“Tenemos muchísima suerte de que esta pandemia la haya causado un coronavirus”

La última ola ha sido la de las reinfecciones, pero los expertos celebran que las vacunas ‘antiguas’ sigan protegiendo frente a un virus “muy estable”. En otoño llegarán nuevas fórmulas.
Barcelona, en mayo de 2020.
Barcelona, en mayo de 2020.
Adria Puig/Anadolu Agency via Getty Images

Más allá de los debates sobre en qué oleada epidémica se encuentra España, sobre si habría que esperar o no a otoño para poner cuartas dosis a los más vulnerables, o sobre si se deberían retomar ciertas medidas de protección frente al coronavirus, hay algo en lo que coincide cualquier epidemiólogo, vacunólogo o inmunólogo al que se le pregunte: las vacunas nos han librado –nos están librando– de una buena, valga el coloquialismo.

Atrás quedaron los peores días de la pandemia, allá por marzo de 2020, o incluso enero de 2021, cuando cada día ingresaban más de 200 y 300 personas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en toda España. Hoy las cifras de pacientes críticos siguen siendo considerables, pero apenas suponen una décima parte de lo que eran entonces.

Aunque Sanidad ya sólo da cifras de casos de coronavirus en personas mayores de 60 años, las tasas de incidencia de esta última onda han sido muy elevadas –por encima de 1.200 por 100.000 de media nacional–, mientras que el porcentaje de camas de hospital ocupadas por pacientes covid en España no ha subido del 10%. Es pronto aún para cantar victoria, pero la mayoría de los indicadores hacen pensar que lo peor de esta oleada ya habría pasado.

“Pese a lo explosivo de esta ola, no se está viendo la gravedad de otras veces”

- Amós García Rojas

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), afirma que “pese a lo explosivo de esta ola, no se está viendo la gravedad de otras veces”. “Las vacunas actuales están teniendo un impacto importante sobre las formas graves de covid, incluso a pesar de las nuevas variantes del virus que están circulando”, señala. “Es cierto que hemos tenido un crecimiento tremendo en el número de casos, pero afortunadamente no ha ido ligado a un crecimiento de casos graves”, dice el vacunólogo. Con total prudencia, García Rojas añade: “Quizás es pronto para decir que hemos alcanzado el máximo, pero los indicadores apuntan a esto”.

La ola de las reinfecciones

Hay quien ha bautizado esta ola como la de las reinfecciones. La llegada de nuevos sublinajes de ómicron, conocidos como BA4 y BA5, puso en un principio en jaque al mundo: parecían mucho más infecciosos, traían aparentemente nuevos síntomas y, lo más inquietante, nuestros anticuerpos los reconocían mucho peor que a variantes antiguas, de modo que no actuaban frente a ellos y la población quedaba en principio mucho más desprotegida. Algunas personas reportaban haber pasado covid tres meses atrás y, de nuevo, haberse contagiado del ‘nuevo’ virus.

“Frente a ómicron hemos perdido un poco de protección, pero seguimos estando protegidos”

- David Bernardo

David Bernardo, inmunólogo del Instituto de Biología y Genética Molecular del CSIC, explica que si antes de ómicron una persona vacunada era “capaz de reconocer al virus, de media, por unas 20 localizaciones diferentes, con las nuevas variantes seguimos reconociendo al virus, pero con sólo 5, 10 o incluso 15 anticuerpos”. Es decir, “estamos perdiendo un poco de protección; seguimos estando protegidos, pero a lo mejor no al 100% como antes, sino al 60-50%”, ilustra.

“Los coronavirus son muy, muy estables”

A la luz de la evolución epidémica de los últimos días, los expertos están algo más tranquilos. Ni el virus había cambiado tanto ni las nuevas variantes han resultado ser más dañinas. David Bernardo lo expresa así: “Tenemos muchísima suerte de que esta pandemia esté siendo causada por un coronavirus”. “Los coronavirus son muy, muy estables –tienen un sistema de reparación molecular cuando surgen las mutaciones– y no pueden recombinar”, explica.

Consciente de que “mucha gente se asusta” con cada mutación del covid que se anuncia, Bernardo aclara: “El virus está mutando muy poco; su velocidad de mutación es muy lenta”. “Llevamos dos años y medio de pandemia: si miramos la secuencia original y la secuencia actual, obviamente hay cambios, pero son irrisorios en comparación con lo que podría pasar con un VIH o un virus de la gripe”, asegura.

“Tenemos muchísima suerte de que esta pandemia esté siendo causada por un coronavirus. El virus está mutando muy poco, en comparación con el VIH o la gripe”

El inmunólogo apunta que el coronavirus “puede replicarse cada 20 minutos”, de modo que en los últimos dos años y medio han pasado “generaciones y generaciones” del virus y, sin embargo, “sigue siendo muy parecido al original”. “Esto es una ventaja enorme”, celebra Bernardo.

El experto señala que, por selección natural, “las variantes más infecciosas enseguida van desplazando a las otras”, ya que “se expanden más rápidamente”. En todo caso, recalca Bernardo, no son comparables las mutaciones del SARS-CoV-2 con las de la gripe. “El virus de la gripe no tiene ese sistema de reparación de mutaciones y, además, es muy fácil que recombinen los genes. Por eso la gripe muta tantísimo y cada año hay que sacar una vacuna nueva”, resume.

Las nuevas dosis, ¿para cuándo?

Aunque el coronavirus no mute tanto, un año y medio después de que se empezaran administrar las primeras vacunas del covid, ya se están fabricando nuevas fórmulas adaptadas a ómicron que esperan llegar (a Occidente) de cara a otoño. “Estas vacunas funcionarán como un booster, una forma de reactivar nuestro sistema inmune para volver a reconocer al virus por los 20 lugares diferentes que lo reconocíamos antes”, apunta Bernardo. Las vacunas ‘actuales’ están desarrolladas sobre la base de la secuencia original del virus de Wuhan.

“Estas vacunas funcionarán como un 'booster', una forma de reactivar nuestro sistema inmune para volver a reconocer bien al virus”

- David Bernardo

En España ya está aprobada la aplicación de una cuarta dosis –segundo refuerzo– a mayores de 60 años. Sin embargo, parece que se esperará a septiembre u octubre para empezar a administrarlas, hasta recibir las nuevas vacunas formuladas específicamente frente a ómicron.

“Todo indica que es más razonable vacunar en octubre”, opina García Rojas, que alude a tres factores: que no existe una urgencia epidemiológica en la situación actual, que verano es una mala época para una campaña de vacunación y que las nuevas vacunas ofrecerán mejor protección.

Qué implicarán las ‘nuevas’ vacunas

“Con vacunas que protejan de forma importante frente a las nuevas variantes, estaremos también disminuyendo los riesgos de infección de las personas”, explica Amós García Rojas. “Nunca será riesgo cero, pero sí habrá menos riesgo de infectarse”, abunda.

“Quizás para el covid hay que poner una dosis de recuerdo adaptada a las variantes cada dos, tres o cuatro años”

- David Bernardo

Tanto García Rojas como Bernardo hacen hincapié en que esas nuevas dosis están pensadas especialmente para la población más vulnerable. “Hay un consenso claro y evidente sobre la necesidad de esa segunda dosis de refuerzo asociada a la vulnerabilidad, no para toda la población”, señala el presidente de la AEV, y aclara: “Los más vulnerables son los muy mayores y los inmunodeprimidos”.

Ante este panorama, ¿serán las campañas de vacunación frente al covid similares a las de la gripe? David Bernardo cree que aún es pronto para decir si el coronavirus llegará a ‘gripalizarse’ también en ese sentido. El inmunólogo repite, una vez más, que “el coronavirus es mucho más estable” que el virus de la gripe, de modo que no habría que reformular cada año la vacuna. “Quizás para el covid hay que poner una dosis de recuerdo adaptada a las variantes cada dos, tres o cuatro años, según la tasa de mutación del virus. Y siempre a población vulnerable”, augura Bernardo.

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