Bentley, un husky perdido durante 7 años corre hacia sus dueños y se sube a sus rodillas nada más verlos: "Nos reconoció, no lo creíamos posible"
La esperanza es lo último que se pierde.
Un perro es un miembro más de la familia y, si no, que se lo cuenten a Erica. Esta mujer de Nuevo México (Estados Unidos) y su familia llevaban siete años desesperados buscando a Bentley, su husky, que desapareció sin dejar rastro, sin informes ni avistamientos confirmados.
Solo tenían su ausencia, una pérdida que estaba haciendo mella en la salud mental de todos los miembros. Fueron siete años marcados por el silencio, con preguntas sin respuesta, pero la esperanza es lo último que se pierde. Y, tras todo ese tiempo de amargura, Bentley descansa de nuevo en su hogar.
Una llamada que lo cambió todo
Todo cambió cuando un voluntario vio a un perro vagando y decidió llevarlo a la asociación Española Humane. Tras escanear el microchip, rápidamente dieron con Erica. Al descolgar el teléfono, la mujer solo pudo echarse a llorar al ver que el episodio, que ya creía cerrado con un trágico final, se reabría de la mejor manera posible.
La incredulidad al otro lado de la línea era palpable, pero más lo fue la emoción en el reencuentro. Bentley, para el que parecía que no había pasado el tiempo, corrió al verlos, se subió a su regazo y los llenó de besos. "Nos reconoció, no lo creíamos posible", sostuvo la familia, tal y como refleja el diario La Stampa de Italia. El personal del refugio tampoco pudo contener las lágrimas ante la reacción de un husky cariñoso que, de nuevo, estaba bajo el abrigo de su familia.
El microchip salvador
El desenlace tan bonito de la historia no hubiera sido posible sin el microchip. En España, es obligatorio para todos los perros, generalmente a partir de los 2-3 meses y antes de los seis. Del tamaño de un grano de arroz, se implanta en el cuello y cuenta con un código único registrado en las bases de datos de cada comunidad autónoma. Su coste va de los 30 a los 55 euros, aproximadamente.