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29/01/2014 11:53 CET | Actualizado 30/03/2014 11:12 CEST

Filantropía: La necesidad de un nuevo enfoque

En momentos en que la falta de crecimiento económico y el alto nivel de deuda están recortando el gasto público, el papel de la filantropía es cada vez más vital. Vivimos en una era de donaciones individuales que están transformando la lucha contra, por ejemplo, las grandes pandemias.

Se ha hablado mucho del Giving Pledge, una iniciativa encabezada por Warren Buffet y Bill Gates que anima a los más ricos del mundo a dedicar la mayor parte de sus recursos a la filantropía. Esa fama es bien merecida y yo me uno de lleno a ello de todo corazón. Pero otras iniciativas, menos conocidas, se están poniendo en marcha en el campo de la filantropía y son igual o más ingeniosas, eficaces e inspiradoras. Necesitamos atraer más atención a este tipo de esfuerzos, a fin de estimular un nuevo y vigoroso enfoque que lleve a unos resultados más eficaces en todo el mundo. Por eso he tomado la iniciativa de crear el Premio del Príncipe a la Innovación Filantrópica, que se otorgará por primera vez este mes.

La filantropía no es una cosa nueva. Las donaciones privadas siempre han servido para lidiar con los problemas sociales y medioambientales, dos de los tres principales pilares del desarrollo sostenible, en la comunidad en general. Pero hoy, en momentos en que la falta de crecimiento económico y el alto nivel de deuda están recortando el gasto público, el papel de la filantropía es cada vez más vital. Vivimos en una era de donaciones individuales, ya sean de alto o bajo perfil, y estas aportaciones pueden, y ya están, transformando la lucha contra, por ejemplo, las grandes pandemias. Mi fundación, que creé en 2006, se centra en la preservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible, su constante trabajo es uno de los logros de los que estoy más orgulloso.

Mientras tanto -cosa menos evidente- las herramientas digitales y los nuevos conceptos han ido remodelando la naturaleza de la filantropía en sí. Estos avances incluyen el uso increíblemente masivo de los dispositivos móviles y electrónicos para donar fondos. Otras herramientas digitales están implantando tipos de métricas completamente novedosos, lo que nos permite identificar y evaluar mejor los proyectos y medir el impacto de las donaciones. Las plataformas web nos han traído nuevas formas de promover la valiosa labor que se realiza lejos de aquí.

También estamos descubriendo nuevos enfoques conceptuales en la filantropía, incluyendo la filantropía de riesgo, que apoya los proyectos de ayuda con experiencia de planificación empresarial a máxima escala y sostenibilidad. Los nuevos sistemas financieros despliegan dotaciones enteras para promover el cambio social y no sólo el 5% de los activos que las fundaciones suelen dar en forma de subvenciones. Los "fondos recomendados" crean carteras de inversión para particulares que donan regularmente a obras filantrópicas. Las nuevas tecnologías sociales, relacionadas con los medios de comunicación, dan lugar a conversaciones mucho más fluidas y útiles, ya sea entre los filántropos y los proyectos que apoyan, entre los filántropos que comparten intereses comunes o entre los voluntarios que desean contribuir con su dinero y su tiempo.

Hay una nueva generación de filántropos, con nuevas características. Son hombres de negocios exitosos en el pico de sus carreras. Ingeniosos, innovadores, exigentes, que tratan de marcar la diferencia mediante la aplicación de una mentalidad empresarial enfocada en el dar. Su compromiso con la filantropía es cada vez más eficaz y estratégica y su fluidez con una gran cantidad de mecanismos digitales ha ayudado a los que estamos en la comunidad filantrópica a crear sistemas más inteligentes y más transparentes.

Ha llegado el momento de aplaudir a estos pioneros, muchos de los cuales operan sin tener en cuenta el éxito personal. Abordan los principales retos a los que se enfrenta nuestro mundo, son personas que están informadas y capacitadas, atentos y generosos en tiempo y mente. El Premio del Príncipe a la Innovación Filantrópica- que tendré el privilegio de otorgar a finales de este mes a alguien particularmente creativo e inspirador- será, espero, un foco de atención en el gran trabajo que se está haciendo para aumentar la eficacia del donar.

Estoy particularmente agradecido de poder contar con el asesoramiento y la experiencia de mis compañeros miembros de la Mesa Redonda de Filantropía del Príncipe, una reunión anual de los donantes que desde 2011 tiene lugar cada mes de enero en Mónaco. Muchos de estos hombres y mujeres desean seguir manteniendo la discreción sobre su trabajo, una humildad que aplaudo. También estoy encantado con la colaboración para este evento entre mi fundación y la Fundación Tocqueville, que funciona en el marco del Institute de France para promover la visión única de Alexis de Tocqueville sobre la democracia y los derechos y responsabilidades de todos los miembros de la sociedad.

Pero sobre todo quiero reconocer las extraordinarias y conmovedoras acciones de los millones de personas que regularmente ofrecen voluntariamente su tiempo para "hacer el bien", o que apoyan causas importantes accediendo a sus teléfonos móviles, o que amplifican los mensajes de concienciación en sus perfiles de redes sociales u otros medios. Actuar juntos para hacer frente a nuestros problemas comunes con el fin de establecer un mundo más justo y más sostenible es el fundamento de una sociedad civil justa y comprometida. Al participar en la resolución de los retos de nuestras sociedades a través de donaciones meditadas, es invertir en humanidad, sin duda uno de los dólares mejor gastados de todos.