10 rutas en tren que son un regalo para la vista

Porque a veces es ta importante el camino como el destino.

El cine y la literatura nos han traído historias inolvidables que se desarrollan en trenes gloriosos de principios del siglo XX. Es cierto que ya no estamos a tiempo de ayudar a Monsieur Poirot a resolver un crimen en el Orient Express, pero sí podemos vivir historias tan maravillosas como las de Céline y Jesse en la trilogía Antes del amanecer y, sobre todo, podemos disfrutar de trayectos con vistas inolvidables, tanto dentro como fuera de España.

Viajes literarios, itinerarios panorámicos, trenes históricos… Expedia.es propone un viaje sobre ruedas para acercarse a la época dorada del ferrocarril.

¡Viajeros al tren!

Este exclusivo tren es el lugar perfecto para disfrutar de un viaje de lujo durante ocho días por la maravillosa costa cántabra. La ruta parte de San Sebastián y pone punto y final en Santiago de Compostela (aunque también se puede hacer el trayecto a la inversa). Entre sus paradas se encuentran lugares tan atractivos como el museo Guggenheim de Bilbao (País Vasco), las cuevas de Altamira (Cantabria), los lagos de Covadonga (Asturias) o la playa de las Catedrales en Lugo (Galicia).

Para disfrutar de esta ruta hay que apretarse un poquito el cinturón. A cambio se duerme en una suite de lujo de un auténtico hotel de cinco estrellas, se come a cuerpo de rey y se puede participar en todas las excursiones del itinerario: todo ello incluido en el precio. Sin olvidarse de que cuenta con un coche pub con actuaciones en directo todas las noches.

2. El tren de la fresa de Aranjuez, un auténtico viaje al pasado

Una manera diferente de conocer Madrid y sus alrededores es a través del Tren de la Fresa, un viaje cultural que lleva hasta la Real Villa de Aranjuez. Sus vagones no sólo son auténticas piezas de museo, sino que algunos hasta conservan los elementos originales del primer ferrocarril de la Comunidad de Madrid, que, curiosamente, coincide con este trazado.

Sin duda es un plan perfecto para alguien que quiera escaparse de la capital. Interesados, recordad que este tren sólo circula en primavera y en otoño.

3. Un viaje en el tiempo en el tren de Sóller

Una línea de tren que se inauguró el mismo día en el que se hundió el Titanic podría parecer condenada al fracaso, pero nada más lejos de la realidad. Sino que se lo digan al trayecto que une Sóller con Palma de Mallorca…

En esto seguro que tienen algo que ver sus impagables vistas a la Sierra de Tramuntana o sus vagones de madera con asientos de cuero que recuerdan a convoyes de épocas doradas. La cuestión es que esta ruta en tren de apenas una hora es un regalo para todo aquel que visite la isla balear. Por cierto, quien se anime a realizar este trayecto debe asegurarse de elegir el que incluye una parada fotográfica. Habrá que nutrir las redes sociales, ¿no?

4. El Expreso de la Robla como alternativa al Camino de Santiago

Esta ruta, que parte de Bilbao y que tiene como destino final León (también puede hacerse a la inversa), es algo así como una alternativa al Camino de Santiago. El viaje dura tres días y en el precio incluye varias excursiones.

Este tren, que cuenta con un sabroso desayuno tipo bufé, permite disfrutar de maravillas naturales como Ojo Guareña, el segundo complejo kárstico más extenso en cuevas de la Península. Y, si la dirección es León, se termina en una de las catedrales góticas más impresionantes de España. Ahí es nada.

5. Un viaje por Al-Andalus como lo haría la realeza

Según Renfe, esta ruta permite “disfrutar de un palacio sobre ruedas”. Este viaje circular de siete días por la geografía andaluza permite descubrir el encanto gaditano, el sabor del jerez, el embrujo granaíno y toda la herencia de Al-Ándalus, entre otros muchos atractivos.

Las excursiones programadas entran dentro del precio, aunque los viajeros también pueden salirse del grupo e ir a su aire. Existe la opción de elegir entre una habitación Gran Clase o la suntuosa Suite Deluxe.

6. Costa Verde Express para los rincones más remotos del norte

Esta ruta es la hermana menor del Transcantábrico, aunque la comodidad de sus compartimentos no tiene nada que envidiarle. Se trata de un viaje cultural y gastronómico de seis días por el País Vasco, Cantabria y Asturias, que permite disfrutar de muchas de las comodidades que ofrecen otros itinerarios como el ya mencionado Transcantábrico, el Al- Andalus o el Expreso de la Robla.

El Costa Verde Express invita a rodearse de los parajes naturales de la llamada España Verde y visitar algunas ciudades históricas. Todo ello por un precio mucho más asequible. ¿Hace falta más? Aquí, un argumento definitivo: ¡Por estos lares se come de muerte!

7. El tren cremallera de la Vall de Núria o cómo evitar una caminata

Existe una manera de llegar a la Vall de Núria, un valle pirenaico a 2.000 metros de altitud, sin necesidad de echar el hígado por la boca. Se puede hacer cómodamente en el tren cremallera disfrutando de un paisaje espectacular. Ya es mala suerte que ésta sea casi la única manera de acceder al valle, ¿verdad?

El tren sale de Ribes de Freser, hace una paradita en Queralbs y, finalmente, tras superar un trayecto de más de 12 kilómetros y 1.000 metros de desnivel, llega al valle en el corazón del Pirineo Oriental.

8. Tren Medieval, la lección de historia más divertida

No hace falta ser Marty McFly y subir a bordo del DeLorean para viajar en el tiempo: uno también puede montarse en el Tren Medieval para ser testigo en primera persona de la época de las justas y los trovadores. Durante el trayecto, un grupo de actores interpreta a algunos de los personajes más célebres del medievo y, en poco más de una hora, se llega al destino final: Sigüenza.

Una vez allí se pueden recorrer las callejuelas y acercarse hasta “la más bella escultura fúnebre de España”, en palabras de Ortega y Gasset. Se trata de la escultura de un joven guerrero medieval, que se encuentra en la catedral y es uno de los grandes atractivos locales. No nos cabe duda: el Tren Medieval es una lección de historia.

9. El Transiberiano, el trayecto ferroviario más largo del planeta

El Transiberiano es el clásico entre los clásicos. No es el nombre de un tren, sino de una línea ferroviaria por la que circulan distintos trenes. Actualmente se puede llegar a Pekín desde Moscú, pero también se puede hacer la ruta de toda la vida —la que llega a Vladivostok— o coger el tren más famoso —el Rossiya–.

Son 9.000 kilómetros de estepa, tundra y taiga, unos paisajes espectaculares a la par que exóticos. Lo importante es no ser ansias y tragarse el trayecto de golpe, sería un crimen no hacer altos en el camino. Súzdal, Ekaterimburgo, el lago Baikal o el valle de Barguzín son algunos de sus imprescindibles. Para quien busque una experiencia diferente, el Transiberiano supera cualquier expectativa.

10. Bernina Express, un viaje de altos vuelos

No todas las rutas pueden presumir de ser Patrimonio de la Humanidad, pero esta travesía legendaria tiene el privilegio de serlo. Sus vagones de color rojo brillante atraviesan los Alpes desde Coira hasta Tirano, en Italia, y en un trayecto de sólo cuatro horas premian a sus pasajeros con vistas a glaciares, lagos y cumbres enharinadas. Este tren se acerca al techo de Europa, ya que llega hasta a una altura de 2.253 metros sobre el nivel del mar.

Además, sabedores los suizos de lo bonito del camino, han añadido ventanas panorámicas para que no perderse detalle. ¿Otra ventaja del Bernina Express? Quien vaya a Suiza con el Swiss Travel Pass, no tiene que pagar un billete adicional puesto que éste es uno de los trayectos incluidos en el paquete.

Ya es hora de dejar atrás el traqueteo del tren sobre los raíles, los paisajes que se van sucediendo a través de los compartimentos y las inolvidables rutas descubiertas en esta travesía. Eso sí, si aún quedan ganas de viajar, existen otras maneras algo más extravagantes de explorar el mundo. Ya lo decíamos al principio: a veces, lo importante no es el dónde, sino el cómo.

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