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05/02/2018 00:26 CET | Actualizado 05/02/2018 00:30 CET

Jordi Évole denuncia el maltrato animal (y humano) que hay detrás de la carne que comes

Cerdos con malformaciones, enfermos, caníbales... "Parecen monstruos".

Cerditos recién nacidos.
Getty Images
Cerditos recién nacidos.

Jordi Évole ha vuelto a arrasar con su segundo Salvados de la temporada. En el primero abordó un tema tabú que afecta a 2,5 millones de españoles pero éste afecta a todos los habitantes de España y del mundo entero: se trata de la carne, de toda la carne que comemos.

Salvados sólo se ha colado en una granja para cerdos (un animal más inteligente que el perro), pero como muchos recuerdan en Twitter, el maltrato animal en la producción cárnica industrial afecta a las vacas, gallinas y pollos, corderos y gansos, pavos, a todos los animales que comemos.

"En España se matan unos 47 millones de cerdos al año (más o menos uno por cada habitante del país), y son tales las condiciones de hacinamiento que seis millones mueren en las granjas", aseguran desde Igualdad Animal, que se cuelan junto al periodista de La Sexta en la granja.

Advertencia: las siguientes imágenes pueden herir tu sensibilidad.

Cerdos con malformaciones, tumores, enfermedades, a los que jamás ve un veterinario. "Parecen monstruos", dice Évole, horrorizado. El programa muestra imágenes durísimas de los cerdos hacinados, sufriendo y muriendo. Se trata de una empresa de El Pozo, una de las marcas más consumidas.

Cuando uno muere, los demás cerdos empiezan a chuparlo, explican desde Igualdad Animal. A medida que huele más a sangre, atrae a más y más animales a comérselo. Canibalismo animal en granjas para consumo humano. Algunos ejemplares ni siquiera llegan al matadero, llenos de gusanos por dentro.

Évole también habla con los trabajadores cárnicos y sus condiciones son también terribles. La mayoría son inmigrantes y reciben un sueldo mísero y mucha explotación. Los animales muertos valen más que las personas en esa industria, denuncian.

El programa entrevista a los inspectores que no hacen su trabajo con celo y permiten que sucedan estas cosas, a la ONG que localizó el caso tras una investigación de tres meses, lo que avergüenza a los primeros. Y también a póliticos comprometidos con una mejora de la vida animal, como PACMA y Equo.

Salvados deja claro desde un principio que El Pozo se negó a concederles una entrevista y a dejarles entrar libremente en sus granjas. La empresa, después de la emisión, ha emitido un comunicado señalando que el programa miente y que es "imposible" que esos animales formen parte de su "cadena de producción". Évole les ha recordado que no han querido decirlo ante la cámara:

Muchos usuarios llaman a seguir el veganismo, pero Florent Marcellesi de Equo sabe que esa no es la solución, ya que muchas personas no están dispuestas a renunciar a la carne. Eso sí, siempre será positivo (también para la salud humana), reducir la carne y aumentar verduras y fruta.

Pero está al alcance de cualquiera contribuir para mejorar las condiciones de vida de los animales: hay que mirar bien de dónde proviene la carne que comemos y apostar, sobre todo, por una ganadería extensiva y ecológica.

La carne será más cara, pero como dicen en Equo, lo que no es normal es que la de ahora sea tan barata.

El programa ha removido la conciencia de gran parte de su audiencia, impresionada por las espantosas condiciones de los animales.

Pero también ha recibido críticas de no profundizar en la industria, pues sólo tratan un caso, por poner anuncios de hamburguesas tras la emisión, y lo que es más importante, de no dar visibilidad a las empresas que lo hacen bien.

Porque como dicen muchos, se puede cerrar esta granja, pero son muchas más. Lo verdaderamente revolucionario lo hacen los consumidores.

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