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11/03/2020 19:07 CET | Actualizado 11/03/2020 19:07 CET

Los actores y las actrices también premian a Almodóvar

Una gala humilde, pues esta no es una asociación que maneje grandes presupuestos.

NurPhoto via Getty Images
Pedro Almodóvar. 

La noche del lunes 9 de marzo se entregaron los premios de la Unión de Actores y Actrices. Unos premios que han llegado a su edición número 29 en la que los afiliados a este sindicato eligen a los mejores intérpretes de televisión, cine y teatro del año 2019. Entrega de premios que se realizó de nuevo en el Teatro Circo Price, a la vez que la Comunidad de Madrid anunciaba el cierre de colegios y universidades y recomendando limitar los desplazamientos debido al coronavirus.

Una celebración de la profesión (y de la libertad de movimientos, de besarse y abrazarse) que volvió a premiar a Almodóvar. Mejor dicho a los intérpretes de Dolor y Gloria, su última película, que se llevaron tres premios: el de mejor actor de reparto para Leonardo Sbaraglia, el de mejor secundario para Asier Etxeandia y el de mejor actriz de reparto para Julieta Serrano. Los dos últimos se llevaron unas de las mayores ovaciones de la noche. Asier llegó a romper el premio de la emoción. Y en el caso de Julieta no faltaron los gritos de brava, como si fuera una cantante de ópera.

También hubo ovación para Nacho Guerrero (el conocido portero de La que se avecina) que se llevó el premio al mejor actor protagonista de teatro por Juguetes Rotos de Carolina Román. Obra en la que está acompañado de Kike Guaza que se llevó el de mejor actor revelación por la misma obra.

Verónica Forqué fue la última en recibir un premio, el que se daba a la mejor actriz protagonista de teatro, por su actuación en la obra Lo que sé que es verdad. Momento que aprovechó para lanzar un “¡Vivan las cómicas!” que fue seguido de un fuerte aplauso. 

También los actores de televisión recibieron premios. Esto permitió que se subieran al escenario actores como Javier Cámara por Vota Juan. Tal vez uno de los más confusamente divertidos en su discurso de agradecimiento por el premio al mejor protagonista de televisión que incluyó la confesión de que no había visto La casa de papel. O que Carmen Ruíz, al saber que era premiada como actriz secundaria por Matadero, crease el que podría ser el lema de la gala: “¡Jolines, Angelines!” Algo que dijo cuando subió a recoger premio y se tropezó con el original y vistoso vestido largo que llevaba.

Una gala en la que se premiaron a dos actrices muy queridas por la profesión. Una de ellas fue Pilar Bardem,  que recibió el premio Mujeres en la Unión por su trayectoria como activista en la defensa de los derechos de la mujer. Y a la que se recibió con un fuerte aplauso con los asistentes puestos en pie, mostrando el cariño que le tiene toda la profesión.

Una gala humilde, pues esta no es una asociación que maneje grandes presupuestos.

La otra fue Carmen Maura. Recibió el Premio a Toda una Vida. Premio que agradeció a través de un vídeo por encontrarse en Francia preparando su próxima obra de teatro. Y que consiguió hacer reír al personal con su habitual espontaneidad ante la cámara al decir “Este premio es pa mí.”

Tampoco faltaron los momentos para reivindicar. Algo que ocurrió desde la entrada donde un grupo de figurantes reclamaba sus derechos a la entrada del Circo Price. Y como haría Iñaki Guevara, el presidente de la Unión de Actores, pidiendo a los políticos el desarrollo legislativo del Estatuto del Artista. Así como, el reconocimiento de la profesión como una profesión intermitente. Algo muy diferente de la temporalidad estacional que tienen otros sectores, como puede ser el agrícola.

O Consuelo Trujillo, que en su discurso de agradecimiento del premio a la mejor actriz de reparto en teatro por La geometría del trigo, pidió a sus compañeros trabajar juntos por dignificar su trabajo. Unirse para que, por ejemplo, se les paguen los ensayos suficientes para que poder hacer bien su trabajo.

Juan Margallo, que entregó los premios de teatro junto con la actriz Irene Serrano de La Joven de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, aprovecho la escena para llamar al espíritu que movió a la profesión contra la guerra de Irak. Esta vez pedía movilizar ese mismo espíritu en contra de la larga guerra de Siria y su tragedia humanitaria en las fronteras.

Tampoco faltaron las reivindicaciones a favor de las mujeres. A favor de la igualdad y en contra de la violencia de género que desde hace poco ha empezado otra vez a negarse. Una reivindicación que se solidariza con la lucha de las mujeres en otros países, sobre todo latinoamericanos, donde el feminicidio está a la orden del día.

Temas serios para una gala que se podría describir como pizpireta. Es decir, sencilla, ágil, graciosa, nada pesada ni si quiera en los discursos de agradecimiento en los que la emoción bloqueó a más de uno y de dos. Una gala humilde, pues esta no es una asociación que maneje grandes presupuestos. Ávida cuenta de que el glamour del sector, sus alfombras rojas, no se traduce en un sueldo medio alto para sus profesionales.

Unos profesionales que mantienen sus asociaciones a base de esfuerzo y del tiempo personal que le dedican. Una profesión que en su gran mayoría (mal)vive con trabajos temporales que poco tienen que ver con la interpretación mientras esperan una oportunidad en forma de serie televisiva, película u obra de teatro.

Consulta la lista de todos los premiados en el siguiente enlace.