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04/09/2015 08:58 CEST | Actualizado 04/09/2015 08:58 CEST

10 cosas que sólo entenderás si tienes mucho pecho (GIFS)

En cuestión de pechos, por lo general ellos los prefieren grandes —por si a alguien le quedaba alguna duda existen hasta estudios que lo corroboran— y la mayoría de ellas, también: la operación de aumento es la estrella entre las intervenciones estéticas.

El ideal es una delantera turgente que desafíe a la gravedad, pero ¿qué sucede en la vida real? Diez verdades que sólo las mujeres con mucho pecho conocen:

  1. No puedes ponerte cualquier tipo de escote porque corres el riesgo de que parezca que llevas el pecho en exposición, como en una bandeja.

  • Tu canalillo es un accidente geográfico que ríete tú del Cañón del Colorado.

  • Cualquiera se cree con el derecho de compartir contigo cualquier tipo de broma absurda: “¿Tu escote es en realidad el Triángulo de las Bermudas porque puede hacer desaparecer cosas?”.

  • También hay leyendas urbanas: los hay que dicen que entre ellos no hay cobertura. Y no mienten, que una amiga de una amiga una vez lo probó y no sonó. Que lo mismo fue por otra cosa, ¿eh? Pero no sonó.

  • Tú no buscas sujetadores monos, sino megaestructuras como las de los programas de Energy: que sujeten, recojan y no se claven. Y no, estos adjetivos nunca van acompañados de una prenda bonita.

  • La que inventó el biquini de triángulo seguro que no tenía mucho pecho porque es una verdad universal que ahí-no-cabe-nada.

  • Correr espontáneamente y sin estar preparada para ello no mola nada. El bamboleo del pecho duele, sobre todo cuando tienes mucho.

  • No, estar boca abajo tampoco es divertido, sobre todo si la superficie es muy dura, como el suelo de la piscina donde intentas tomar el sol.

  • Todo acaba parando ahí: a veces, cuando te quitas el sujetador descubres que lo tienes lleno de migas… y ten por seguro que las manchas terminan siempre en ese mismo sitio.

  • Por no hablar de las miradas indiscretas. Algunos lo hacen sin ningún disimulo y te encantaría hacer lo de la imagen de abajo: “¡Dejadme en paz! ¡Son las que tengo y bastante cruz tengo yo ya!”.