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01/02/2017 07:20 CET | Actualizado 01/02/2017 07:20 CET

Los árbitros son los padres

pitandoIslandia tiene una población de unos 330 mil habitantes aproximadamente, y los árbitros licenciados no abundan en el país, lo cual hace que no haya suficientes colegiados para cubrir todos los partidos de fútbol base. En esos casos, el padre que se ofrezca puede arbitrar un partido de fútbol de jóvenes con el respeto de todos los presentes.

Un padre arbitrando/IM

Islandia me ha sorprendido en muchas cosas en cuanto al fútbol se refiere. Nada más llegar aquí, la selección nacional conseguía clasificarse para la Eurocopa en la que tuvo un papel notable y su afición dio lecciones de pasión por el combinado nacional. Otra cosa que me llamó la atención fue la importancia del fútbol femenino en el país. La igualdad está tan impuesta en la sociedad que es prácticamente igual el tiempo que le dedican al fútbol masculino como al femenino en los programas de resúmenes semanales. Incluso la cantidad de partidos televisados de un género o de otro es la misma.

Sin embargo, eso no es lo que más me ha impactado del fútbol en este país. Desde el primer día he estado metido en el fútbol base de mi club haciendo entrenamientos específicos para mejorar la técnica de los jugadores jóvenes, ayudando a los entrenadores a mejorar sus ejercicios y he intentado ver todos los partidos de fútbol base de mi club que he podido, y había algo que no me cuadraba. Los árbitros solían ir vestidos de calle excepto con una camiseta encima de su ropa donde ponía "dómari" que significa árbitro en islandés. En Noruega ya había visto que un padre de un equipo local y otro del visitante hacían de árbitros asistentes de banda pero en Islandia van mas allá. Los árbitros principales son los padres.

Islandia tiene una población de unos 330 mil habitantes aproximadamente, y los árbitros licenciados no abundan en el país, lo cual hace que no haya suficientes colegiados para cubrir todos los partidos de fútbol base. Es por esto que la federación islandesa puso en marcha un plan para enseñar a padres y jugadores de los clubes las reglas de arbitraje y sostiene que "en el caso de que un árbitro federado no pueda acudir a un partido de fútbol base será un miembro del club local o un padre/madre de los jugadores presentes el que arbitre el encuentro". Así que aquel padre que se ofrezca puede arbitrar un partido de fútbol de jóvenes con el respeto de todos los presentes. La sociedad igualitaria y la manera de ver el deporte como un medio de educación y no de competición que hay en este país hace posible este hecho.

Toda una lección de respeto, tolerancia y de cómo utilizar el deporte como elemento para transmitir los valores de un país en la educación de los niños y niñas.