Que puedas seguir pagando tu hipoteca depende del Congreso

Lo urgente, por lo pronto, para tantas familias hipotecadas es saber si podrán cumplir cada mes con el banco.
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Molesta mucho entre las filas de la derecha que haya sido Gabriel Rufián quien haya puesto sobre la mesa la creación de un “fondo de rescate” para las hipotecas y mitigar la subida de los tipos de interés de entre cuatro y cinco puntos con que amenaza la nueva política del BCE. Rufián ha señalado que “o ustedes adoptan esa medida o ellos se harán más fuertes”, señalando a Vox, a los que tiene al lado en hemiciclo, separados solo por la escalera. Y más irritante ha resultado que unos minutos después, Oskar Matute, el diputado de Bildu, insistiera en los riesgos y la dureza de la subida de los tipos de interés.

En los pasillos, la ministra de Hacienda, Mª Jesús Montero, ha tendido puentes con los socios de Gobierno, no es momento de abrir más frentes. Ha asegurado no conocer la propuesta con exactitud, “una cosa son los titulares y otra el desarrollo técnico, pero todo el Gobierno hemos dicho que vamos a estudiar las propuestas que nos lleguen siempre y cuando estén encaminadas a moderar la inflación”. Misma respuesta sobre el tope a las hipotecas que pide Podemos, “que tiene que encajar en el marco regulatorio que nos movemos”.

Era la primera sesión de control en cierta “normalidad”, una especie de vuelta al curso con ligeros cambios. Solo ligeros, como la presencia de los abanicos a primera hora de la mañana en el hemiciclo (entre los ministros, ni uno); el defenestrado Felipe Sicilia en su escaño de diputado varios minutos antes de que llegara Pedro Sánchez. Todo bajo un manto de aparente normalidad, como si el Gobierno de España no estuviera ya en horas de descuento y la batalla de los socialistas por mantenerlo y la del PP por hacerse con él, no centrara el debate.

El PP de Feijóo se alinea con el IBEX y rechaza admitir a trámite el impuesto a la banca y las energéticas, pero se mantiene a la espera de ver cómo diseña la UE su estrategia, antes de llevarlo al Tribunal Constitucional como dictaría la política de judicialización que la derecha desarrolla desde hace tantos años cuando está en la oposición. Un detalle por parte de un líder al que todavía le cuesta mirar a España desde una perspectiva global en vez de continuar actuando desde la perspectiva territorial. “El PP ha decidido estar con la banca”, le reprochó ayer la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez. Hoy el presidente y las ministras económicas han insistido en la misma línea. Feijoó busca el difícil equilibrio entre ganarse las palmaditas en la espalda de las grandes empresas y lograr que votantes del PSOE le apoyen el año que viene. “Vamos a esperar a ver cómo lo articula Bruselas”, insiste Cuca Gamarra en el patio del Congreso, sin atreverse a concretar la postura de los populares.

Esta mañana faltaba Macarena Olona a la izquierda de Iván Espinosa de los Monteros. Había otra señora, de gestos menos histriónicos que la excandidata de Vox a la Junta de Andalucía, ahora ciudadana de a pie, no se sabe por cuánto tiempo. Señora diputada de Vox, Inés María Cañizares, que se ha despachado frente a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, con parecidos decibelios y aspavientos que Olona. Todo por la irritación al impuesto a las eléctricas y la banca.

El presidente ha llegado con chaqueta azul violeta y la vicepresidenta Teresa Ribera se ha sentado en el lugar de Yolanda Díaz, que no estaba. Y ha empezado el curso, con un Sánchez que también ha hecho mención al nuevo período de sesiones. La Moncloa está convencida de que medidas como el impuesto a la banca y a las eléctricas, junto con la apuesta y mantenimiento de las medidas sociales para las clases más desfavorecidas, les va a permitir cambiar las encuestas. Y Sánchez ha defendido esa línea de ataque frente a Cuca Gamarra, la portavoz del PP. Gamarra también tenía a su lado otro rostro diferente: Carlos Rojas García, una señoría que lleva años esperando su momento y que ahora puede medirse ni más ni menos que con la vicepresidenta Nadia Calviño.

Pasado el primer momento del inicio del curso, confirmado que Sánchez y su Gobierno seguirán apuntando a los poderosos -“el dinero tiene mucho poder pero la mayoría social de este país es más poderosa aún y ganarán”, ha venido a insistir Sanchez- el asunto es, ¿se puede romper la bipolaridad de España, 50% a la izquierda y 50% a la derecha, entre dos bloques sociales enfrentados, con medidas como el impuesto a energéticas y bancos? Queda un año electoral duro. Impuestos a ricos e hipotecas. Rufián ha insistido en los pasillos en la necesidad del Fondo de Rescate y ha confirmado que ayer en una reunión se lo planteó a la vicepresidenta Nadia Calviño: “Me dijo que lo iba a estudiar. Mi impresión es que la vicepresidenta confía demasiado en la buena fe de los bancos”.

Lo urgente, por lo pronto, para tantas familias hipotecadas es saber si podrán cumplir cada mes con el banco y serán capaces de mantener en su poder la casa que tanto sacrificio les cuesta. Está todavía reciente la pasada crisis, cuando Rajoy gobernaba, y tanta gente perdió sus viviendas. Eso es lo más importante que tienen que decidir aquí sus señorías.