POLÍTICA
14/04/2016 11:00 CEST | Actualizado 14/04/2016 11:02 CEST

El enternecedor artículo de Pérez-Reverte que emociona a las redes

GTRES

Arturo Pérez-Reverte acostumbra a generar polémicas virales en las redes sociales con su pluma afilada, con esas críticas imbatibles con las que arroja luz, sin los límites de lo políticamente correcto, sobre la actualidad. Sin embargo, esta semana sus palabras se han ido reproduciendo de tuit en tuit, de muro en muro, precisamente por lo contrario, por su ternura.

Hace cinco días, el autor de El capitán Alatriste publicó en la revista XL Semanal un artículo titulado Un tipo duro. Pero quien esperase una de sus historias de guerra o de perra vida callejera se equivocaba desde la primera línea. "Una planta de oncología de un hospital no es el lugar más divertido del mundo", arranca el texto.

Y es que esta Patente de corso va dedicada a un pequeño de cuatro años, Leo, que está en tratamiento y espera un trasplante de médula que le salve la vida; mientras llega el momento, conquista a enfermeros y médicos disfrazándose de don Diego Alatriste y gritando por los pasillos la frase con la que arranca el primer libro de la saga y que es la definición cabal del personaje revertiano: "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente".

Reverte explica el ánimo aventurero de este niño superdotado, cuidado con primor con sus abuelos, que ansía un burro que se llame Platero, enamorado de Lisa Simpson, pero al que un simple resfriado podría matar.

Reverte recrea su lucha y sus sueños y constata que, sin ser capitán, sin ser Alatriste, sin ser adulto aún, Leo es ya un niño valiente.

Clara, una chica que asiste como voluntaria, le lleva un libro del capitán Alatriste. Y al despertar hojean unas páginas juntos. "Genial", dice Leo, al reconocer la primera frase. Y al cabo de un rato, con la espada en las manos, se duerme otra vez. El duro descanso del guerrero, a la espera del siguiente combate por la vida. Le quedan dos meses de tratamiento, y después deberá recuperarse, a la espera de un donante; de la médula anónima que lo salvará. Ahora está tan débil que un simple resfriado podría matarlo. Es difícil predecir si vivirá o no. Saber si dentro de unos años, lejos ya de este campo de batalla, será el hombre más honesto o el más piadoso. Pero de lo que no cabe duda es de que es un niño valiente.

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