Una pareja estadounidense paga 1.100 euros por un piso de cinco habitaciones en A Coruña, la mitad de lo que gastaba en Pittsburgh: "No éramos felices"
Julia y Spencer relatan su radical cambio de vida tras huir del estrés laboral de su país para encontrar la salud mental y la tranquilidad en Galicia.

Huir de la "rueda del hámster", buscar una mejor calidad de vida y encontrar un ansiado equilibrio mental es el gran objetivo de muchísima gente. A menudo, esa desconexión exige hacer las maletas y empezar de cero en otro país. En este sentido, España se ha consolidado por méritos propios como uno de los destinos preferidos por parte de la comunidad internacional a la hora de cambiar de país de residencia.
Julia y Spencer son un claro ejemplo de este fenómeno. Esta pareja estadounidense lleva algo más de un año viviendo en A Coruña y, en una reciente entrevista con la especialista en reubicaciones internacionales Kristin Wilson, han querido confesar su inmensa felicidad tras dar el salto e instalarse en Galicia.
Ambos jóvenes confiesan que el gusanillo de vivir en el extranjero nació hace años, cuando tuvieron la oportunidad de estudiar en Europa durante su etapa universitaria (Julia en Praga y Spencer en Oslo). “Nos dimos cuenta de que queríamos irnos de Estados Unidos cuando los dos estudiamos en el extranjero”, recuerda la joven.
“Fue una experiencia que me abrió los ojos por completo. Hay muchísimo que hacer, muchísimo que ver, muchísimo que explorar”, así describe Julia su experiencia formándose en otro país.
Al volver a su país natal, la realidad les golpeó de frente. Los norteamericanos vivían atrapados en una espiral de insatisfacción que los empujó a tomar la decisión definitiva de abandonar Estados Unidos. “No nos gustaba trabajar de 9 a 5, sufrir el agotamiento laboral y luego pasar los fines de semana intentando recuperarnos del trabajo, para acabar teniendo solo dos semanas de vacaciones al año. No éramos felices”, declaran.
El coste de vida: una diferencia abismal
El golpe de realidad económico al comparar Pittsburgh con A Coruña ha sido abismal. “Nuestro coste de vida en Estados Unidos rondaba los 6.000-8.000 dólares al mes, y aquí es la mitad, es como si se hubiera reducido nuestro coste de vida en un 50 %; es increíble”, sostiene Julia.
Además de la vivienda, explican que la partida destinada al transporte ha sufrido un recorte brutal. Spencer detalla que, para moverse por la ciudad gallega utilizando la red de transporte público o las bicicletas municipales, gasta 50 euros.
En su país de origen, sin embargo, dependían del coche para ir a cualquier sitio, por mínimo que fuera el trayecto. Eso se traducía en un goteo constante de dinero: letra del vehículo, un seguro carísimo, gasolina y mantenimiento continuo.
El estilo de vida español y el diseño de nuestras ciudades promueve que las personas utilicen el transporte público o, mejor aún, que vayan caminando a los sitios. Este cambio de paradigma no solo ha aliviado sus bolsillos, sino que ha tenido un impacto directo e inmediato en el estado de ánimo y la salud de la pareja. “Eres feliz porque estás más sano”, concluye Spencer, confirmando que cambiar Estados Unidos por la brisa coruñesa ha sido la mejor decisión de sus vidas.
