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26/01/2018 19:28 CET | Actualizado 26/01/2018 19:28 CET

La lucha de las ciudades españolas contra la polución

Varias capitales españolas afrontan graves problemas por contaminación atmosférica y la respuesta de las autoridades es lenta y hasta ahora insuficiente.

Susana Vera / Reuters

A finales de noviembre y comienzos de diciembre de 2017, un episodio de alta contaminación atmosférica afectó a casi una veintena de ciudades españolas. Durante varios días, y gracias a la conjunción de tráfico rodado, llegada del frío y falta de lluvias, Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza o Valladolid superaron los límites de dióxido de nitrógeno y otras cifras de concentración de partículas permitidos por la Unión Europea.

Esta última crisis mostró, una vez más, la dimensión del problema de la polución en España. Según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que publicó en noviembre un nuevo Índice de la Calidad del Aire y un mapa de monitorización en tiempo real, la polución provoca al año la muerte de 400.000 europeos. Según los cálculos de Ecologistas en Acción sobre las cifras oficiales, el número de víctimas españolas de la contaminación ascendería a más de 50.000 (23.180 por partículas finas, 19.740 por concentraciones de dióxido de nitrógeno y 1.600 por ozono).

El último episodio crítico también reveló que lo que nos espera, si no se toman pronto medidas drásticas, es todavía peor: el cambio climático reducirá el balance de lluvias en España, un país con un gran parque automovilístico. Por eso, las situaciones de alta concentración de partículas en las ciudades serán cada vez más frecuentes y no se limitarán a las grandes ciudades, sino que afectarán también a las medianas. Urbes como Guadalajara, Getafe, A Coruña, Lérida o Puertollano, y no sólo Madrid, Barcelona o Valencia, superaron a finales de noviembre los niveles permitidos de polución.

Sólo Madrid y Valladolid reaccionaron con prontitud a la crisis.

Así es la lucha desigual de las ciudades españolas contra la polución.

Madrid

El Ayuntamiento ha aplicado varias veces en los últimos meses las primeras medidas del protocolo anticontaminación de la capital, que contemplan restricciones de velocidad en las vías de acceso al centro de la ciudad y también restricciones de aparcamiento en el centro de la ciudad. El consistorio ha afrontado críticas por cómo gestionó en un primer momento la aplicación de este protocolo y sigue encontrándose resistencias a la hora de ponerlo en marcha.

La alcaldesa Manuela Carmena, sin embargo, se mantiene firme en el propósito de luchar contra la polución y prepara otras medidas similares a las que ya se aplican en ciudades europeas, como el cierre completo al tráfico del centro de la ciudad, comenzando por la Gran Vía, una de las principales vías de la ciudad. También se está incentivando el uso del transporte público, la creación de una red de carriles-bici y el impulso de un servicio municipal de alquiler de bicicletas.

Recientemente, la Comunidad de Madrid también ha hecho público su protocolo anticontaminación, más laxo que el del Ayuntamiento y que servirá, según las autoridades autonómicas, como norma base para los ayuntamientos de la región.

Valladolid

La capital de Castilla y León aprobó a comienzos de 2017 un Plan de Acción en Situaciones de Alerta por Contaminación del Aire Urbano que ha tenido que aplicarse por primera vez sólo unos meses después de su creación. Contempla un nivel de prevención, otro de aviso y un tercero de alerta que recogen limitación de velocidad máxima en el centro, restricciones del tráfico en zonas señaladas y cambio de tarifas en los aparcamientos disuasorios con los que cuenta la ciudad, hasta el punto de hacer gratuito su uso. También se contempla la reducción del precio del billete de transporte público y su gratuidad en horas punta.

Barcelona

Durante el último episodio de alta contaminación, Barcelona no aplicó medidas de restricción al tráfico. La Ciudad Condal cuenta sin embargo con un Plan de Actuación elaborado y presentado por la Mesa contra la Contaminación del Aire en 2016. Este documento contempla la adopción de más de medio centenar de medidas hasta 2020, entre las que se incluyen restricciones al tráfico y prohibiciones de aparcamiento (a aplicar a partir de 2017) o la promoción municipal de vehículos menos contaminantes mediante impuestos.

En casos de episodios de alta contaminación, el ayuntamiento de Ada Colau contempla un nivel de seguimiento, otro de aviso y un tercero de "episodio". Es este último el que incluye las medidas más drásticas, como el refuerzo de las líneas de transporte público, prohibición de actividades contaminantes, encarecimiento de las tasas de aparcamiento y prohibición del mismo y restricciones al tráfico.

Valencia

La situación de Valencia es similar a la de Valladolid: el episodio de noviembre ha obligado a activar por primera vez un protocolo anticontaminación recién nacido, ya que se aprobó en verano de 2016. Durante el último pico de contaminación, las autoridades solamente activaron el nivel de "aviso", que contempla únicamente medidas informativas y ninguna restricción al tráfico o al aparcamiento. Según Joan Ribó, alcalde de la ciudad, "la realidad en València no acostumbra a ser peligrosa porque estamos en muy buenas condiciones" debido a la cercanía con el mar y a los vientos.

Sevilla

La capital de Andalucía lleva varios años superando los índices de contaminación permitidos por la Unión Europea y suele aparecer en los informes de baja calidad del aire. La ciudad hispalense cuenta con una de las mayores redes europeas de bicicletas, pero su gran problema sigue siendo el tráfico rodado. A pesar de ello, la ciudad no cuenta con ningún plan propio para hacer frente a la alta contaminación ni a los episodios por polución. En ese sentido es Granada, otra ciudad afectada por altas concentraciones de sustancias contaminantes debido al tráfico y a su situación, la que lleva la delantera y ha preparado un Plan de Mejora de la Calidad del Aire.

Zaragoza

Zaragoza forma parte del grupo de ciudades sobre los que el Defensor del Pueblo inició en 2016 una actuación de oficio para conocer qué medidas contemplan en el atajamiento de la contaminación atmosférica urbana. La capital aragonesa no cuenta con ningún protocolo antipolución ya que, según las autoridades, no suelen alcanzarse en la ciudad los parámetros máximos de partículas nocivas contemplados por la UE.

En la página web del ayuntamiento de la ciudad aparece el vínculo a un decreto estatal de 2011 sobre la calidad del aire, con medidas "a largo plazo", como la implantación de transportes no contaminantes o la extensión del uso de la bicicleta.

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