Descubren que los jabalíes prefieren dañar los cultivos agrícolas más en verano y otoño
Un estudio ha comprado que a medida que avanza el año y nacen nuevas camadas, la presión aumenta y el comportamiento de estos animales se dispersa.
Los jabalíes son animales que siguen un patrón estable, repetido y bastante predecible. Esto ha permitido sacar conclusiones nuevas sobre su comportamiento y sus hábitos repetidos a través de un estudio que ha analizado 9.871 casos de daños agrícolas causados por jabalíes a lo largo de más de 20 años, siempre un área de unas 5.000 hectáreas y con una metodología constante, cuyos resultados han sido publicados en la National Library of Medicine.
Los jabalíes hace ya tiempo que entran en los cultivos y dañan las explotaciones agrícolas en numerosos países y la nueva investigación a comprobado las rutinas que siguen. Es más, no entran en los campos de forma aleatoria, ajustan su comportamiento al calendario agrícola y a la disponibilidad de alimento en cada estación. Es más, revela que, en primavera, cuando la población es más baja, buscan sobre todo praderas y pastos y los episodios no son frecuentes, pero suelen resultar muy destructivos, con grandes superficies levantadas en poco tiempo.
En cambio, cuando llega el verano, los cereales pasan a ocupar el centro del interés. Trigos, cebadas y otros granos concentran gran parte de los daños. La población de jabalíes crece y eso se traduce en más incursiones, más avisos y más parcelas afectadas. No obstante, cada episodio suele ser menos grave que los registrados en primavera.
Al inicio del otoño, el foco se desplaza hacia las leguminosas y, ya en la parte final de la estación, los cultivos de raíz se convierten en el principal objetivo. Es en este periodo cuando se acumula el mayor número de daños, coincidiendo con la mayor densidad de animales en el territorio.
La clave está en la estabilidad del entorno. Durante más de dos décadas, la estructura de los cultivos apenas ha variado. Se trata de parcelas pequeñas, tipos de cultivo similares y un calendario agrícola previsible. Por lo tanto, en ese contexto, los jabalíes han seguido siempre la misma lógica y entran en los cultivos que más alimento les aportan con menos esfuerzo.
En primavera, con menos competencia entre individuos, pueden concentrarse y causar daños severos. A medida que avanza el año y nacen nuevas camadas, la presión aumenta y el comportamiento se dispersa. Más animales implican más visitas a los campos, pero también un reparto mayor del daño. Esta secuencia se repite campaña tras campaña.
El estudio muestra que los jabalíes cambian de cultivo según la estación y no por azar. Cuando un alimento deja de interesarles, se desplazan al siguiente. Ese comportamiento se repite porque la oferta agrícola también se mantiene año tras año. Con lo cual, esta nueva investigación plantea si convendría cambiar la forma de gestionar este problema. Cuando los daños se repiten en las mismas fechas, anticiparse permitiría proteger determinados cultivos en los meses críticos antes de que sufran el daño.