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26/02/2016 11:11 CET | Actualizado 25/02/2017 11:12 CET

La cultura del acuerdo, también en España

El pacto con Ciudadanos es un buen acuerdo para nuestro país; un pacto que sitúa entre sus prioridades acabar con la desigualdad y la pobreza, y para ello propone un ingreso mínimo vital, sube el salario mínimo y combate la pobreza infantil; un pacto que convierte a las becas en un derecho, que va a devolver a los trabajadores y trabajadoras los derechos que les ha arrebatado la reforma laboral del PP.

Foto: EFE

Ya nadie pone en cuestión que la sociedad española demanda un cambio en el tablero político. Las urnas pusieron fin a la mayoría absoluta en nuestro país, creo que para siempre, y dieron un mandato claro a los dirigentes: entiéndanse, dialoguen, acuerden y gobiernen pensando en los intereses de la mayoría.

Eso que aquí parece tan complejo y difícil, fundamentalmente porque es nuevo, ha sido el motor que ha hecho avanzar a la Unión Europea. La cultura del pacto es la que ha permitido construir la unión económica y monetaria, el derecho europeo de los trabajadores, las políticas de cohesión, crear un espacio sin fronteras interiores que garantiza la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales, impulsar políticas de igualdad, políticas comunes de cooperación antiterrorista o que la UE sea un espacio libre de tortura y pena de muerte.

Hoy son 28 Estados miembros, 28 voces con historias, realidades e intereses distintos y a veces dispares, que saben que anteponiendo los intereses nacionales a los del conjunto de la Unión no avanzaremos jamás en la construcción europea. Lo estamos viendo en Hungría, donde su primer ministro ultraconservador Victor Orban propuso abrir un debate sobre la instauración de la pena de muerte y ahora quiere someter a referéndum las cuotas de inmigrantes que debe acoger el país. También estamos viendo como Reino Unido está amenazando el proyecto común europeo exigiendo unas reglas particulares.

Los socialdemócratas somos una fuerza política de profundas raíces y convicciones europeístas. Lo hemos demostrado en las instituciones europeas y ahora lo estamos demostrando en España.

Desde el minuto uno, el Partido Socialista ha entendido el mensaje que trasladaron las urnas el pasado 20D y nos ha puesto manos a la obra. Pedro Sánchez ha asumido su responsabilidad y se está dejando la piel para conseguir ese cambio en el tablero político que pasa ineludiblemente por desalojar al Partido Popular del Gobierno de España.

Con una actitud conciliadora y constructiva, con el diálogo y la altura de miras por delante, nuestro secretario general no ha dejado de dar pasos para intentar construir un gobierno reformista y de progreso que nos permita paliar cuatro años de políticas que han hecho mucho daño a la ciudadanía española.

Fruto de este trabajo es el pacto suscrito el pasado miércoles con Ciudadanos. Es un buen pacto para nuestro país; un pacto que sitúa entre sus prioridades acabar con la desigualdad y la pobreza, y para ello propone un ingreso mínimo vital, sube el salario mínimo y combate la pobreza infantil; un pacto que convierte a las becas en un derecho, que va a devolver a los trabajadores y trabajadoras los derechos que les ha arrebatado la reforma laboral del PP, que revierte los recortes que ha sufrido la sanidad pública, que llega al fondo para atajar la corrupción, que pone fin a la política de austeridad y apuesta el crecimiento justo.

Son solo algunos ejemplos de este acuerdo que desde hoy está sometido a la votación de la militancia socialista. Es un buen acuerdo, el acuerdo de un partido centenario que sigue peleando por avanzar en la construcción de un país, pero no de espalda a su gente, sino de la mano. Con humildad y compromiso.

El país se está jugando mucho. Está en nuestra mano. Yo voy a votar Sí.