Saúl Craviotto y su aventura en el corazón de Groenlandia: "La gente quiere ir por libre; espero que el ser humano no meta sus zarpas en ese paraíso"
El piragüista y máximo medallista olímpico español estrena el documental 'La ruta del primer kayak', una aventura en colaboración con la marca Seiko para conocer el origen de su disciplina y la cultura inuit.
Groenlandia como punto de reencuentro consigo mismo. No, no hablamos de Donald Trump y sus ansias expansionistas. Aquí hablamos de Saúl Craviotto (1984), el deportista con más medallas olímpicas en la historia de España, que en su búsqueda de nuevos retos tras hacer historia en París 2024 llegó hasta el corazón de la isla más grande del mundo para perderse por sus aguas, sus gentes... y también vivir algún sobresalto con su fauna.
De la mano de Seiko, marca de la que es embajador de su colección Prospex, Saúl Craviotto viaja a la "isla más grande del mundo" para conocer La ruta del primer kayak, título del documental que acaba de ver la luz y donde se adentra en los orígenes del piragüismo junto a la población local, los inuit.
Entre glaciares, confesiones a cámara y excursiones a pie y en la piragua, el palista ilerdense de nacimiento y asturiano de adopción comparte sus vivencias en un nuevo mundo para él, "uno de los pocos paraísos vírgenes" en un planeta que "vayas donde vayas está tomado por el gentío, por el turismo masivo, por las aglomeraciones".
Cuenta, en su conversación con El HuffPost, que le inquieta el futuro de Groenlandia. No habla en clave geopolítica porque admite "que se me escapan muchas cuestiones de si EEUU, Dinamarca o Rusia", pero sí lo hace "como ser humano... y como un ser humano que ha viajado y ha conocido su cultura".
Su viaje tuvo lugar en julio, antes de que Donald Trump relanzara su ofensiva retórica para apoderarse del inmeso territorio de soberanía danesa. Prefiere guardarse alguna opinión, pero no se resiste a lanzar un deseo, el de esperar "que el ser humano no meta sus zarpas y lo estropee, como hace siempre".
Mientras pronuncia la frase tuerce su habitualmente controlado gesto; es más que evidente que le duele lo que pueda pasar con el inmenso territorio ártico.
Quienes conozcan al Saúl Craviotto más televisivo reconocerán a un hombre observador, abierto al aprendizaje y con la mirada del que interioriza cuanto ve. Esa misma imagen se refleja en La ruta del primer kayak. Sin olvidar al deportista de élite que sigue siendo, su viaje sobre la piragua le abre a nuevas vivencias en una inmersión cultural del mundo inuit que denomina "un aprendizaje de por vida".
Craviotto trae vivencias de todo tipo, también lingüísticas. Y para entender cómo es la gente local se apoya en un término habitual en la isla, ayurnamati, que viene a representar una idea de aceptación ante lo que no se puede controlar o una suerte de vivir día a día. Por ello, cree que la población groenlandesa vive ajena a los juegos geopolíticos a su alrededor. Bastante tienen allí con sobrevivir "en un lugar despoblado, inhóspito", para nada un refugio turístico, aclara.
"Ellos quieren vivir en paz, quieren ir por libre con esa filosofía del día a día... Para el ser humano y para el planeta sería una pena no respetar una cultura que lleva allí miles de años adaptándose ellos a la naturaleza y no al revés", admite.
Los cinco días de aventura por las gélidas aguas groenlandesas —admite entre bromas que no tanto porque fue en julio... "ahora en invierno sería otra cosa"— también le han permitido abrir su mente de deportista. Pensando más en el mañana que en el ayer, Craviotto confiesa que "el final está cerca".
A sus 41 años, a nadie escapa la proximidad de lo que denomina "mi retirada del olimpismo", porque matiza que "seguiré compitiendo en algún campeonato, algún evento"... Tras conseguir la ansiada sexta medalla en unos Juegos Olímpicos y tomar algo de aire, de momento, sigue entrenando duro sobre y junto a la piragua, si bien "a nivel competitivo me está costando mucho y no soy tonto, veo mucha gente joven... así que la decisión llegará más pronto que tarde".
Habla sin nostalgias y consciente de que él sí cuenta con ese "plan b" que tanto defiende como necesidad de los deportistas. Policía Nacional de profesión, conferenciante, rostro de numerosas marcas y campañas publicitarias, tiene el futuro bien repleto de hitos, tanto que más que pensar en qué hara, cuenta entre risas que piensa "quitarme alguna cosa". Se despide, eso sí, con la certeza de que "pronto" vendrán nuevos retos.