Paola, española que vive en Maldivas: "Nuestros océanos se están muriendo y nosotros somos los siguientes"
Detrás de esto está el llamado finning.

Paola, una joven que lleva dos años viviendo en Maldivas ha decidido alzar la voz tras presenciar unas escenas que, según explica en su cuenta de TikTok @paolacanyass "te cambian por dentro". Ella asegura que "nuestros océanos se están muriendo y nosotros somos los siguientes".
La joven, que bucea habitualmente con tiburones, relata que en el último mes ha vivido dos experiencias especialmente duras que le han hecho reflexionar sobre la situación real y preocupante de los mares.
La primera de esas escenas fue la de una hembra de tiburón a la que le faltaban todas sus aletas y "la habían arrojado al mar", según explica. La segunda también la protagonizó otra hembra, esta vez con la aleta dorsal y parte de la cola mutiladas.
"Cuando ves algo así, te das cuenta de lo desgraciados que podemos llegar a ser", afirma. Para ella, no se trata de casos aislados, sino de una práctica que sigue ocurriendo a pesar de las prohibiciones.
Qué es el ‘finning’
Detrás de estas imágenes está el llamado finning una práctica cruel que consiste en capturar tiburones, cortarles las aletas y devolver el resto del cuerpo al mar vivo y sin posibilidad de nadar causándole una muerte lenta y agónica.
Aunque esta práctica es ilegal en la mayoría de países —incluido Maldivas—, sigue realizándose de forma clandestina debido al valor económico de las aletas, utilizadas principalmente para la elaboración de sopa de aleta de tiburón. "¿Te preguntas por qué se hace esto? Por un plato", lamenta Paola, que critica la falta de conciencia global sobre el impacto de este consumo.
España y el mercado del tiburón
La joven también pone el foco en España y en lo que está en su mano dentro de este problema de la fauna marina. Según explica Paola, el país es uno de los principales actores en el mercado europeo del tiburón.
De hecho, según un análisis reciente liderado por el Institut Mediterrani d’Estudis Avançats (Imedea) y la Universidad de Santiago de Compostela España ocupa el segundo lugar a nivel mundial en la exportación de aletas de tiburón, con Singapur como su principal comprador.
"España es el mayor exportador de Europa, controla gran parte del mercado", señala. Aunque la comercialización del tiburón es legal bajo determinadas condiciones, el debate sobre su impacto ambiental sigue abierto. Paola insiste en una idea que considera clave: un tiburón vivo genera más valor económico —por ejemplo, a través del turismo— que uno muerto. "¿Cómo de estúpidos podemos llegar a ser?", se pregunta.
Un problema global con consecuencias
Los tiburones desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas marinos. Su desaparición puede desencadenar efectos en cadena que afectan a otras especies y, en última instancia, a la salud de los océanos. Por eso, la advertencia de Paola va más allá de una denuncia puntual. "Nuestros océanos se están muriendo", repite, vinculando directamente esta crisis con el futuro de la humanidad.
Aunque reconoce que no siempre es fácil saber cómo actuar, la joven insiste en la importancia de visibilizar el problema. "Compartir esta información ya ayuda", afirma, convencida de que la concienciación es el primer paso para el cambio.
