Ella Collier, cantante, 26 años, compone la música que suena en TikTok, los anuncios y las series sin que nadie sepa su nombre: "Estoy muy orgullosa de este trabajo. Es la manera en que sobrevivo"
Estilo de vida
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Ella Collier, cantante, 26 años, compone la música que suena en TikTok, los anuncios y las series sin que nadie sepa su nombre: "Estoy muy orgullosa de este trabajo. Es la manera en que sobrevivo"

La artista se dedica a crear música sincronizada, la cual juega con los ritmos y las imágenes en movimiento.

Un tambor y una guitarra eléctricaGetty Images

La artista Ella Colier, de 26 años, ha mantenido una conversación con la revista de The New York Times, donde ha hablado, entre otas cuestiones, de la música sincronizada, que antiguamente se conocía como música de biblioteca, la cual juega con los ritmos y las imágenes en movimiento.

"Es una categoría, definida por su función: es música que existe para ser emparejada-sincronizada-con video. Por eso es tan omnipresente. (...) La banda sonora de la mayoría es algún tipo de sincronización. Esto se debe en parte a que la sincronización tiende a ser la opción más económica y sencilla. Pero también a que la sincronización está diseñada especificamente para ser cortada en video", explican desde el medio estadounidense sobre este tipo de música. 

Un ejemplo de ello se puede observar en las canciones que se vuelven virales en redes sociales como TikTok, donde con solo escuchar 30 segundos de algunos temas se puede volver rápidamente en una tendencia. Esto provoca que los artistas, consciente o incoscientemente, se fijen más en cuestiones como esta y adapten sus ritmos en función de la posible viralidad, tal y como explica el productor ejecutivo de la serie Love Island, James Barker. 

"En la industria, se comenta que las canciones actuales giran en torno al "momento" esos 30 segundos que destacan lo suficiente como para ser relevantes, ese fragmento que podría hacerse viral en TikTok. La música de archivo se creó para satisfacer las necesidades de quienes editaban películas. Ahora el pop se adopta a las necesidades de quienes editan clips para redes sociales", agregan en la publicación. 

Esto ha provocado, según recoge el artículo, que los ingresos dentro de la industria musical se hayan visto reducidos, a excepción de una pequeña parte de ellos. Según describe Barker, esta industria es como un iceberg, donde la parte que se ve, apenas un 10%, representa a los artistas de renombre y éxito, mientras que el 90% "consiste en quienes crean música para vastas bibliotecas de música sincronizada". 

Otra característica de este tipo de música es que está pensada para crear ambientes, más que para vender discos. Esto provoca que desde la industria cinematográfica, por ejemplo, muchos recurran a este tipo de artistas, en vez de a otros más famosos y que pueden salir mucho más costosos. 

"En lugar de usar una canción famosa de, por ejemplo, Fleetwood Mac, cuya licencia podría costar miles de dólares, podría recurrir a alguien como Callaghan, quien puede grabar un tema que suene a Fleetwood Mac y, además, adaptarlo al momento dramático al que está destinado, a un precio mucho mayor", explican desde el diario. 

Una de las artistas que se dedica a este tipo de música es Ella Collier, de 26 años, quien se dedica a "crear historias a partir de las palabras de los guiones". Según explica, el proceso es bastante sencillo y suele crear las canciones en apenas uno o dos días. Uno de los trucos para realizar este tipo de música es saber de forma anticipada que ritmos o melodias pueden evocar las sensaciones como la tristeza o la alegría. 

"No hay mucha reflexión en esto, en términos de teoría musical. No estudié música. Ni siquiera sé leer notas. Así que, es como que hago esto basándome puramente en el sentimiento", explica en una entrevista con The New York Times Magazine, donde asegura que sus obras también son algo mainstream. "Estoy muy orgullosa de este trabajo. Es la manera en que sobrevivo", concluye la misma.

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