Mitos y verdades de nuestra amiga la ansiedad

Lo que hay que tener bien claro del trastorno de ansiedad es que no es un trastorno grave ni crónico.

El trastorno de ansiedad es algo con lo que con elevada frecuencia trabajamos los psicólogos en la consulta. Y la buena noticia es que desde la psicología tenemos un número muy amplio de estrategias cuya utilidad ha quedado ampliamente demostrada por la ciencia para el tratamiento de la ansiedad.

Lo que hay que tener bien claro del trastorno de ansiedad es que no es un trastorno grave ni crónico. Esto no quiere decir que las personas que lo padecen no sufran mucho y tengan ciertas discapacidades.

¿Y cuándo podríamos estar hablando de un trastorno de ansiedad? Pues en el caso de que los síntomas sean extremos, duren seis meses o más e interfieran negativamente en las distintas áreas de la vida de la persona.

Es normal sentir ansiedad por mudarse, empezar un empleo nuevo o hacer un examen. Este tipo de ansiedad es desagradable, pero puede instigar a la persona a trabajar más duro y realizar un mejor trabajo. Por otra parte, cuando se habla de una ansiedad sana ésta viene y va, pero no interfiere con el día a día de la persona.

Cuando existe un trastorno de ansiedad el sentimiento de miedo puede estar con la persona todo el tiempo, es intenso y en ciertos casos puede hundir a la persona. Un trastorno de ansiedad puede hacer que una persona deje de hacer actividades que solía realizar y que le daban placer; en casos extremos puede hacer que una persona deje de usar el ascensor, cruzar una calle o hasta que deje de salir de su casa. Si esta afección si no se trata adecuadamente puede empeorar con el tiempo.

El trastorno de ansiedad es una forma común de trastorno emocional y puede afectar a cualquier persona de cualquier edad. Es más propenso, de acuerdo a la Asociación Psiquiátrica Americana, a que lo sufran las personas de sexo femenino, quienes son diagnosticadas en mayor número con un trastorno de ansiedad.

En muchas ocasiones el trastorno de ansiedad es la puerta de entrada a otro tipo de trastornos, como lo son el trastorno de pánico, fobias, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de ansiedad por separación y trastorno de estrés postraumático.

Síntomas

Los síntomas de la ansiedad son diferentes dependiendo de cómo lo experimente la persona, puede haber sensaciones como estar fuera de control, como si hubiera una desconexión entre la mente y el cuerpo. Otros síntomas de ansiedad son tener ataques de pánico, pensamientos desagradables o recuerdos que no se pueden controlar.

Los síntomas generales de la ansiedad son:

  • Hiperventilación. Respiración rápida y poco profunda.
  • Taquicardia. Aceleración de las pulsaciones del corazón.
  • Inquietud constante.
  • Problemas de concentración.
  • Insomnio. Dificultades para dormir.

Causas

Los investigadores no están seguros de la causa exacta de la ansiedad, que parece que obedece una combinación de factores. Estos incluyen la genética, como lo es la química cerebral y factores ambientales. Además, se cree que las áreas cerebrales responsables del control del miedo pueden estar interferidas. Las investigaciones recientes de la ansiedad están siendo cada vez más profundas en cuanto a la observación del cerebro con respecto a la ansiedad.

Por otra parte, con respecto al diagnóstico de la ansiedad, en muchas ocasiones se recorre un largo periplo de pruebas médicas, visitas a urgencias del hospital y que al final del proceso te digan: “Usted no tiene nada, tiene ansiedad, lo que tiene que hacer es relajarse y tomarse la vida de otra forma”. Y te preguntarás... “¿Y eso? ¿Y ahora cómo lo hago?”. Desde muchos ámbitos, incluido el médico y sanitario en general, existe mucho desconocimiento sobre cómo se trata psicoterapéuticamente la ansiedad, y se apela en muchas ocasiones a la fuerza de voluntad para manejar la ansiedad, sin dar herramientas o estrategias de manejo.

Algunos doctores pueden pautar el realizar exámenes físicos, como son exámenes de sangre o de orina, electrocardiograma, TAC (Tomografía Axial Computarizada) y un largo etcétera, para descartar posibles causas físicas del significativo malestar que padece el paciente.

Por otra parte, desde la psicología tenemos tests y/o escalas que son usadas para evaluar la ansiedad que la persona experimenta.

Tratamiento

En cuanto al tratamiento, para algunas personas no es necesario que tomen medicamentos, algunos cambios en el estilo de vida podrían ser suficientes para hacer frente a los síntomas, como lo son hacer meditación, deporte, alimentarse sanamente, lograr tener un sueño de calidad, evadir el consumo de alcohol, cafeína y de cigarrillos.

Una estrategia básica que ayuda a disminuir la ansiedad es realizar las actividades de responsabilidad antes del tiempo que deben ser entregadas o hechas, no postergar. Si se dispone de tiempo suficiente para realizarla esto debe de aprovecharse, si no el cerebro en algún momento creará la sensación de ansiedad por tener algo pendiente.

“El tratamiento debería ser limitado en el tiempo, no un tratamiento crónico, y combinado con psicoterapia”

Por otra parte, en los casos severos de ansiedad el tratamiento puede ayudar a hacer la vida más manejable. El tratamiento de la ansiedad se divide en dos categorías: la psicoterapia y la medicación. En la consulta psiquiátrica o psicológica el especialista ayudará al paciente brindándole las estrategias para sobrellevar la ansiedad cuando se le presente.

Cuando se usa la medicación, típicamente el tratamiento de la ansiedad incluye el uso de antidepresivos y sedantes, estos actúan para balancear la química del cerebro con el fin de poder regular los episodios de ansiedad, y también evitar la aparición de síntomas más severos. El tratamiento debería ser limitado en el tiempo, no un tratamiento crónico, y combinado con psicoterapia.

El falso mito es que no se trata de eliminar la ansiedad, esto no es posible, la meta es que las personas que sufren de una ansiedad que les desborda sean capaces de aprender a modularla y así les inunde lo menos posible en su vida. Y a ello se llega interpretando la ansiedad como una amiga, no como una enemiga. Amiga en cuanto nos permite “estar atentos y precavidos” cuando estamos ante unas circunstancias peligrosas o nuevas. Y atesorando estrategias para modularla y que no se transforme en un rival