mayúsculas. Como las de antes.

Cada vez hay más tradiciones en torno a estas fechas y menos sentido tradicional. Porque en realidad se trata de pasarlas en familia. IKEA ha recurrido a un grupo de niños de entre 4 y 9 años para hacer un pequeño experimento. Les pidieron que escribieran la carta a los Reyes Magos y con ella su lista de regalos y luego otra a sus padres en la que no podían incluir cosas materiales. Todos ellos pidieron a sus padres que pasaran más tiempo con ellos.

Otra Navidad es posible y, para ello, te sugerimos algunos regalos e ideas que compartir con tus hijos en una carta alternativa.

Una tarde en la oficina.

Diciembre es un campo de minas de días festivos. En esta época del año en la que el nivel de producción no es muy alto es un buen momento para llevar a tus hijos a tu lugar de trabajo. Puede resultar extraño que la que es probablemente la ocupación a la que los adultos más horas dedican al día sea todo un misterio para sus propios hijos. De esta forma los niños se sienten más involucrados en la vida de sus padres y comprenden mejor su ausencias. En Estados Unidos y Canadá se dedica un jueves de abril a esta tarea, dentro del programa “Take your children to work day”. Cada año, 37 millones de escolares visitan los lugares de trabajo de sus padres en la que es su primera introducción al mundo laboral.

Echar una partida de golf en el salón.

En un momento del experimento de IKEA, uno de los niños pide una consola de videojuegos a los Reyes Magos, pero bien podría incluirla en la carta alternativa a los padres. Los nuevos modelos permiten jugar al tenis, hacer yoga o bailar en medio del salón. Una forma perfecta para jugar en familia y que bien puede sustituir a una tarde en el gimnasio. A juzgar por su risa, a este bebé le parece realmente divertido que su padre juegue al golf con la videoconsola.

Clases de cocina para padres e hijos.

Si pides a tus hijos que te ayuden a la hora de preparar la cena probablemente lo entenderán como una tarea en vez de como una diversión conjunta. Acudir antes a un curso de cocina, con recetas sencillas adecuadas para ellos, e incluso ir a comprar sus propios utensilios permite crear un vinculo entre padres e hijos y a la vez concederles cierta autonomía.

Una sesión de dibujo con tus hijos.

Pasa una tarde dibujando con ellos y enmarca el resultado de las “obras de arte” para colgarlas en la pared. Cada vez que vean los cuadros se acordarán del tiempo de diversión que habéis compartido juntos. En estas fechas se puede escoger una temática tan oportuna como las decoraciones navideñas para colgar en el árbol. A partir de una sesión de dibujo con su hijo, la canadiense Wendy Tsao montó un negocio muy original: Child’s Own Studio. Crea peluches a partir de dibujos infantiles. Otro forma curiosa y única de recordar el tiempo dedicado a los hijos.

Disfraces complementarios.

Organizar una fiesta de disfraces para ellos sin ser un mero espectador que vigila. Al fin y al cabo los mosqueteros eran cuatro con D’Artagnan, los indios han de luchar contra los vaqueros y los piratas nunca viajan solos. Por descontado existen tiendas que venden packs de disfraces familiares, para que, al menos por un rato, los niños sean los más adultos de la familia. En ese vídeo que lleva semanas triunfando en Internet un padre intenta reprender a sus hijos por haberse llenado la cara de pintura hasta el punto de quedar irreconocibles. La risa que apenas puede contener evidencia que le hubiera encantado haber participado del festín previo.

Un día de bici antes incluso de que aprendan a montar.

Si los niños todavía son pequeños para montar en su propia bicicleta existen infinidad de accesorios que van más allá del típico sillín supletorio. Una silla adecuada para las bicicletas de montaña o remolques para ir por la ciudad que les pueden resultar casi tan entretenidos como una atracción de feria.