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15/03/2019 17:02 CET | Actualizado 15/03/2019 17:34 CET

Venecia para dos: sus barrios más románticos

De la archiconocida Plaza de San Marcos al escondido y genuino barrio de Cannaregio... los mejores rincones venecianos para disfrutar del amor.

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Barrrio de Dorsoduro, en Venecia (Italia).

¿Buscas ese viaje con el que decir a gritos que lo vuestro es amor del bueno? ¿No es tu estilo, pero de vez en cuando crees que sienta bien sacar el lado más empalagoso? Si hay que ponerse románticos, vamos a ponernos románticos hasta el fondo. Nada de medias tintas. Que se quiten Praga, Viena y París: Venecia es la auténtica ciudad del amor y estamos aquí para demostrarlo. Te traemos una lista con sus barrios más románticos, que hemos realizado a partir de miles de comentarios de los huéspedes en Expedia.es. ¡Los hay para todos los gustos!

San Marco

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Vista de la Plaza San Marcos al amanecer, en Venecia.

Sí, es el barrio más turístico, donde se concentran esos edificios majestuosos e imponentes que nos imaginamos al pensar en Venecia: blancos, impolutos, rodeados de los míticos canales... Y, precisamente por eso, es también el más romántico: nada más poner los pies aquí os enamorareis perdidamente (de Venecia).

Empecemos por lo esencial. Si os fijáis, en Venecia todas las plazas se llaman campo y no piazza, menos una: la Piazza San Marco. La llamaron así para distinguirla de las demás, aunque la verdad es que no hacía falta, la gran explanada que se extiende delante de la homónima basílica es reconocible en el mundo entero. Y desde la plaza podréis dar un paseo romántico por la Riva degli Schiavoni, mientras admiráis la laguna y la isla de San Giorgio al otro lado.

Otra de las joyas de este barrio es la Scala Contarini del Bovolo. Es como una torre de Pisa, pero en pequeño, y está escondida en un recóndito callejón. Subid los 26 metros de su escalera de caracol y llegaréis a un mirador con vistas a los tejados de Venecia que ha sido testigo de declaraciones de amor y pedidas de mano durante siglos. Y no es para menos, ¡cualquiera dice que no ante semejante espectáculo!

Para rematar el día, echa un vistazo al calendario de La Fenice: Verdi, Vivaldi o Puccini pueden poner el toque musical a vuestra escapada romántica en este teatro histórico. Si la ópera no es lo vuestro, o si no hay ninguna representación o concierto que os inspire especialmente, no importa, entrad de todas maneras a hacer una visita: la belleza de su interior es estremecedora, incluso en absoluto silencio.

Castello

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Castello, en Venecia (Italia).

San Marco y el sestiere de Castello, que es el más grande de la ciudad, están unidos por uno de los monumentos aparentemente más románticos de Venecia: el puente de los Suspiros. Este inmaculado arco de piedra blanca comunica el Palacio Ducal con la antigua cárcel. Y, aunque le habría dado más magia al asunto, el origen del nombre no tiene nada que ver con suspiros de enamorados, ni tiene detrás una historia de amor digna de película: en realidad, al parecer se refiere a los suspiros que soltaban los condenados que atravesaban el puente de camino a sus celdas al echar un último vistazo a la laguna. Vale, no es exactamente lo que estábamos buscando, pero ¿y lo bonito que va a quedar el selfie con el puente de fondo?

Una de las etapas imprescindibles en cualquier viaje de enamorados que se precie es un parque donde poder retozar o dar un paseo abrazaditos. El más grande de Venecia lo forman los jardines de la Bienal, en la zona de Castello. Es perfecto para un pícnic, para un momento de descanso, o para cotillear entre los pabellones donde se celebra el Festival Internacional de Cine de Venecia.

Cannaregio

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Barrio de Cannaregio, en Venecia (Italia)

Cuando ya hayais visto un poco de la Venecia mainstream, os preguntaréis si existen venecianos y dónde viven. Pues aquí teneis la respuesta: Cannaregio es el barrio con más habitantes y, en cuanto os acerquéis a él, lo empezaréis a notar en el ambiente. Adentráos en este mágico entramado de callejuelas y edificios antiguos para ver una ciudad completamente distinta. Las calles más auténticas son las que rodean los canales, y es posible que encontréis una cafetería o un bar donde tomar un buen vino entre venecianos, una de las cosas más difíciles de encontrar en Venecia. Aprovechad para recorrer las tranquilas calles del gueto judío, con una pausa en alguna pastelería o en algún restaurante para reponer fuerzas.

Dorsoduro

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Barrrio de Dorsoduro, en Venecia (Italia).

Quizá lo más difícil de encontrar paseando por Venecia es un poco de intimidad, entre tanto turista y tanto vendedor ambulante. Y aquí es donde entra el último barrio de la lista: Dorsoduro. Por supuesto, también tiene su lado artístico: de hecho, alberga museos como la Colección Peggy Guggenheim o la Galería de la Academia, para que podáis elegir entre obras de arte moderno o cuadros de los grandes artistas venecianos.

Pero lo mejor es que en esta zona hay preciosas callejuelas en las que perderos cogidos de la mano, y agradables bares tradicionales donde tomar algo alejados de las hordas de turistas. Puede ser buen plan cenar en uno de los restaurantes de la Calle Lunga San Barnaba, antes de salir a tomar un típico spritz en el Campo Santa Margherita, donde suelen reunirse los estudiantes universitarios de Venecia.

¡Que no falte el paseo en góndola!

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Paseo en Góndola por los canales de Venecia (Italia)

Pero ¿qué es lo más romántico que podéis hacer en Venecia? ¿Lo que la diferencia de cualquier otra ciudad del mundo? Exacto, las góndolas. Un paseo en góndola por el Gran Canal es una experiencia de esas que no se olvidan, eso es así, y, si queréis el pack completo de romanticismo, no podéis saltároslo. ¿La buena noticia? El ayuntamiento de Venecia regula los precios que pueden aplicar los gondoleros para evitar excesos: un paseo en góndola de 30 minutos cuesta 80 euros hasta las siete de la tarde; después, el paseo dura 35 minutos, pero cuesta 100 euros. Que no te la cuelen: no es el precio por persona, pueden subir hasta seis personas, y el sandalo (otro tipo de embarcación) tiene el mismo precio. Dicen que la mejor forma de ver Venecia es desde el agua, ¡pues habrá que comprobarlo!

Menos romántico, pero más práctico y económico, es subir a un traghetto da parada para atravesar el Gran Canal. Estas góndolas compartidas no hacen un recorrido turístico, solo permiten cruzar de una orilla a otra. Cuestan 2 euros por persona y siguen siendo la forma más rápida de llegar de una parte a otra de la ciudad. No es lo mismo, vale, ¡pero no deja de ser un paseo en góndola!

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