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07/07/2012 10:06 CEST | Actualizado 05/09/2012 11:12 CEST

Cine, póker y exhibición

El cine gratis es solo una aventura para empezar a contar en imágenes. Una suerte de cine experimental si me apuran, nunca una panacea. ¿O es que ya nadie quiere vivir de su trabajo?

Cuatro en la sala y sereno. La película La suerte está en tus manos, ¿no le gusta a nadie o no se han enterado de que existe? A mí sí me ha gustado. Nos muestra a un Jorge Drexler actor que no está nada mal, pero sobre todo nos cuenta de tipos de personajes.

Un personaje que juega al póker muy bien y que es mentiroso compulsivo. Póker y mentira como dogma de vida. ¿Por qué mienten los jugadores? Según la película el personaje tiene complejo de no haber crecido en la vida, heredero del negocio de su padre, una financiera parapetada tras una agencia de viajes, cuando él soñaba con haber llegado a ser alguien grande y reconocido. Bueno, ese es un tipo. Otros jugadores mienten porque jugar al póker está todavía mal visto en ciertos sectores.

En la película se le hace un lavado de cara a este juego de 7% de lógica y 3% de azar. Y así es la vida ¿no? Un 7% de lucha y un 3% de azar que si se te vuelve en contra te aplasta. El póker es necesario para la vida, me dijo un exitoso ingeniero industrial y jugador avezado en las lides de las partidas de póker Texas Holdem.

Carmina o revienta, la película de Paco León, no quiere a cuatro en la sala de cine y una semana en cartelera. Quiere un largo recorrido de diferentes posibilidades de exhibición. Internet, salas de verano, DVD. ¿Y por qué ha de ser esto malo? Paco León está jugando su 7% de lucha a todo o nada. Un all in en jerga de póker. Si las gentes han dejado de ir a las salas, ¿por qué no iba a ser lícito ir a buscarlas allí dónde se encuentren y dónde más cómodamente quieran disfrutar de su película?

El problema del cine no lo veo yo tanto en la forma de exhibición y los exhibidores no pueden ser ahora un tapón para la muestra de cine. Hay películas buenísimas que únicamente puedes ver en festivales porque los distribuidores no las compran, porque los exhibidores no las programan, porque la gente no va al cine. Pero, ¿es esa regla de tres justa para que nos perdamos el buen cine que hacen otros? Cada película tendrá su lugar y su público. ¿Por qué ha de ser malo ir a buscarlo?

Para mí el problema está en otro lado. Se está haciendo un cine gratis donde todo vale y nadie gana. Un cine rodado entre amigos, utilizando las últimas tecnologías y las redes como exhibición. Y no digo yo que esto esté mal. Digo que es necesario que se vea todo en el lugar donde se tiene que ver. Digo que este cine gratis puede valer como puerta de entrada y experimentación para todos aquellos jóvenes cineastas a quienes no se les da una mínima oportunidad de empezar o meter la cabeza. Pero hasta ahí.

El cine para serlo necesita de todo un equipo trabajando para darle calidad. Le escuché a María Escario en un informativo dar números del fútbol español. Decía que si el fútbol español ha llegado donde ha llegado era por haber trabajado duro y así conseguido llegar a 27 finales, 5 Champions, 5 Europa League, supercopas y más. El cine español después de un siglo de trabajo y perfeccionamiento ha llegado a obtener 16 oscars, 46 nominaciones y otros tantos premios en festivales internacionales. Y esas películas no salieron gratis.

El cine gratis es solo una aventura para empezar a contar en imágenes. Una suerte de cine experimental si me apuran, nunca una panacea. El joven cineasta, hombre orquesta, que se lo graba, se lo monta, se lo sonoriza, sus amigos actores se lo interpretan, hace un tipo de cine para empezar, nunca para continuar. ¿O es que ya nadie quiere vivir de su trabajo?