Dimite (a la segunda) la directora del Louvre, Laurence des Cars, tras el escándalo por el robo en el museo
Des Cars presentó inicialmente su renuncia, pero el Gobierno francés no lo aceptó en los primeros compases posteriores al mediático robo de joyas. Macron ya sí ha dado su visto bueno a la dimisión de la responsable del museo.

La presidenta y directora del Museo del Louvre de París, Laurence des Cars, ha dimitido de sus cargos, una renuncia que ha aceptado el presidente de Francia, Emmanuel Macron, según ha informado el Palacio del Elíseo.
Des Cars se encontraba en el centro de la polémica tras el mediático e impactante robo de joyas registrado en la pinacoteca de la capital parisina en octubre. No es el único elemento, aunque sí el más relevante, porque sobre Des Cars pesan acusaciones por el deficiente grado de conservación del museo y de algunas obras de arte que alberga.
El escándalo surgido por la grosera brecha de seguridad en uno de los museos más importantes del mundo generó una primera reacción suya, presentando su dimisión de inmediato, si bien no fue aceptada entonces por el Gobierno francés.
Entonces, Laurence des Cars admitía su "conmoción" e "inmenso dolor" por el incidente y señaló el "terrible fracaso" que suponía para su gestión al frente del Louvre, insistiendo en que asumía su parte de responsabilidad.
Por qué hoy sí aceptan su renuncia
Cuatro meses más tarde, su nuevo 'intento' sí ha obtenido la aprobación del Elíseo. La hasta ahora responsable ha presentado su dimisión de nuevo, y por carta a Macron este martes.
"El jefe del Estado la ha aceptado y ha elogiado su acto de responsabilidad en un momento en el que el museo más grande del mundo necesita tranquilidad y un nuevo impulso para llevar a cabo importantes proyectos de seguridad y modernización", ha indicado el comunicado de la oficina de Macron.
El 'robo de película' en pleno día y por parte de delincuentes comunes supuso un shock en el corazón de Francia, por ver atacado de un modo tan tosco como exitoso uno de sus iconos para el mundo.
La reconstrucción de los hechos hace pensar en una película, sí, pero de las de bajo presupuesto. A primera hora de la mañana del domingo 19 de octubre, dos hombres aparcaron un montacargas frente al Louvre. No eran precisamente operarios de limpieza ni de seguridad.
Estos dos delincuentes lograron subir al segundo piso, una vez allí rompieron una ventana, forzaron las vitrinas con amoladoras y tras hacerse con un importante botín de joyas emprendieron la huida en scooters que conducían otros dos cómplices. Todo en menos de siete minutos y sin que los sistemas de vigilancia detectaran nada sospechoso.
