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03/01/2016 09:56 CET | Actualizado 03/01/2017 11:12 CET

Querida Hillary: le presento a mi abuela

barbara sostaitaMi abuela no cuenta con su fama ni con su educación, pero es capaz de contar miles de historias con la mirada. Sus manos hablan de dificultades. Tiene detrás innumerables generaciones de mujeres latinas que han sobrevivido a colonizaciones, dictaduras, imperialismos e inmigraciones forzadas. Usted no se puede comparar con mi abuela.

Querida Hillary Clinton:

Hace unos días se publicó en su blog un artículo titulado 8 similitudes entre Hillary Clinton y tu abuela latina. Muchos latinos se ofendieron. La web Latino Rebels publicó una respuesta a este post que incluía una lista de las mejores reacciones en Twitter.

Su artículo me preocupa, no sólo porque dice que usted "se preocupa por los niños de todo el mundo" y aun así una vez llegó a afirmar que los niños refugiados procedentes de América Central "deberían ser repatriados". No me preocupa que, una vez más, usted se haya apropiado de nuestro idioma y de nuestra cultura sólo porque le conviene. Me molesta porque su artículo emborrona la realidad de mi abuela de verdad.

Le presento a mi abuela.

Mi abuela creció en el Buenos Aires de los años 30 y 40. Era huérfana y vivió en un convento hasta que cumplió los 18 años. Después, estuvo trabajando como canguro y vivía en la casa de la familia a cuyos niños cuidó hasta que conoció a mi abuelo y se casó con él. Mi abuela superó la Gran Depresión de Argentina, el golpe de Estado de 1976 y los miles de asesinatos y desapariciones que tuvieron lugar en el periodo conocido como "guerra sucia".

"Una vez más, usted se ha apropiado de nuestro idioma y de nuestra cultura sólo porque le conviene".

Mi abuela lloró cuando Evita murió. Lloró cuando su marido murió de cáncer. Lloró cuando se enteró de que miles de jóvenes entre los que podría haber estado su hijo murieron en un intento fallido de recuperar las Islas Malvinas de la posesión del Reino Unido. La vida de mi abuela se vio marcada por el dolor del imperialismo y el sufrimiento de un sistema político cruel. Sin embargo, en 1964 nació su único hijo: mi padre.

En 1983, volvió para elegir a un presidente en democracia. En 1990, vio cómo su hijo se casó con el amor de su vida. El año siguiente, pudo coger en brazos a su primera nieta por primera vez. Como puede comprobar, Hillary, mi abuela no se parece en nada a usted.

En 1999, mi abuela volvió a sentirse huérfana cuando mis padres, mi hermana y yo nos vimos obligados a dejar Argentina y a establecernos en Estados Unidos por motivos económicos. Mientras Hillary vivía en la Casa Blanca, mi hermana y yo estábamos a miles de kilómetros de distancia de nuestra única abuela.

Fuimos incapaces de sentir el cariño de nuestra abuela al estar separados de ella durante seis años. Ella no podía ver a la única familia que le quedaba. En 2005, vino a Estados Unidos con un visado de turista. Tuvo un accidente y no pudo operarse debido a su estatus legal y a su "clase". Nunca pudo volver a Argentina.

"Mi abuela tiene detrás innumerables generaciones de mujeres latinas que han sobrevivido a colonizaciones, dictaduras, imperialismos e inmigraciones forzadas".

Mi abuela sigue viviendo con su familia. Nunca se llegó a recuperar y ahora apenas puede andar o moverse. ¿Puede usted identificarse con eso, Hillary?

Usted no es como mi abuela. De hecho, no se parecen en nada. Las leyes de inmigración estadounidenses no impidieron que viera cómo su tercera nieta aprendía a caminar. No han hecho que esté inmovilizada durante 9 años. No la ha separado de su cultura, de su idioma o del lugar que considera su hogar.

Usted no puede soltar un par de palabras en español ni una serie de referencias a lo que sus empleados creen que significa la cultura latina y luego llamarse "nuestra abuela". Mi abuela no cuenta con su fama ni con su educación; no tiene su influencia internacional ni su impresionante colección de pantalones de vestir.

Pero mi abuela es capaz de contar miles de historias con la mirada. Sus manos hablan de dificultades. Tiene detrás innumerables generaciones de mujeres latinas que han sobrevivido a colonizaciones, dictaduras, imperialismos e inmigraciones forzadas. Mi abuela es incomparable.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros