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18/07/2019 07:20 CEST | Actualizado 18/07/2019 07:20 CEST

La economía china reajusta a la baja sus crecimientos

claffra via Getty Images

La guerra comercial vuelve a hacer mella en la economía china, que ha visto mermados sus crecimientos a niveles mínimos; una situación que alerta a los principales gobernantes en el país, que temen una mayor intensidad de la desaceleración para el próximo año.

La economía china crece a su ritmo más bajo de los últimos 27 años.  La incertidumbre de una tregua comercial definitiva, así como la enfermedad proteccionista de los Estados Unidos con China, ha provocado que el gigante asiático se vea abocado a la desaceleración de su economía. Una desaceleración más pronunciada de lo esperado tras los últimos reajustes en las proyecciones que realizaba el Gobierno.

Y es que, tras los efectos de la guerra comercial, con el fin de paliar la situación, los principales mandatarios chinos comenzaron con la aplicación de una serie de políticas con efectos de choque, siendo su fin el de revertir la situación y armonizar los efectos negativos devengados de la situación comercial y las contracciones en las exportaciones. Entre las políticas más destacadas se encontraba la inmensa rebaja fiscal a las empresas, así como el incentivo a la atracción de capital extranjero.

Sin embargo, las políticas aplicadas no han surtido todo el efecto deseado. Aunque la economía china crezca a niveles superiores al umbral planteado por el Gobierno, el 6%, esta lo hace a un ritmo muy bajo en comparación con al que están acostumbrados en la principal economía del continente asiático. China, por la estructura de su sistema económico, es una economía que ha crecido a niveles altísimos. Tan altos que hace unos años lo veíamos crecer a ritmos de dos cifras.

Desde la crisis de 1994, el objetivo de la economía china fue el de tratar de crecer a ritmos vertiginosos, dotando a su economía de un dinamismo tan elevado que duplicase, en el 2020 como plazo objetivo, el PIB en el país, sacando de la miseria, nuevamente, a 70 millones de ciudadanos en el país. Un objetivo muy ambicioso y que requería que el crecimiento económico mostrase ritmos de crecimiento, según el Gobierno, superiores al 6,5%.

Para Trump esta es la verdadera situación a la que no quería llegar China y por la que, verdaderamente, buscaba el acuerdo comercial.

China, como decíamos, dada la composición de su economía y los efectos de la Ley de Okun –ley impulsada por el economista norteamericano Arthur Okun y que trata de medir la correlación existente entre el desempleo y el crecimiento económico- debe crecer a niveles superiores al 6% para continuar creando empleo. Unos niveles que, por ejemplo, en España y otros países no precisan para crear empleo y progresar económicamente. Sin embargo, los ambiciosos objetivos de China, como hemos dicho, le llevan a precisarlo.

Desde el año 2010, la economía china ha visto que sus ritmos de crecimiento han ido moderándose notablemente. Como comentábamos, la economía asiática crecía a niveles de dos cifras, liderando los crecimientos a nivel mundial. Sin embargo, desde hace nueve años, estos crecimientos se han ido moderando hasta llegar al punto en el que la economía crece a niveles inferiores al objetivo planteado. Unos ritmos de crecimiento que dejan un sabor amargo en el país, pues se alejan del objetivo deseado.

Para el presidente Donald Trump estos registros han sido un completo éxito de su políticas comerciales adoptadas con el país asiático. Para Trump, el cual celebraba la publicación de los ritmos de crecimiento a través de su cuenta de Twitter y se atribuía los méritos de haber sido el artífice de ello, esta es la verdadera situación a la que no quería llegar China y por la que, verdaderamente, buscaba el acuerdo comercial. Para el presidente de los Estados Unidos, China no deseaba el acuerdo comercial como fin, sino como un medio para continuar con el crecimiento objetivo.

Sin embargo, como comentábamos anteriormente, pese a la euforia del mandatario estadounidense, la economía asiática se está viendo muy penalizada, a parte de por la guerra comercial y la incertidumbre, por la desaceleración que, como he dicho, experimenta desde 2010 y continúa moderando y restando dinamismo a los crecimientos en su economía. Unos bajos crecimientos a los que, por parte del Gobierno chino, ya buscan soluciones que traten de revertir la situación y devuelvan el dinamismo perdido.

 

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