091, el grupo que sigue sacando oro de su mina de canciones 44 años después: "Se trata de una minería artesanal"
La banda granadina, formada en 1982, publica 'Espejismo N°9', álbum que se ha colocado entre los más vendidos de España, entre Bad Bunny y Rosalía.
La banda granadina 091 ha titulado una de las canciones de Espejismo N°9, su nuevo disco, de una forma con la que algunos de sus fans se sienten identificados: "Algo parecido a un sueño". Eso, una ensoñación, es lo que creen estar viviendo sus seguidores, que vieron cómo el grupo, formado en 1982, se disolvía, en teoría para siempre, en 1996. Muchos melómanos se pasaron dos décadas fantaseando con su regreso, el mismo tiempo que sus componentes estuvieron negando cualquier pequeña esperanza de volver.
Pero, como en una de esas imágenes bíblicas que tantas veces aparecen en sus temas, 091 resucitó de entre los muertos en 2016. Lo hicieron, además, con un éxito arrollador, mayor del que gozaron en su primera vida, cuando tuvieron que escuchar mil veces cómo les colgaban el cartel de 'grupo de culto' o 'grupo maldito'.
Desde entonces han sacado tres discos: el directo Maniobra de Resurección, La otra Vida y este Espejismo Nº9, que se ha colado en las listas de los tres vinilos y cuatro álbumes más vendidos de España, mirando de frente a artistas como Bad Bunny y Rosalía. Algo parecido a un sueño. Especialmente para los integrantes de 091, Jacinto Ríos, José Ignacio Lapido, José Antonio García y Tacho González, quienes en los ochenta y noventa no podían imaginarse estar en ese lugar.
Lapido, compositor y guitarrista del grupo, digiere el éxito con la templanza y el relativismo que le dan sus 63 años y sus décadas en el oficio. "Yo me tomo este tipo de cosas con una mezcla de humor y de escepticismo, aunque, evidentemente, siempre es mucho mejor que tu disco se venda bien a que no lo compre ni dios", explica a El HuffPost el músico, que admite que en los años 80 y 90, cuando estaban "en plena juventud", sí les hubiera hecho "mucha ilusión" triunfar de esta manera.
"Nosotros, que siempre hemos estado picando piedra, nos hemos agarrado a lo largo de los años a la fe en nuestra propia obra. Contra viento y marea hemos mantenido una actitud ante el negocio y ante la vida. Ese ha sido nuestro éxito, si se puede llamar así. Y aquí estamos. Bienvenidos sean estos reconocimientos tardíos, pero estoy convencido de que serán efímeros", señala, dando una muestra más de ese escepticismo que tanto se desprende de sus letras.
También reacciona con calma al ver los músicos que les rodean en la cúspide de los más vendidos: "No conozco apenas su música ni sus andanzas, más allá de lo que trasciende en los medios generalistas, y digamos que están en las antípodas de mis preferencias musicales, pero como decía aquel: hay gente pa´tó. Y, la verdad, no me impresiona. En los más de 40 años que llevo en el negocio he visto el auge y caída de artistas de todo tipo. Sólo es cuestión de esperar el tiempo suficiente para ver aparecer el óxido en el metal más precioso".
Un metal precioso que 091 parece estar tocando artísticamente, a la luz de las críticas extremadamente positivas que está cosechando Espejismo N°9. Eso a pesar de que el propio Lapido ha admitido a lo largo de los años que, con tantas décadas a cuestas, cada vez es más difícil dar con nuevas pepitas de oro en ese filón que es la creatividad.
"Se trata de una minería artesanal. Una labor diaria, picando piedra con paciencia y dedicación hasta que das con la veta" asegura. Y admite que el proceso de creación de las canciones de este disco no ha sido tan agónico como en otras ocasiones.
"Me ha ocurrido algo poco habitual, que es encontrar las vetas de oro con cierta facilidad, no exenta de esfuerzo, porque toda creación conlleva lucha. Lo cierto es que tanto las melodías como las palabras fueron apareciendo como si ellas mismas supieran que ese era el momento adecuado de aparecer. Como compositor ejerzo de domador de las ideas que rugen en mi cabeza. Hay que poner orden para que acaben convertidas en una canción. Me encanta hacerlo", subraya.
"La mayoría de las veces se pierde, pero no puedes renunciar a tus principios"
Prácticamente un milagro, algo que casa bien con esas referencias religiosas que son marca de la casa en las canciones de 091: "La Biblia es fuente inagotable de historias que tienen principalmente un fin moralizante. Pequeñas narraciones sencillas para que los campesinos y pastores de aquella parte del mundo vieran reflejada las ideas primordiales del bien y el mal en los hechos y conductas de los protagonistas de esas parábolas. Algunas tienen mucha fuerza dramática y a mí me sirven a veces como referencia conocida para explicar con dos o tres palabras un sentimiento determinado".
En una de las nuevas canciones, de hecho, hay incluso una referencia a Santa Teresa, de la que dicen: "Ve una paloma, cree que es un ángel y nadie le dice que no". Una alusión muy de actualidad en un momento en que el mundo está en manos de gente a la que pocos se atreven a llevar la contraria, aunque sea evidente que están equivocados.
"La humanidad, históricamente, ha seguido a muchos flipados. Desde los que interpretaban determinados fenómenos celestes como señales de buen o mal augurio a los chamanes y los brujos de las tribus que utilizaban plantas alucinógenas para comunicarse con el más allá, y tener jodidos a los del más acá. No sé… los visionarios, los profetas…. Mis canciones están llenas de ese tipo de gente. Retratan más a sus seguidores que a ellos mismos. Ahora, en 2026 tenemos una larga nómina de zumbados y psicópatas al mando. El mundo es un barco de locos que naufraga, lo digo en esa misma canción", advierte Lapido.
Esos zumbados a los que hace referencia son una factoría para crear desamparados y desesperados, unos personajes a los que 091 siempre presta atención. En uno de los nuevos temas, por ejemplo, hablan de "reyes destronados, sabios del callejón, viejos y niños malos".
"En mis canciones aparecen recurrentemente personajes que están fuera del tablero de juego. Peones que más pronto que tarde van a ser sacrificados para salvar al rey. La desesperación contemporánea es más llevadera que la de siglos atrás, cuando los desesperados estaban muertos de hambre. Algo hemos avanzado", ironiza Lapido, un infatigable defensor de la dignidad en la derrota: "Hay que saber ganar y saber perder. La mayoría de las veces se pierde, pero no puedes renunciar a tus principios, al orgullo de haber luchado por la causa que tú creías justa". Una frase que puede ser el lema de vida de su propio grupo.