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Carminho, sobre su colaboración con Rosalía: "Canciones se pueden hacer muchas, pero enamoramientos, colaboraciones y encuentros así, no"

Carminho, sobre su colaboración con Rosalía: "Canciones se pueden hacer muchas, pero enamoramientos, colaboraciones y encuentros así, no"

Entrevista con la fadista sobre el género, su colaboración en 'Lux' y su último trabajo 'Eu Vou Morrer de Amor ou Resistir'.

Carminho en una imagen promocional.
Carminho en una imagen promocional.Sony Music

A pesar de estar cercano a nuestras fronteras, el fado es un género casi desconocido en España. Pero si hay un rostro que ha conseguido acercarnos a esta tradición a nuestro país ese es el de Carminho. La fadista lusa, que colaboró en 2011 en Perdóname de Pablo Alborán y este 2025 ha sido una de las invitadas a participar en el aclamado Lux de Rosalía con Memória, encuentra su mayor público en España después de los países lusófonos, Portugal y Brasil. 

Aunque admite abordar un género de "nicho" que tan bien aprendió desde pequeña de su madre Teresa Siqueira, Carminho no busca grandes cifras, sino la autenticidad y la vivencia de un género que, lejos de ser solamente un "canto triste", expresa mucho más. "La popularidad, las ventas y la fama tienen que estar en un punto secundario, porque si no, no se hace nada", sentencia a El HuffPost.

"Me siento muy libre en el fado, muy confortable dentro del género y muy feliz haciéndolo, experimentando y buscando. Lo que me interesa no es el resultado, sino el proceso que estoy haciendo, de búsqueda", explica la artista lisboeta con seis álbumes de estudio a sus espaldas.

Sobre su sonada colaboración con Rosalía en su tema Memória, Carminho admite que se trataba de una canción suya que ella le cedió tras conocer su vínculo con el fado, ya que la catalana versionaba sus canciones en los pequeños locales antes de alcanzar la fama internacional. "Pensé 'voy a enviarle esta canción para que cante conmigo en mi disco' y ella me pidió la canción para su disco", recuerda. "De repente tener la atención de esta ventana para el mundo como es ella, es una oportunidad y un privilegio para el propio género. Estamos todos muy felices", señala.

Con este último disco Eu Vou Morrer de Amor ou Resistir, busca experimentar la parte física, pero también la mística de la voz dentro del fado que, a diferencia de otros géneros, cuenta con unos matices determinados que poco tienen que ver con la perfección.

En este disco, Eu Vou Morrer de Amor ou Resistir, hablas de la relación con tu voz y el papel de ese instrumento de expresión. ¿Qué relación tienes con tu voz? ¿Cómo es el papel de la voz en el fado?

Tengo una relación muy buena con mi voz, es un lugar de mucho placer. La forma de cantar del fado tiene sus melismas y su lenguaje. Como empecé a practicar desde que estoy en la barriga de mi madre, escuchándola a ella y también a otras cantantes, fue también esta práctica de al principio repetir, intentar copiar para después intentar ser yo misma y buscar mi propia interpretación. Todo esto, como lenguaje.

La voz en el fado es un vehículo, no se busca la perfección. Pienso que hay una relación muy saludable y muy artística con la voz. Hay artistas de fado que no son los que tienen la mejor, pero son los mejores. No es una relación directa, claro que es mejor que tengas una buena voz y que te puedas expresar, pero no está claro que la persona que tenga el mejor instrumento sea la mejor fadista.

Siento que la voz es un lugar de expresión muy fuerte. Para mí, consiste en trabajarla y explorarla más filosóficamente y de una manera también poética. Hay muchas voces interiores también que te cantan, que a veces se pelean, que son ambiguas y antagónicas y no consiguen una armonía. Esa cantidad de voces cantan en ti misma.

También la voz de la mujer como inspiración, tantas mujeres del fado que me inspiraron en este disco. Mi madre, Teresa Siqueira; Amalia Rodríguez; Marisa dos Reis Nunes; Beatriz da Conceição... Otras tantas de otros géneros musicales que me inspiraron no solamente como artistas, cantoras, músicas, productoras, pero también como mujeres valientes que me permiten estar hoy aquí para producir, componer y para hacer mi trabajo libremente.

Es un privilegio tener todas estas voces, inspiraciones, mujeres como Laurie Anderson es una de ellas, y que tenga la felicidad de tener como featuring en una de las canciones. Pero también Annette Peacock o Wendy Carlos, la que fuera también una mujer tan valiente que se transformó. O una Clarice Lispector o Simone de Beauvoir, mujeres poderosas.

Leía unas declaraciones hace tiempo de Kátia Guerreiro que decía que la feminidad está muy presente dentro del fado. Ahora me han nombrado todas esas referentes, es cierto, la voz femenina es muy importante en el género, ¿no?

Sí, es muy importante, pero el fado tiene mucha feminidad y también mucho machismo, ¿sabes? Tiene mucha contrariedad, la mujer tiene un destaque muy importante en el fado, es una figura muy importante.

Hay muchas letras que personifican la ciudad como una mujer, hay mucha alusión a la mujer y elevación de la mujer, pero al mismo tiempo hay mucha poesía que fue escrita por hombres para que las mujeres la cantaran, que no es demasiado halagador. Todo esto es un camino y todo esto hace parte del género, pero es importante que no se quede en un ejercicio de memoria del género, que haya nuevos discursos, nuevas semánticas, traer más repertorios... De alguna manera el fado como lengua viva tiene que reproducir su tiempo, su generación y traer los pensamientos de las personas que viven ahora, hoy.

"El fado tiene mucha feminidad y también mucho machismo"

Has abierto el fado hasta gente que no se había acercado a él, ¿se siente mucho peso al ser referente de la música portuguesa y de un género como este?

Ah, no es un peso, ¿sabes? Es un placer poder cantar este género y no lo siento con este peso porque no me siento presa a una manera de hacerlo. Estoy para hacerlo como quiero y como lo creo. Tengo mis reglas también, mis imposiciones personales y toda la historia que me enseñó a estar aquí.

Pero lo veo solo como una gran alegría poder cantar para ti, para personas que tal vez antes no les gustaba el fado y ¿por qué no les gustaba? A veces es solo desconocimiento, cuando conoces y cuando empiezas a traducir pequeños elementos que puedes entender, de repente te apasionas, te enamoras. Creo que a veces es solo la manera en la que se comunica. Estoy muy feliz haciéndolo.

Carminho en una imagen promocional.
  Carminho en una imagen promocional.Sony Music

Se compara mucho el fado con el flamenco con esta parte emotiva, pero también por el carácter tradicional que tiene. En el caso del flamenco, hay mucho debate entre los más puristas y los que buscan innovar, ¿existe eso en el fado?

Claro, existe, sí. Y son muy importantes. Los extremos, en este caso de la música tradicional, pueden ser importantes. Quitando la crítica y la maldad, que no es necesaria, la persona puede sentir y acreditarlo en lo que quiera, por eso todos somos libres para tener nuestra opinión y nuestra posición.

Es importante que haya personas que también estén relacionadas con el origen más tradicional y que no quieren cambiar porque de alguna manera pueden pasar su testamento y puede haber un aprendizaje sobre la historia del fado más purista. Eso es bueno.

Pero es igualmente importante y bueno que haya nuevas experiencias, que se hagan movimientos con otros artistas, para otros lugares, porque el fado está vivo, es una lengua que no se puede controlar. Ni siquiera los puristas pueden decir dónde está, porque son un poco gatekeepers [guardianes] ¿Y dónde está el gate? ¿Dónde está esa puerta que dicen que es el final del fado? ¿Está en el Amália [Rodrigues]? Pero cuando Amália estaba viva, todos la criticaban también. ¿Está en Alfredo Marceneiro? Pero él también componía sus propios fados. ¿Está adónde? Es difícil y es incontrolable poder decidir adónde se para de crecer, de continuar.

Me siento muy libre en el fado, muy confortable dentro del género y muy feliz haciéndolo, experimentando y buscando. Lo que me interesa no es el resultado, sino el proceso que estoy haciendo, de búsqueda. Por eso tengo más discos a la vista, para seguir intentándolo.

"Tener la atención de esta ventana para el mundo como es Rosalía, es una oportunidad y un privilegio para el propio género. Estamos todos muy felices"

Colaboraste con Rosalía en Lux, en ese Memória, ¿cómo fue su acercamiento al género? ¿Cómo surgió esta colaboración? Porque la canción fue una composición tuya si no me equivoco.

Sí, es un fado tradicional con más o menos 50 años, al que yo escribí una letra para que entrase en mi disco. Supe que a ella le gustaba el fado también, que cantaba una o dos canciones mías cuando estaba en los bares al principio de su carrera, después la conocí y es una persona muy querida, muy generosa, muy sensible. Pensé “voy a enviarle esta canción para que cante conmigo en mi disco” y ella me pidió la canción para su disco.

Yo entonces no sabía cómo era su disco, canciones se pueden hacer muchas, pero así enamoramientos, colaboraciones y encuentros, no. Por eso me quedé muy feliz y muy sensibilizada con que ella la eligiese. Después, más tarde, me invito a cantarla con ella y me dejó muy feliz y con mucha ilusión. Me da mucho orgullo. Sobre todo, que ella está cantando un fado tradicional, para mí es muy emocionante, en portugués, tan bello, ella cantando tan bien, tan precioso un fado, un género que, de alguna manera es de nicho.

De repente tener la atención de esta ventana para el mundo como es ella, es una oportunidad y un privilegio para el propio género. Estamos todos muy felices.

No sé si has podido ver un vídeo viral de mujeres mayores portuguesas, algunas con problemas de memoria o Alzheimer, escuchando la canción visiblemente emocionadas.

Sí, sí lo vi. Fue muy emocionante, sí.

Carminho en una imagen promocional.
  Carminho en una imagen promocional.Sony Music

Se habla siempre de que el fado es realmente un género muy triste, ¿es un prejuicio?

Es un simplismo decir que el fado es un género triste, punto. No, es un género profundo, es un género que trata algunas cosas del día a día, es como el flamenco. También tiene cosas alegres, también resalta la vida, las festividades, la emoción que es estar en comunidad. Pero claro, la tristeza es un sentimiento muy bello, que trae mucha creatividad, que es muy dinámico, que te impulsa salir la mayoría de las veces.

Entonces, es un sentimiento que apetece cantar y que los poetas escriben mucho sobre eso. Así que también es fuerte, es profundo y dramático. Así que, más que todo, es un género un poco dramático.

A mí me gusta también subvertir algunas de estas ideas, no solamente de los temas, pero también de la actitud, de la interpretación y de los arreglos. Son temas que trabajo en el estudio, en mis discos, siempre con la base del fado, pero intentando entender cómo necesita ser tan dramático, necesita ser tan alto... Explorar posibilidades y ahí voy construyendo mis piezas.

"Es un simplismo decir que el fado es un género triste, punto. No, es un género profundo, es un género que trata algunas cosas del día a día, es como el flamenco"

Últimamente se habla mucho del auge de las músicas regionales o del folclore. En España lo vemos con las distintas músicas de regiones como Asturias, Galicia o con el propio flamenco, ¿crees que puede ser un buen escenario para que se conozca el fado fuera de las fronteras de Portugal y Brasil?

Sin duda, porque es una tendencia. El fado siempre tuve muchos ciclos, estuvo de moda, dejó de estarlo, creció... Cuando yo empecé con 12 años, nadie quería escucharlo. Ni siquiera querían entablar amistad conmigo porque cantaba fado. Era un poco difícil encontrar personas de mi edad con que las que me identificara, pero luego empezó un movimiento distinto y el fado se tornó muy pop. La primera canción de los tops de ventas era el fado, siempre un fadista cuando sacaba su disco.

Durante algunos años se mantuvo así, muy popular. Después fue todo volviéndose hacia el pop. El pop siempre cambia de género, pero se transforma en pop. Esto tiene que ver con la manera cómo lo hacen los artistas y cómo lo interpretan, pero creo que siempre va a haber espacio para los colores puros.

Cuando una cosa se mezcla mucho con todos los colores, seguramente vas a encontrar una color cerca del marrón o el gris. Cuando mezclas el pincel en el vaso de agua con todas las tintas, el agua siempre tiene el mismo color: marrón o gris. Pero si tú tienes un solo color puro, si tú eres el amarillo, tal vez no lo pintes siempre, pero cuando quieres un sol, tienes el amarillo perfecto para pintarlo. Hay un lugar para cada cosa.

Siento que hay que trabajar consistentemente en lo que haces y seguir. Esos son temas muy ligados con la popularidad, con las ventas y con la fama y tienen que estar en un punto secundario, porque si no, no se hace nada. Yo como crecí en este género, ya estoy acostumbrada a estar en un género de nicho, no me preocupo por eso.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactora de LIFE en El HuffPost España y mi misión es acercarte la última hora del mundo de la cultura, la música y el entretenimiento.

 

Sobre qué temas escribo

Escribo principalmente de música, cultura, cine, series y entretenimiento porque, aunque sirva para desconectar, bailar o echar un rato entre palomitas, la cultura esconde mucho más. Evitando el elitismo, trato de tender la mano a las nuevas tendencias de la industria musical o del audiovisual a través de entrevistas con artistas emergentes —que pronto dejarán de serlo— y compaginarlo con el análisis de lo más mainstream como Taylor Swift o Bad Bunny.


En estos ocho años he cubierto los Goya, los Oscar, el Benidorm Fest o Eurovisión. Sí, soy la responsable de los memes que han inundado la cuenta de X de El HuffPost en Eurovisión. Siempre buscando un contenido cercano, sin perder el rigor, contando más allá de lo que se pueda ver en la pantalla.
Aunque no siempre haya relación con la industria cultural, también he cubierto temas relacionados con el Feminismo y el colectivo LGTBIQ+.

 

He podido contar en primera persona con supervivientes del “Stonewall español” que es el Pasaje Begoña, denunciar la situación que viven los menores trans o hablar sobre qué significa la manosfera antes de que llegara a Netflix ‘Adolescencia’.

 

Mi trayectoria

Nací en Málaga, donde estudié Periodismo por vocación en la Universidad de Málaga, entre playlists de Spotify, discos y conciertos. Antes de incorporarme a El HuffPost en 2017, colaboré diversas revistas culturales y de entretenimiento. En 2016 trabajé en el departamento de comunicación de UPHO Festival, un festival de fotografía contemporánea urbana parte del proyecto europeo Urban Layers. Y, aunque sigo echando de menos Andalucía, me trasladé a Madrid para estudiar el Máster en Periodismo Cultural en la Universidad CEU San Pablo. En 2018, compaginé mi trabajo en El HuffPost con la coordinación de proyecto de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE celebrada en CentroCentro. Desde 2017 trabajo en El HuffPost España, donde he logrado una nominación a los premios GLAAD y ser finalista de los Premios Papageno en 2022.

 


 

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