Una semana y ya se ha liado la Mundial: los momentazos que nos ha dejado la primera tanda de partidos
Goles, batacazos y la certeza de que ya sabemos dónde está Curazao. ¿Pero y Donald Trump?

104 partidos, 48 selecciones, 39 días de torneo... El sueño más húmedo de los más futboleros coincidía con la pesadilla más persistente de parejas, familias y amigos ajenos a 'la redonda'. Y la mayoría de madrugada en horario español, para más jaleo. Pero aplicando la máxima del 'Cholo Simeone', vamos partido a partido y ya ha caído la primera semana de Mundial. Y anda que no hay cosas que contar... con y sin balón.
Los cracks con prisa
Ni aclimatación ni historias. Algunos de los grandes nombres de la Copa del Mundo 2026 se han puesto rápido a la tarea. Leo Messi convertido en un nuevo hombre récord, impacto al mundo con su hat-trick a Argelia. Que sí, que es Argelia, pero también eran Cabo Verde y Congo y... ¿verdad, España y Portugal? A la zaga de Lionel y su Argentina se han puesto inmediatamente gigantes como el francés Kilian Mbappé, el noruego y debutante Erling Haaland o el inglés Harry Kane con dos goles. Todos ellos han capitaneado a sus países a superar con solvencia el siempre complejo primer partido.
Otros cracks también han madrugado sin necesidad de aspirar por ahora al 'pichichi'. La exhibición de Olise, Luis Díaz o la mejorada version de Vinicius Jr para darle vida a Brasil. Vendrán muchos más... y esperemos que alguno sea español.
El batacazo español... y la solidaridad portuguesa
Muchos sueñan con la 'unión ibérica' como alianza económica, política o simplemente vecinal de España y Portugal. En parte, se ha dado, porque al despropósito de partido de España ante Cabo Verde le siguió otro (casi) tan malo de Portugal ante República Democrática del Congo. Ambas selecciones aspirantes al Mundial han sido los tropiezos más sonados de la primera semana.
España, irreconocible y sin ideas, fue incapaz de hacerle un gol a un portero de la segunda división portuguesa, el ya icono mundial Vozinha —que bien merece un capítulo para él solo—. De creernos con la segunda estrella a vernos ya en casa tras empatar con Cabo Verde solo han pasado 90 minutos y un 74% de insustancial posesión. Tampoco seamos tan catastrofistas, que queda mucho torneo.
Algo así pensarán en Lisboa, después del empate 1-1 con el Congo, un equipo débil aunque algo más talentoso que el rival español. Con todo, la selección de Roberto Martínez se ha complicado innecesariamente su camino y ha dejado una sensación similar de falta de rumbo. Llegarán mejores momentos para la Península Ibérica.
De solteros contra casados, 'casi' nada
El elefantiásico mundial creado por la FIFA garantizaba enfrentamientos muy dispares entre grandes favoritas y países emplazados alrededor del puesto 70 del ranking global. Quien más quien menos, muchos esperaban goleadas de escándalo en los duelos de Curazao, Cabo Verde, Irak, Jordania, Congo o Uzbekistán. Y ciertamente, apenas se han vivido partidos así.
Alemania es la excepción, tras su 7-1 a la debutante Curazao... que, eso sí, mucho 7-1 pero en el minuto 37' seguía empate a uno. Luego ya se impuso la lógica, el físico y el fútbol en sí. También Noruega lució 'armamento' con Haaland de líder en el 1-4 a Irak, igual que la local EEUU a Paraguay, mientras que Suecia sorprendió por su poderío al golear 5-1 a Túnez (que hace cuatro años ganó en grupos a Francia).
Ni siquiera el 3-0 de Argentina (o de Messi) a Argelia puede contarse como goleada... Mucho menos de los sufrimientos de Colombia con Uzbekistán, Francia con Senegal. Y de España y Portugal ante sus débiles rivales africanos para qué volver a hablar...
Trump, entretenido con Irán (y sin fútbol)
De la FIFA al último jugador haitiano todos tienen claro que este es el 'Mundial de Trump'. La lio en el sorteo, la lio en la previa con Irán y precisamente ha sido por el país islámico por lo que ha estado un tanto desaparecido de lo futbolístico.
Ahora firmada las paces —o eso parece—, nadie descarta su 'regreso' al foco futbolístico, del que ya dejó claro querer ser protagonista.
África y Asia enseñan las uñas
Si algo ha dejado claro la primera jornada de competición es que los supuestos invitados de piedra han llegado con ganas de estropear pronósticos. La ampliación a 48 selecciones fue recibida con críticas y augurios de goleadas históricas entre potencias y equipos muy alejados de la élite mundial, pero de momento, la realidad está siendo bastante diferente.
Cabo Verde se convirtió en selección heróica tras arrancarle un empate a España, la República Democrática del Congo hizo lo propio frente a Portugal, Senegal obligó a Francia a emplearse a fondo durante muchos minutos y Colombia necesitó más trabajo del esperado para superar a Uzbekistán. Incluso Haití, una de las selecciones con menos experiencia internacional de la competición, cayó únicamente por la mínima ante Escocia. Eso, por no hablar del empate de la Qatar de Lopetegui frente a Suiza. Ahí es nada.
Más allá de los resultados, la sensación general es que las diferencias entre unos y otros se han reducido. Los grandes siguen siendo favoritos, pero la distancia parece menor de la que muchos anticipaban cuando la FIFA decidió abrir las puertas del Mundial a más países. Alemania y su contundente 7-1 ante Curazao, como señalábamos antes, continúan siendo la excepción que confirma una regla inesperada: los pequeños también compiten.
Irán: mucho más que fútbol
Fuera del césped, ninguna selección simboliza mejor las complejidades de este Mundial que Irán. La selección asiática tiene establecida su concentración en territorio mexicano y se ha visto obligada a convivir durante semanas con cuestiones mucho más importantes que el fútbol. El reciente conflicto con Estados Unidos ha condicionado su preparación, sus desplazamientos y buena parte de la atención mediática que rodea al equipo.
Su estreno ante Nueva Zelanda estuvo marcado por un importante despliegue de seguridad, controles reforzados y una vigilancia especial en los accesos al estadio. El encuentro llegó, además, en plena negociación por el final de la guerra entre ambos países, convirtiendo un simple partido de la fase de grupos en uno de los acontecimientos más sensibles de todo el torneo. Mientras otras selecciones solo piensan en clasificaciones y cruces, Irán continúa disputando un Mundial con una dimensión política imposible de ignorar.
Segunda jornada con 'finales' en juego
Y mientras tanto, el campeonato sigue avanzando. La segunda jornada de la fase de grupos comienza a elevar la temperatura competitiva y ya aparecen los primeros encuentros con aroma de eliminatoria. España volverá a escena este domingo a las 18:00 horas frente a Arabia Saudí con la obligación de ofrecer una imagen muy distinta a la mostrada ante Cabo Verde. Y obligada a ganar, como quien dice. También Portugal afrontará un examen incómodo ante Uzbekistán después de dejar escapar dos puntos frente al Congo y en un mar de dudas con la figura de Cristiano Ronaldo en el centro de la diana.
Antes llegarán otros duelos de gran interés, como el Países Bajos-Suecia, el Alemania-Costa de Marfil o el Bélgica-Irán. Argentina buscará confirmar las magníficas sensaciones de su debut frente a Austria, Francia intentará acercarse a los octavos contra Irak e Inglaterra pondrá a prueba su candidatura ante una Ghana que ya ha demostrado que no piensa conformarse con un papel secundario.
Porque si la primera semana ha servido para derribar prejuicios, la segunda empieza a repartir certezas. En un Mundial de 39 días parece que hay tiempo para todo, pero la realidad es mucho más simple: dos partidos pueden cambiar por completo el destino de una selección. Y algunas de las favoritas ya no tienen demasiado margen para seguir tropezando.
