Patrick Criado: "Almodóvar no me hablaba de querer representar una masculinidad, esa forma de expresar no está en su dirección"
Charla con el actor, que presenta el filme de Pedro Almodóvar 'Amarga Navidad', junto a la actriz Milena Smit.
Amarga Navidad no solo muestra un doble juego de espejos del alter ego de Pedro Almodóvar, sino que también refleja en su trama algunos motivos recurrentes de sus anteriores largometrajes como es la pérdida de un hijo por parte de una madre, a lo que se enfrenta Milena Smit, como ya sucedía en Todo sobre mi madre.
Además de las "chicas Almodóvar", en esta cinta, como en otras tantas de la filmografía del manchego se refleja esas masculinidades sensibles, cuidadoras y buenas, que encarnan, por un lado, Quim Guitérrez (fuera de este metacine) y Patrick Criado, dentro de esta ficción.
Sobre sus roles en esta película, tanto Smit como Criado han hablado en una mesa redonda en la que ha estado presente El HuffPost, en la que también han repasado la filmografía del cineasta e incluso han revelado cómo han grabado alguna de las escenas más comentadas de la cinta.
Se habla mucho de que en Amarga Navidad hay personajes que no tienen cierre o que se desarrollan casi al final, como el caso del de Milena, ¿cómo es un poco eso de no tener conclusión o arrancar de repente?
Milena Smit: En mi caso, por ejemplo, nunca construyo un personaje según el tiempo que sale en la película. Siempre te centras en el personaje como si toda la película fuera de ese personaje y también en la relación directa que tiene con la trama y con otros compañeros. Para mí no es un inconveniente si empieza tarde o termina con un final abierto.
Al final, estás muy disponible también a la creación del personaje, desde las indicaciones del director que, en este caso, Pedro fue muy generoso y estuvo como muy vulnerable para compartir la fragilidad, el dolor que tiene en este caso Natalia.
Gracias a Dios no tengo ninguna similitud en mi vida real con la trama de este personaje. Pero sí que creo que es difícil no empatizar con ella y con el dolor tan grande que está teniendo.
Patrick Criado: En el caso de Bonifacio, me parecía curioso mientras iba leyendo, digo al final “¿qué pasa con Bonifacio?”. Y, de repente, decían en la película “¿y con Bonifacio qué? ¿Lo vas a dejar así?” Y yo pensaba “totalmente”. Pero bueno, luego al final es lo que dice Milena, que tú trabajas un personaje con lo que tienes, con lo que le ocurre y con los personajes que tienes alrededor.
En este caso está muy claro cómo era el comienzo de la película, con Bárbara, lo que quería Pedro: ese cuidado, esa entrega que tiene Bonifacio hacia el personaje de Bárbara, hacia Elsa, y luego hacia el resto, por el trabajo que tiene de entrega total de disponer su vida a los demás. Era como se trabajó y como Pedro lo quería, en esa dirección.
Se habla mucho de las “chicas Almodóvar”, pero también tienen un cariz distinto los hombres. Patrick, ¿cómo te ha enfrentado a estas masculinidades que refleja Pedro y ese cuidado de Bonifacio que deja de lado un poco sus propios sentimientos?
Patrick Criado: Viendo la filmografía de Pedro me fijaba, evidentemente, en cómo ha representado a los personajes masculinos durante toda su carrera. Son personajes masculinos, pero con mucha sensibilidad, muy vulnerables también, que muestran su humanidad y son muy buenos, en todos los sentidos, por lo general. Otros, no tanto.
Pero en el caso de Bonifacio para él era muy importante. Él no te hablaba de masculinidad, me hablaba de una persona a la cual le importa mucho el cuidado hacia los demás, que él quería ver en mis ojos que Bonifacio era buena persona. Me decía “no sé si es interpretable, pero que se te vea que es bueno, que es buena persona”. Por ahí también le vas entendiendo y vas viendo que era eso lo que buscaba y lo que quería. Pero él no me hablaba de querer representar una masculinidad. Esa manera de expresar no estaba en su dirección.
Penélope Cruz dijo que cuando vio ¡Átame! tuvo claro que quería trabajar con Almodóvar, ¿cuál es vuestra relación con sus películas?
Patrick Criado: Creo que si eres actor o actriz española y te gusta el cine quieres trabajar con Pedro de una manera u otra. A mí la película que recuerdo de él, así como de las primeras que yo recuerdo haber visto, era ¡Átame!, recuerdo ese momento en el coche, con Antonio Banderas, Loles León, Victoria Abril, de Resistiré, que dije “esto es una maravilla”. Aparte luego ya de otras películas de él. Pero ese momento lo recuerdo como algo que me llamó mucho la atención y que dije “guau, qué universo”.
Milena Smit: Yo como nunca me planteé si quería ser actriz o no, porque un poco me atravesó la profesión en mi vida...
Patrick Criado: ¿Sabes qué? Hace poco escuchaba que los actores no elegimos ser actores, que la profesión te elige a ti. Así que es guay porque te ha elegido.
Milena Smit: Total, total... Yo estaba en un hotel de recepcionista, pero de repente esta profesión dijo “no, no, tú te vienes para acá” a través de un casting y tal, pero eso es otra historia. La cuestión es que antes de dedicarme a esto, me gustaba el cine, pero realmente no era una persona que tuviera el cine tan presente y tan importante en mi vida. Entonces, claro que recuerdo ver películas de Pedro Almodóvar, porque creo que es lo que dices la cultura española, el cine español, es inevitable no haber visto aunque sea una película de Almodóvar. Recuerdo que la primera película que vi fue La piel que habito, que me llamó además mucho la atención porque, claro, era una marcianada. Decía “hostia, qué trama más curiosa, y qué personaje”.
Cuando ya me introduzco en esta profesión, me quise poner un poco al día de todo eso que yo no sabía cuando no era actriz. Entonces vi mucho cine, hablé con mucha gente, con mis representantes, con mi entorno, que les pedía recomendaciones de teatro de cosas que no me podía perder teniendo esta profesión. Entonces, por supuesto, uno de los imprescindibles era el cine de Almodóvar. Ahí recuerdo también engancharme a verlo desde un lugar que creo que es difícil.
Es distinto ver el cine siendo actor, o dedicándote al cine en cualquier ámbito, sobre todo si compartes set o si estás presente como en el proceso del rodaje, a si eres un espectador que no tiene nada que ver con esta profesión. Porque ves los matices, te planteas cómo han rodado este plano, esta secuencia, te fijas en las costuras de las prendas. Es una cosa un poco marciana que a veces me ha pasado de tener que ver varias veces una película para poder realmente enterarme, porque a lo mejor al principio me estaba fijando en la escenografía.
Patrick Criado: Lo que veo después de haber trabajado en una película de Pedro, cuando estábamos en el rodaje y seguía chequeando cosas de su filmografía, de repente sus películas las ves totalmente diferentes: en cada frase veo la dirección, me imagino ya a Pedro dirigiendo esa frase de esa manera, veo la creación, esa manera tan meticulosa de dirigir, le escucho a él en cada frase y eso me parece fascinante.
¿Cómo es enfrentarte a otros proyectos después de haber grabado con Pedro?
Milena Smit: Es una obviedad que una experiencia con Pedro siempre es diferente a cualquier rodaje que vayas a tener. Esto no es algo muy bueno ni muy malo, es una obviedad en sí misma. Él en sí es muy particular, su dirección es muy precisa, es muy exigente, es muy responsable y creo que él sabe perfectamente la película que quiere ver incluso antes de que ya la haya visto.
Lo que tú tienes que hacer es conseguir interpretar lo que él te está pidiendo y encarnar eso que él está buscando de ti que, sin tú saber que ya puedes hacerlo, él ya lo ha imaginado. Esto no significa que otros rodajes sean peores, simplemente sí que eres más consciente de que en una película con Pedro vas a sentir tú personalmente quizá una responsabilidad de una exposición más exigente y más internacional incluso.
Pero, al final, el truco también es estar muy conectado siempre cuando estás trabajando con lo que estás haciendo e intentar bajar mucho todas esas expectativas, por lo menos en el set de rodaje, sin entender que al final estás trabajando y te pasa esto y lo llevas de la mejor manera posible, un día con más nervios, otro con menos...
Patrick Criado: Pedro tiene una manera particular de trabajar muy única y un universo que solo lo maneja él. Luego también El deseo, la manera en la que cuidan, en la que te tratan es diferente seguramente a lo que pueden ser otras producciones. Ahora que estoy trabajando no he notado como decir “¡guau, qué diferencia!”. Una de las cosas que sí que me ha dado Pedro es que él es tan exigente, tan implacable en lo que necesita de ti, en lo que quiere, que lo que necesita principalmente es que estés muy disponible y muy receptivo a lo que él te está pidiendo.
Eso te exige una apertura, una conciencia y una escucha al cien por cien. Lo que sí que me he notado también después es que, al director con el que estoy trabajando, que necesito entender muy bien lo que me está diciendo. Como cuando trabajé con Pedro de decir “¿qué me está pidiendo exactamente?” Y eso es bonito, el aprendizaje en el que tú eres una herramienta para que él dé lugar a su expresión y formas parte de su universo. Necesitas entenderle para que él pueda hacer su cuadro, formar parte de eso es un regalo.
Milena, encarnas a una madre que se enfrenta a la pérdida de su hijo. Después de abordar la maternidad en un filme de Almodóvar como fue Madres paralelas, ¿te ha servido de algo para este papel?
Milena Smit: No, para nada. Son dos personajes muy diferentes, yo también creo que era otra persona muy diferente a cuando rodé Madres paralelas. Al final, era el inicio de mi carrera, era mi segunda película, no entendía mucho de nada. Entonces estaba muy curiosa, muy inocente también. Obviamente me imponía mucho la situación hasta que ya todo se volvió un poco más cómodo porque es verdad que él trae, con todo lo exigente que es, una parte muy tierna también que es capaz de transmitirte las cosas de forma que tú puedas estar estable emocionalmente para atravesar eso que te está pidiendo y que no te suponga a ti, de repente, un desequilibrio. Sí que recuerdo con mucha ternura y mucha inocencia ese rodaje de Madres paralelas y, además, también muy enamorada con Penélope.
Ahora lo que he sentido es que han pasado cinco años desde Madres paralelas, yo he tenido la suerte de trabajar bastante y él, aunque nos hemos ido viendo entre medias porque tenemos una clase muy cercana, creo que también se había dado cuenta de que el tiempo había pasado y que ahora no era tanto una niña y era más adulta.
Entonces, él podía dirigirme también desde esa madurez, desde esa adultez y yo también recibir sus indicaciones desde otro lugar, no solamente como desde esa curiosidad que tenía al principio, sino también sabiendo integrarlo como actriz y poder ahondar y bucear un poco en dónde tenía que llegar para conseguir eso que él me estaba pidiendo.
Patrick, ¿cómo te preparaste esa escena del baile, del striptease a los sones de Grace Jones?
Patrick Criado: Ya en el proceso de casting le tuve que enviar a Pedro un vídeo bailando, porque todo parecía que me iba a coger, pero él necesitaba saber que yo era capaz de moverme y tal. Parecía que eso le había convencido. También en pruebas, porque con Pedro las pruebas son como que no sabes si te ha cogido si no, y me decía “¿pero tú sabes bailar?” y yo decía “sí, lo que me pidas”.
Es un proceso que, al principio, viví con mucho pudor. Me daba miedo que quedara de una manera patético, que no llegara a hacer lo que me pedía, pero luego yo creo que con el tiempo fui entendiéndole. Cuando me colocaron al público por primera vez, a esas chicas, que cada cosa que hacía me lanzaban algo, gritaban... Ahí entendí también lo que tenía que hacer, porque al principio no había nadie, entonces era raro hacer un espectáculo sin nadie. Cuando ellas entraron y pude hacerlo por primera vez para gente que no era Pedro o tal, entendí que tenía que ser divertido, que tenía que ser juguetón con ellas, con cada cosa, que era una conversación.
Se rodó de una manera en la que ellos daban acción, sonaba la música, salía bailaba y se cortaba. No se partió a cachos. Ponen la música, acción, pum, al lío, haces la movida y ya está, acabas y te ponen albornoz. Entonces lo vivías como una actuación, como teatro. Eso está guay, porque si, de repente, dicen “ahora plano corto del momento tal”, estás ahí que se destensa. Eso Pedro lo rodó muy bien. Y luego, yo me lo pasé muy bien.