"Trabajan 14 horas y no llegan a fin de mes": varios electricistas denuncian la precariedad oculta tras el 'boom' de los oficios
Cuando alguien cuenta que ha trabajado con líneas de 20 a 45 kilovatios y que "te estás jugando la vida", no es postureo.
Seguro que has oído con frecuencia que "faltan electricistas" y "sobran obras", o aquello de "los oficios están de moda". Con la llegada de la inteligencia artificial (IA) y lo que nos queda por vivir, no es una exageración. La construcción vive un repunte de actividad y, a la vez, un problema serio de mano de obra: las vacantes sin cubrir en el sector se han multiplicado por cuatro entre 2016 y 2024, según un informe de BBVA Research.
Pero ese 'boom' no siempre significa sueldos mejores ni vidas más fáciles. En el podcast Sector Oficios, varios profesionales cuentan lo que casi nunca sale en los titulares: jornadas larguísimas, presupuestos gratis, clientes que regatean hasta el desplazamiento y márgenes que se evaporan con el precio del material. El resultado es tan crudo como la frase que lo resume todo: "Hay gente que está trabajando 12, 14 horas al día… y no llegan a fin de mes".
Mucho trabajo, poco margen: la trampa de las tarifas congeladas
En el pódcast aparece un patrón clásico del autónomo (y del subcontratado): trabajo hay, pero dinero no luce. ¿Por qué?
- Tarifas que no suben al ritmo de los costes: lo dicen ellos mismos: "Hay gente que lleva cobrando lo mismo 15 años", mientras el material y los gastos suben. Si tu precio/hora no se actualiza, acabas compensando con horas.
- Tiempo "invisible" que nadie paga: visitas para presupuestar, horas al ordenador, desplazamientos, llamadas, buscar precios… En el debate del podcast se ve clarísimo: si no cobras diagnóstico o presupuesto, lo estás financiando tú.
- Impagos y 'pellas': uno de los invitados admite varias, incluida una de 1.000 euros. Y el aprendizaje es amargo: a veces "es mejor perder" que entrar en una obra que te va a costar salud.
Todo ello conecta con algo más amplio del sector: la presión por producir en un mercado donde escasea mano de obra y los plazos aprietan. Y no es menor: en 2025 el absentismo en construcción alcanzó el 6,2% de la jornada pactada (113 horas al año por asalariado), con un coste que la patronal cifra en 3.500 millones anuales.
"Falta gente… pero también falta enseñar"
Otra idea potente que muestra el vídeo es que la transmisión del oficio se está rompiendo. Uno de los electricistas dice que "en empresas grandes no tienen tantas ganas de enseñar" y lo llama "un error". Aquí hay dos capas:
- La primera, educativa: muchos llegan con FP, pero al pisar obra descubren que la realidad no se parece a la teoría.
- La segunda, empresarial: formar cuesta dinero y baja producción al principio. En el podcast lo cuantifican a su manera: entre salario, Seguridad Social y el tiempo que el oficial “pierde” enseñando, el coste se dispara.
Y esto sucede justo cuando la actividad pide más manos. En enero de 2026, por ejemplo, se publicaban datos de afiliación en construcción al alza (en torno a 1,47 millones de afiliados a cierre de 2025), pero todavía lejos de los niveles del boom inmobiliario.
Riesgo real: no es un trabajo cualquiera
Cuando alguien cuenta que ha trabajado con líneas de 20 a 45 kilovatios y que "te estás jugando la vida", no es postureo: es el recordatorio de que hablamos de un oficio con riesgo. En 2025, aunque bajaron los accidentes laborales con baja en el conjunto de España, las muertes en construcción subieron un 22% (29 fallecidos).
Si el trabajo es peligroso, la formación y el control importan. Pero también importan los incentivos: cuando el mercado empuja a "meter horas" para que cuadren números, el cóctel es malo.
Lo que cambia la película: cobrar el tiempo (y decir "no")
El debate más útil del podcast no es moralista, es práctico: cobrar presupuestos o diagnóstico y ordenar el trabajo. No todos lo hacen igual (depende de si es núcleo urbano, si es cliente recurrente, si es un partner como un albañil que te da obras). Pero la conclusión es la misma: si no pones reglas, acabas trabajando gratis.
La recomendación que sale casi sin darse cuenta es muy de oficio: señal por adelantado (al menos para material); presupuestos con vídeo y fotos cuando se pueda para ahorrar desplazamientos; y la idea clave de aprender a detectar al "cliente problema" y retirarte a tiempo.
Porque el 'boom' de los oficios será real, sí. Pero si el sector quiere que la gente entre y se quede, la cuenta tiene que salir sin destrozarte la semana.