Bad Gyal demuestra ser la 'más cara' a golpe de 'twerk' en un Madrid entregado
La catalana ha triunfado en la primera de sus dos noches en el Movistar Arena como parte de su gira 'Más cara'.

"Qué gente más rara", comentaban alrededor del Movistar Arena. Quizás el estupor llegó al exclusivo barrio de Salamanca, donde se ubica el Movistar Arena al ver el 'flow 2000' que destilaban los asistentes al concierto de Bad Gyal este sábado. Lo de barrio, caro, excesivo e incorrecto frente a la pulcritud y lo que no se debe decir.
Leopardo, lentejuelas, tops mínimos, minifaldas cinturón, botas altas de tacón y ningún prejuicio entre sus asistentes, entre los que, en casa evento se respira un ambiente de libertad, proLGTBIQ+ que no todas las divas consiguen. Pero que 'el pussy que mana' sí que ha logrado al no encasillarse en ningún mandato. O si los ha habido, Bad Gyal, literalmente se los ha 'fumado' y así lo demuestra con un nuevo formato para el que no ha querido ni artificio, ni grandes pirotecnias ni siquiera esos chorros de humo que tanto juego han dado en redes sociales. Pero que, eso sí, ha permitido la entrada de fotoperiodistas a su show.
El público esperaba expectante a la diva urbana barcelonesa cantando a pleno pulmón los grandes hits del urbano y los ritmos caribeños de los 2000 desde el Yo soy tu gatita de La factoria a los Rayos de Sol de Henry Méndez a la Princesa de mi cuento de Sergio Contreras o el Motívate de Danny Romero. Solo faltaba que se estuviera reproduciendo en .MP3 después de que se descargaran en el Ares o el Emule. Porque pasados los 30, se pierden esas vergüenzas que había con el reguetón que bien quedaban patentes en directos como el sinfónico de Yandel en este mismo recinto.
Pero lejos de apostar por lo orgánico, lo clásico y lo instrumental como han hecho Bad Bunny, Rosalía e incluso Karol G con grandes orquestas, cuartetos o combos de salsa, Bad Gyal ha dejado claro con sus casi dos horas de directo este sábado en Madrid que todavía el autotune y los ritmos urbanos, el dancehall y el afrobeat tienen mucho que ofrecer desde sus sintetizadores.
Puntual, a partir de las 21:02h comenzaba el espectáculo: sobre una mesa con una escultura de ella misma en plata Bad Gyal nos invitó a su un salón barroco en el interior de una suerte de paredes que fueron subiendo a los sones de Un coro y ya :). Lo hizo sola, con un tocado de tul, torera de pelo, body estilo trikini mínimo rosa de encaje y botas estilo medias con tacones imposibles.
Tras esta intro, cuatro bailarinas aparecieron en puro contorsionismo escultórico a los sones de Más cara. No le hacía falta más ya que con cada golpe de twerking de su culo, el público enloquecía. De hecho, logró ese efecto durante todo el concierto, a pesar de lo artificiosas que resultaban en ocasiones sus poses.
"Madrid, ¿estamos ready? Yo sé que aquí hay muchas gatitas", dijo a su público volviendo a posar en el suelo como una escultura para entonar Gatitas. Llegó el momento de Da Me, el gran hit de este nuevo disco que puso a todo el público en pie. Eso sí sin hacer tanto alarde de su forma física con su videoclip.
El concepto del concierto, que ya recibió críticas en su estreno en Barcelona transcurría en una especie de salón lujoso donde tenía lugar una suerte de afterparty, acorde con la temática del álbum Más Cara, al que se sumaban otras dos habitaciones, todo ello dividido por una estructura que subía y bajaba completamente opaca que limitaba la visibilidad en buena parte de las coreografías y que obligaba a seguir la actuación desde las pantallas tanto para los asistentes en gradas como a los de la pista.
Pero estas limitaciones no le impidieron dejar claro desde la tarima que el trono está al alcance de unos pocos. O, más bien, de unas pocas. Cara, exclusiva y, por qué no decirlo, también distante con contadas interacciones ante su público totalmente entregado a la causa, desde el corralito VIP del front stage a la pista o la grada, en un recinto completo.

A una ristra de nuevos temas como la fiesta total que montó con el merengue y dancehall de Noticia de ayer con todo su elenco de 12 bailarines o Hoy te toca, Bad Gyal no dudó en introducir en su fiesta hits como Sin Carné, Qué rico o Duro de verdad, mientras se proyectaban en las pantallas esos coreados versos "pa tu infierno fui demasiado demonia", dejando al público cantar buena parte de su letra.
Quien acude a una cita de Bad Gyal sabe que no va a recibir grandes alardes vocales, ni tampoco grandes coreografías por su parte ni, por supuesto, ninguna instrumental, pero eso no importó para que el público gritase, bailase y disfrutase de la primera a la última canción. También la propia Farelo sabe que, más allá de las críticas por el monotema de sus canciones —lujo, culos, droga y sexo— también es viral en redes y que es carne de meme con su máquina de humo, el twerk o el momento cuchillo de Perro.
Con este disco, Bad Gyal se resarce de la odisea que le supuso La Joia y que plasmó en un documental donde detalló los retrasos que tuvo este primer disco y las dificultades tanto logísticas como técnicas que se encontró para lanzarlo. De hecho, se nota que la catalana está más cómoda que nunca con su nuevo repertorio, ya que lo dio todo con Choque donde dejó buena parte de la letra a cargo del público o del pregrabados o en ese Fa$hion girl.
Aunque el concierto estaba dividido en tres actos, con dos interludios visuales, ambos en una suerte de alegoría de glamour con la artista en ropa interior partiendo ostras con una tarjeta de crédito y tomando caviar de la forma más erótica posible o con ella trikini posando sobre una alfombra como si de un anuncio de colonia se tratara.
La única colaboración sobre el escenario fue la de 8belial, que se subió dos veces al escenario: la primera para interpretar sus versos Tick tack, sin presentación ni recibimiento, y la segunda Ponte en mi piel, en la que ya la catalana pidió jaleos para su acompañante a pesar de su casi nula interacción.
Aunque los nalgazos, el twerk y el perreo marcaron el directo De To, una de las más introspectivas de este disco que interpretó con el público entregado con las linternas de sus móviles desde el suelo del escenario, como si de una balada rock se tratase, algo que agradeció con un breve "Gracias, Madrid".
La cámara subjetiva de uno de sus bailarines en Comernos transformó la realización en una especie de POV que aplaudió el público en los primeros planos de su culo en el twerk, algo que daría paso de nuevo a otra de las canciones que el público acompañó con sus linternas: Otra vez más.
Pero la tralla de hits se adelantó a la mitad del directo con hits como ese Blin Blin para lo que no le hizo más falta que ella y sus movimientos sexis entre las paredes de esta casa improvisada. Eso solo abrió paso a una mezcla non-stop que enloqueció a todo el público y que fue de Flow 2000 a Chulo pt.2, donde dejó buena parte del protagonismo de sus colaboradoras en el pregrabados para que lo llenaran las coreografías de sus bailarines y bailarinas.

Pero el ritmo frenético de este último fragmento se frenó con un segundo interludio de imágenes de la artista y un cuestionable juego de luces del escenario, mientras se cambiaba de vestuario con un body de rejilla negro sobre un dos piezas fucsia acompañada de un collar de pedrería con el que finalizaría el concierto.
Sobre la mesa, esta vez giratoria pero imitando la pose de su propia escultura interpretó Fa$shion killas, centrándose en la steady cam del escenario antes de llegar a la coreadísima Zorra. Porque si con Rosalía el público se desgallitó con La Perla, aquí se dejó la voz con este himno al despacho, que daría pasó a otra canción de ruptura: Perdió este culo que, de nuevo, quedó a medias por las paredes del escenario y solo se pudo ver la coreografía y la interpretación a través de las pantallas.
A ella la seguiría Angelito que, en una suerte de acercamiento al público, Farelo se mostró humana dedicándosela a la "gente guapa de Madrid". Pero esto solo fue un espejismo para pasar de nuevo a Muñeca, donde sobre la mesa giratoria Bad Gyal dedicó un auténtico recital de poses artificiosas dejando clara su flexibilidad y fuerza abdominal no sin mostrar cierta inseguridad en las transiciones.
Volviendo a salir del intimismo de la sala, los 12 bailarines volvieron a llenar el escenario dándolo todo con el dancehall de Fuma y transformando el Movistar Arena en una auténtica rave.
Pero, aunque ella misma detallaba al final del concierto que no le gusta "mirar pa'atrás", los 10 años en la música que cumplía precisamente este sábado la llevaron a cantar un fragmento de Pai, su primera canción.
"Hoy es un día especial que tengo que agradeceros por todo el apoyo que es muy importante, a vosotros, a mí equipo, a mi familia", dijo en el momento de mayor cariño y cercanía con sus fans.
Eso sería antes de subir a un par de pequeñas al escenario para cantar Fiebre. "Como sabéis tengo debilidad por las niñas pequeñas", dijo ante un público que lo dio todo con el que para muchos es el "himno oficioso" de España y que, para muchos, les dejó con ganas de más de esta versión "más cara" de la catalana.
