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Netflix todavía envía DVD y gana mucha pasta con ello

Este servicio original de la plataforma de 'streaming' manda películas por correo a 2,3 millones de usuarios.
Sobres rojos de Netflix entre un montón de cartas del servicio postal estadounidense en San Francisco (California). 
Sobres rojos de Netflix entre un montón de cartas del servicio postal estadounidense en San Francisco (California). 

Renovarse o morir. Si la llegada de los discos de música supuso el declive de los vinilos y la popularización de los DVD implicó la desaparición de las cintas de vídeo, se puede ya certificar que los servicios por streaming están enterrando a los antiguos soportes para escuchar música o ver películas.

Las ventas de formatos físicos de vídeo en todo el mundo han caído a la mitad en los últimos cinco años, según el informe anual de Motion Picture Association of America, mientras que no dejan de aumentar las suscripciones a plataformas como Netflix o HBO. España no ha sido ajena a este desplome: al pasar de vender más de 12 millones de DVD y Blu-Ray en 2013 a solo 4 millones en 2017 —últimos datos disponibles—, según los anuarios de la SGAE.

Si no puedes ver el gráfico, pincha en este enlace.

A pesar del cambio cultural que se está produciendo, todavía hay grandes fieles de estos viejos formatos y lo curioso es que algunos recurren a Netflix para conseguirlos. Esta empresa nació en 1997 y aún cuenta con 2,3 millones de clientes abonados al servicio de alquiler de películas y series en DVD a domicilio a 30 de septiembre de 2019, según las últimas cifras dadas a conocer este mes. Sí, has leído bien: más de dos millones de personas todavía reciben películas en DVD por correo para ver en su casa. Todos viven Estados Unidos, el único país donde está disponible.

Lo más curioso es que el Netflix de hoy en día se hace competencia al Netflix original. La popularidad de los servicios por streaming ha implicado que la cifra de usuarios que alquilan DVD a través de esta empresa haya caído notablemente desde el pico de 20 millones que alcanzaron en 2010. Solo en los últimos tres meses han perdido 135.000 fieles.

Así han evolucionado los usuarios del servicio de DVD en los últimos tres años:

Si no puedes ver el gráfico, pincha en este enlace.

Una división muy rentable

A pesar de la bajada significativa de usuarios de este servicio en los últimos 10 años y de la poca relevancia que suponen los 2,3 millones de clientes frente a los 158 millones que utilizan la plataforma por streaming en todo el mundo, Netflix no tiene ninguna intención de cerrarlo.

En realidad se trata de dos compañías prácticamente separadas, con su propia página web (DVD.com), sus propios equipos, su propia cuenta de Twitter e incluso su propia sede, situada en Los Gatos (California, EEUU).

El gran motivo que explica que la división de DVD resista es que todavía genera cientos de millones beneficios para la compañía cada año. Solo en los tres meses de este verano Netflix ganó 44 millones de dólares con este servicio.

De hecho, si se miran las cifras facilitadas por Netflix, los clientes de este servicio resultan más rentables para la firma. Cada usuario de DVD.com genera un beneficio de 19 dólares, frente a los 16,34 dólares que suponen los estadounidenses que utilizan la plataforma de streaming y los 5,7 dólares que generan los internacionales.

Por qué hay tanta gente que todavía lo usa

Un trabajador de Netflix en el hub de Gaithersburg, centro que procesaba cerca de  130.000 películas en 2007.
Un trabajador de Netflix en el hub de Gaithersburg, centro que procesaba cerca de  130.000 películas en 2007.

La principal razón para que DVD.com todavía tenga usuarios es que algunas zonas rurales en Estados Unidos no cuentan con una buena conexión a internet. Algo que cuesta entender en España, ya que vivimos en uno de los países con mayor servicio de fibra óptica del mundo, llega al 44% de los hogares.

Disponer de banda ancha es un requisito fundamental para disfrutar del servicio de streaming de Netflix, ya que el uso de esta plataforma supone el 15% del tráfico de internet, según un informe de Sandvine en 2018. A esos lugares de la América rural, el servicio de correos todavía llega sin problemas.

Otra de las razones para que este servicio siga vivo es el inmenso catálogo que tiene: sus clientes pueden elegir entre 100.000 títulos de películas y series, mientras que los estadounidenses que tienen la versión en streaming solo pueden escoger entre 5.600 títulos —esta cifra varía según el país—.

Ofrecer un catálogo muy amplio fue una de las claves para vencer a sus rivales. “Nuestro objetivo era tener la colección de DVD más completa del mundo: tener una copia de todos los DVD que se hubieran publicado y varias copias de las películas más populares”, confiesa Marc Randolph en su libro Eso nunca funcionará, recién publicado por Planeta.

Este verano Netflix alcanzó los 5.000 millones de DVD repartidos durante los 21 años de historia de la compañía.

El catálogo digital además se va a reducir con los lanzamientos de Disney+, que ofrecerá los títulos de Disney, Pixar, Marvel o Star Wars, que hasta ahora se podían ver en la plataforma roja. No es un movimiento menor, ya que los estrenos de esta compañía suelen copar los primeros puestos del ranking de películas más vistas durante el año. Si un usuario es muy aficionado al cine, se verá obligado a contratar varias plataformas, mientras que un aficionado a la música puede encontrar casi todo en Spotify.

Obviamente también existe un grupo de suscriptores que aún paga este servicio de alquiler de DVD y que hace tiempo que no pide ninguno. Esta caída de usuarios ha obligado a Netflix a adaptarse: cuenta con 17 centros de distribución en EEUU en 2018 frente a los 50 que llegó a tener en su época de máximo esplendor, según publicó CNBC.

Trabajadores de Netflix en el centro de distribución de Piscataway (New Jersey) en 2009.
Trabajadores de Netflix en el centro de distribución de Piscataway (New Jersey) en 2009.

El nacimiento de la idea

La historia sobre el nacimiento de la compañía no es como la habían contado. Existe una idea bastante extendida que dice que Reed Haastings tuvo la idea después de haber tenido que pagar 40 dólares por retrasarse en devolver Apolo 13 en un Blockbuster. “Esa historia es preciosa, como decimos en marketing, emocionalmente verdadera, pero la idea de crear Netflix no tuvo nada que ver con las penalizaciones por retraso. De hecho, al principio, las cobrábamos”, cuenta Marc Randolph en el libro Eso nunca funcionará.

Hastings y Randolph concibieron la idea como un servicio de videoclub a domicilio mientras trabajaban en la empresa informática Pure Atria. Los viajes juntos en coche de camino al trabajo y las reuniones a ocho en el restaurante Hobee’s de Cupertino (California), junto a Christina Kish y Te Smith, sirvieron para descartar propuestas y empezar a pulir el proyecto.

Reed Hastings, consejero delegado de Netflix, en una foto de 2005 en Beverly Hills (California).
Reed Hastings, consejero delegado de Netflix, en una foto de 2005 en Beverly Hills (California).

El éxito de Netflix no habría sido posible sin el desarrollo y la popularización de la tecnología DVD. Anteriormente se descartó la posibilidad de repartir cintas de vídeo en formato VHS por el excesivo coste que implicaba su envío. La clave fue adelantarse a los videoclubs como Blockbuster, que seguían funcionando con VHS, y tener un catálogo más amplio que ellos.

La prueba de fuego se hizo comprobando que no se producían incidentes en la entrega de los sobres gracias a la fiabilidad del servicio postal de Estados Unidos: Randolph le envió un disco a Hastings por correo. “Creo que cuando ese CD llegó sano y salvo, tanto Reed como yo supimos que habíamos encontrado nuestra idea”, confiesa Randolph.

Paulina Khimngan agrupa un grupo de sobres de Netflix. 
Paulina Khimngan agrupa un grupo de sobres de Netflix. 

Adaptarse al futuro

El nacimiento Netflix fue en 1997 y apenas dos años más tarde introdujeron una tarifa plana de suscripción que permitía alquileres ilimitados de películas a un precio de 18 dólares al mes. Un año más tarde, en el 2000, llegaría la recomendación de contenidos para los usuarios, tras enviarles un cuestionario para preguntarles sobre sus gustos.

El servicio de visionado por streaming se puso en marcha en 2007, anticipándose a movimientos de sus rivales. Acabó ganando la batalla: la cadena de videoclubs Blockbuster con la que intentaron aliarse en su momento se declaró en bancarrota en 2010.

Actualmente, nueve años más tarde, solo queda una tienda de esta marca en la ciudad de Bend, en Oregon (Estados Unidos), que se convirtió oficialmente en marzo el último Blockbuster del mundo tras el cierre del último local en Australia.

El siguiente paso adelante de este gigante fue pasar de ser una especie de videoclub a competir con cadenas de televisión con sus propios contenidos con series como House of Cards o Orange is the new black, lanzadas en 2013.

Ahora Netflix está cada vez más centrada en la producción propia, frente a la idea original de ser un videoclub que emitiera contenidos ajenos. Esta estrategia le ha reportado grandes éxitos en audiencia, como 64 millones de suscriptores vieron los episodios de la tercera temporada de Stranger Things en su primer mes, convirtiéndose en la vista de la historia de la plataforma.

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