Un pueblo de Guadalajara con 20 vecinos en invierno trae 9 bisontes desde Polonia y Países Bajos para frenar el abandono del monte y prevenir incendios
Tras un periodo de adaptación, los animales han sido liberados en una parcela de 400 hectáreas de monte público.
Muchas zonas rurales de España comparten el mismo problema de la despoblación. Esta parte del país conocida como la "España vaciada" tiene consecuencias como el envejecimiento poblacional, el cierre de servicios básicos (como escuelas, comercios y transporte) y el abandono de tierras, lo que deriva en una pérdida de patrimonio cultural y un mayor riesgo de incendios forestales.
Uno de los casos reales de despoblación está en la provincia de Guadalajara. Se trata del pequeño municipio de El Recuenco, que cuenta con apenas 20 vecinos en invierno, aunque el censo asciende a unos 80 habitantes. Este enclave ha decidido apostar por una solución poco convencional e introducir bisontes para recuperar el monte y prevenir incendios.
A comienzos de año llegaron nueve ejemplares —cinco hembras y cuatro machos— del bisonte europeo, considerados el último gran bóvido salvaje del continente. Estos animales asumen ahora una función que durante siglos desempeñaron los ganaderos, hoy desaparecidos en la zona por la falta de relevo generacional.
Apuestan por el 'Rewilding'
La iniciativa forma parte de un proyecto internacional liderado por Rewilding Spain, una organización creada en 2020 para promover la "resilvestración" de ecosistemas. Este enfoque busca restaurar procesos naturales mediante la reintroducción de especies clave, como los grandes herbívoros.
El proyecto cuenta además con el respaldo de instituciones como la Universidad del País Vasco, la Universidad de Manchester y la Universidad de Aarhus. El objetivo es evaluar si los bisontes pueden adaptarse a ecosistemas mediterráneos y contribuir a su restauración.
Y es que en el municipio han decidido apostar y confiar en que la naturaleza haga su trabajo. "Para ayuntamientos tan pequeños, con grandes extensiones de monte y pocos recursos, encontrar formas de gestión es clave. Esta brigada de bisontes puede ayudarnos", explica el alcalde, Enrique Collada, de 28 años.
Cómo trabajan los bisontes en el monte
Tras un periodo de adaptación, los animales han sido liberados en una parcela de 400 hectáreas de monte público, cercada y monitorizada. Equipados con GPS, su actividad es seguida en tiempo real por técnicos del proyecto.
Estos bisontes, procedentes inicialmente de Polonia y Países Bajos y trasladados desde una finca en El Espinar, viven en régimen de semilibertad y se alimentan exclusivamente de vegetación natural. Por eso su papel es clave ya que al pastar, reducen la carga de combustible vegetal, favoreciendo un paisaje más abierto y menos propenso a incendios.
Además, el análisis de sus excrementos permitirá estudiar su dieta, niveles de estrés y adaptación al entorno. Estos datos se compararán con poblaciones en otros países europeos para comprender mejor su potencial ecológico.
Una oportunidad frente al abandono rural
La desaparición de la ganadería extensiva ha dejado grandes superficies sin gestionar, aumentando el riesgo de incendios forestales. Los bisontes podrían actuar como "ingenieros del ecosistema", ayudando a mantener la biodiversidad y reducir la inflamabilidad del monte.
Desde Rewilding Spain destacan también el potencial económico del proyecto. El alcalde confía en que, además de mejorar la gestión forestal, la presencia de estos animales atraiga visitantes y genere nuevas oportunidades ligadas al ecoturismo.
Los científicos cuestionan este método
Sin embargo, la iniciativa no está exenta de polémica. En 2024, un grupo de 40 científicos de distintas instituciones —incluyendo la Estación Biológica de Doñana— cuestionó la introducción del bisonte europeo en España.
Investigadores como Ramón Soriguer, Miguel Delibes y Montserrat Vilà argumentan que no hay evidencias de que esta especie habitara históricamente la península ibérica. Además, sostienen que no puede desempeñar funciones ecológicas que no realicen ya herbívoros autóctonos.
También advierten de posibles limitaciones climáticas y cuestionan que el proyecto se base más en el atractivo mediático del animal que en evidencias científicas sólidas. Pero pese a las críticas, en El Recuenco el proyecto se vive como una oportunidad. El tiempo y los datos científicos determinarán si esta "brigada natural" logra cumplir sus objetivos.