Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía: "Pronto escucharemos que algunos vuelos de ciudad A a ciudad B se cancelan por falta de combustible"
Una de las consecuencias del conflicto prolongado en Irán.
La tensión que desde hace meses rodea a Irán ya no es solo un asunto de geopolítica lejana, sino que cada vez afecta más a la vida cotidiana, desde el precio que pagamos por llenar el depósito hasta el coste de subirnos a un avión. Lo que empezó como una sacudida en los mercados energéticos amenaza con traducirse en algo mucho más tangible: menos vuelos, billetes más caros y un sistema al límite.
En ese contexto, Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha lanzado una advertencia clara: si no se restablece pronto el flujo de petróleo desde Oriente Medio, Europa podría empezar a ver cancelaciones de vuelos por falta de combustible en cuestión de semanas, evidenciando hasta qué punto la crisis energética ya está llamando a la puerta del día a día.
El aviso no es una hipótesis lejana, sino una posibilidad cada vez más cercana si el bloqueo energético se prolonga. “Les puedo asegurar que pronto escucharemos noticias de que algunos vuelos de ciudad A a ciudad B podrían cancelarse por falta de combustible para aviones”, aseguró el director en una entrevista con Associated Press. Un reflejo de un sistema que, aunque aún no ha colapsado, empieza a mostrar señales de fatiga bajo la presión de los mercados y del conflicto en Oriente Medio.
“Quizás seis semanas”
Las advertencias se apoyan además en cálculos que encogen aún más el margen de maniobra. Según Birol, Europa tendría “quizás seis semanas de combustible para aviones”, una estimación que subraya la rapidez con la que una crisis geopolítica puede trasladarse directamente a la operativa diaria de la aviación. En la práctica, ese horizonte tan ajustado deja poco espacio para la improvisación.
El problema, advierten desde el sector, es que no se trata solo de una cuestión de reservas, sino de logística y costes: incluso con combustible disponible, su encarecimiento está forzando a las aerolíneas a replantear operaciones enteras. Algunas compañías ya están recortando rutas poco rentables o ajustando frecuencias, anticipándose a un escenario en el que mantener la actividad habitual podría dejar de ser sostenible en determinadas conexiones europeas.
El impacto ya se nota en algunas aerolíneas como KLM, que anunció la cancelación de 160 vuelos el próximo mes debido al elevado precio del queroseno, el combustible para aviones. Aunque representan menos del 1% de su programación, estas cancelaciones sirven como ejemplo tangible de las presiones financieras que sufre el sector aéreo.
Detrás de esta crisis está el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa en tiempos normales cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo. Fatih advierte de que, si la ruta sigue comprometida también empujará al alza la gasolina, el gas y la electricidad, con más daño para las economías más frágiles. De momento, no hay una escasez total en el sistema europeo, pero el margen de seguridad se está estrechando rápidamente.