Cesc Gay: "Las personas, por lo que sea, estamos preocupadas en pelearnos y así va el mundo"
El director acaba de estrenar su nueva película, '53 domingos', con Carmen Machi, Javier Gutiérrez, Alexandra Jiménez y Javier Cámara.

Gran parte del trabajo del director y guionista Cesc Gay es buscar conflictos, y en pocas relaciones familiares hay más peleas y roces que en las dinámicas entre hermanos. En 53 domingos, la nueva película de Gay adaptada de la obra teatral homónima que se estrena este viernes en Netflix, Javier Gutiérrez, Javier Cámara, Carmen Machi y Alexandra Jiménez los plasman a la perfección.
No solo ese tira y afloja habitual, sino también las diferencias entre ellos, el peso de los cuidados cuando los padres empiezan a envejecer o cómo esas relaciones se van enfriando y apenas sabes nada con esa persona con la que compartías litera a los 9 años.
Cesc Gay recibe a El HuffPost para charlar de todo ello en una soleada mañana de primavera en Madrid.
¿Cómo trabajaste con los cuatro actores para tejer esas relaciones familiares?
Creo que este es un guion en el que, igual a diferencia de otros guiones en los que a veces el actor puede leer y puede tener muchas opciones para llevar el personaje, creo que estos textos que tienen ese origen teatral están más definidos. Y solo leyéndolos, y más actores como ellos, enseguida ven la dimensión del personaje y de lo que es. Solo en varios encuentros que tuvimos de lectura, te paras en las secuencias, las miras, las discutes... Ahí entre ellos ya generan ese 'quién soy, cómo me relaciono con cada uno'.
Hay dos cosas que yo siempre intento trabajar con los actores. Una, cómo interpretas como actor o actriz tu personaje, pero sobre todo otra que es muy importante y no siempre se hace y a mí me parece fundamental, que es cómo me relaciono con los demás. Porque tú te relacionas de una manera con tu hermana o hermano, igual que con una amiga u otra. Y eso es muy importante porque aquí se trataba de que entre ellos se pelean todo el rato pero también hacen bandos. Javi Cámara y Javi Gutiérrez parece que estén muy peleados pero luego se ponen los dos contra Natalia (Carmen Machi).
Fue importante movernos por el decorado y ver cómo iba a filmar, porque era el otro gran riesgo de la película. Estas películas que suceden en espacios únicos, hay que darles mucho movimiento, que no se instalen en conversaciones largas. Si te fijas, están todo el rato haciendo cosas, todo el rato moviéndose. No te das cuenta pero no paran y eso era muy importante. Hay una cosa que dijo Javi Gutiérrez cuando hace un mes quedamos en Netflix y nos pasaron la película y dijo, 'estas películas parecen muy sencillas y son mucho más complejas de lo que parecen'.
En ese proceso de trasladar el texto teatral a la pantalla, ¿fue esa búsqueda de dinamismo lo más complicado?
Sí. Sobre todo cuando ese texto sucede en un espacio, porque si hay una obra en 40 mil lugares pues ya tiene la dinámica del cine, pero cuando tú tienes que tener al espectador... La película creo que dura 75 minutos, de los cuales 70 pasan en un lugar y ese es el gran miedo que tienen los productores y el propio director. Se trataba de ver cómo contar eso con la naturalidad suficiente como para que tú estés todo el rato en ese dinamismo.
La película es en parte un estudio de las relaciones familiares, ¿qué te atrae de esos conflictos para querer contarlos?
¿Los que escribimos qué hacemos? Buscamos conflictos. La esencia de cualquier escritor, dramaturgo o guionista es contar un conflicto. Me gustaría hacer una película donde no los hay pero la narrativa se basa en un conflicto que, o se soluciona, o tiene consecuencias, sea del tipo que sea.
Yo siempre trabajo con la parte emocional y de los sentimientos y no había abordado nunca este tema de los hermanos. La familia, pero sobre todo los hermanos. Así como creo que en un vínculo con tu padre o tu madre posiblemente no hay tanta comedia, es una película más cercana al drama porque los conflictos con un padre o una madre pueden ser más dolorosos, los hermanos pueden ser más divertidos. Por patéticos o lamentables o ridículos que sean, al final es tu hermano o tu hermana.
En un momento de la película el personaje de Carmen se harta de que sus hermanos la traten de histérica y de que ella tenga que asumir todos los cuidados de su padre, en los que ellos ni siquiera reparan, ¿te salió solo o fue una decisión consciente incluir esa realidad?
Totalmente. Hay una frase que dijo una amiga que es la que está en la película cuando dice ‘quién te crees que le corta las uñas a papá’. Pensé hostia, claro. Es así, las mujeres en esta sociedad seguís viviendo desde una estructura machista y al final por la razón que sea, en general es la mujer la que está ahí siempre. Y Carmen tiene su momento de explosión, de reivindicar eso. Yo le decía ‘Carmen, tranquila, tú tienes que estar toda la obra aguantando y ya llegarás ahí. Tienes ese momento’.
Cualquier mujer o hermana puede sentirse identificada, ¿no?
Seguro.
Los hermanos se pasan toda la película discutiendo de banalidades cuando al final llega un golpe emocional fuerte, ¿querías que el espectador reflexionara?
Un poco. Es lo que comenta a cámara el personaje de Alexandra: ‘Luego no va a estar y luego os arrepentiréis’. Pierdes un poco el tiempo discutiendo de cosas cuando lo importante es el bienestar de tu padre. Las personas, por lo que sea, estamos preocupadas en pelearnos y así va el mundo. La energía de las personas es ‘vamos a pelearnos’. En la política, en las relaciones de pareja, en las relaciones de trabajo, en todo. Tenemos esta, no sé, este problema genético que no sé de dónde viene. Está en la sangre y de eso nos nutrimos los escritores.
El personaje de Alexandra es un poco el pepito grillo del espectador pero también de los hermanos.
Está inspirado en una amiga que me dijo eso. Era una persona que no tenía familia. Tenía una madre, eso sí, pero no tenía hermanos y le fascinaban los hermanos y las peleas. Cuando nos los tienes, pues le parecía interesantísimo. Desde ahí es donde Alexandra dice 'pues esta es mi familia ahora y a mí me encanta que vengan y se peleen'. Porque la comedia tiene ese lugar, eso marca el tono de la película. Porque una película que al principio te dice ‘vais a ver gente peleándose’ tiene un tono, una ironía que a partir de ahí tú ya te colocas en el lugar que yo quiero que estés.
Hablabas de esas particularidades de la comedia, ¿crees que a veces está infravalorada o se sigue considerando algo menor con respecto a un drama?
Bueno, menor depende de para qué. Para ganar premios, sí. Pero mira Santiago, para hacer taquilla, no. Es obvio que dentro de lo que es el mundo los festivales o los premios, siempre se van a premiar las películas dramáticas.
