Meriam, 31 años, tras comer 800 gramos de carne todos los días: "Iba al baño una vez cada dos semanas"
“Me siento mejor que nunca”.
Meriam Hill, neerlandesa de 31 años, sentada a la mesa, frente a una hamburguesa de cordero grande y grasienta, la joven explica al medio Gelderlander con total naturalidad su rutina alimentaria que para muchos resulta extrema: come alrededor de 800 gramos de carne al día, acompañados únicamente de grasa, sal y huevos. Nada de frutas, verduras o cereales. Y, según afirma, nunca se ha sentido mejor.
Hace poco más de un año, la vida de Meriam era muy distinta. Pesaba 95 kilos y su alimentación incluía platos habituales como pasta, arroz, comidas preparadas y snacks ultraprocesados. “Siempre tenía M&M’s y patatas fritas en casa”, recuerda. Aunque intentaba llevar una vida normal, se sentía frustrada y poco saludable.
El punto de inflexión llegó cuando empezó a cuestionar los productos que consideraba sanos. “Leía las etiquetas y veía que incluso la pechuga de pollo llevaba un montón de añadidos”, explica. Por esa misma época descubrió a influencers que promovían la dieta carnívora, especialmente popular en Estados Unidos y Meriam decidió probar.
Cambios extremos en el cuerpo
Durante la primera semana, su menú fue solamente de albóndigas tres veces al día. Después pasó a hacer una sola comida diaria. En siete meses perdió 37 kilos, una transformación que documenta en TikTok, @meriammariaa, donde comparte su experiencia con miles de seguidores.
Uno de los efectos más llamativos fue el cambio en su digestión. “Solo iba al baño una vez cada dos semanas”, afirma sin tapujos. Según ella, su cuerpo “absorbe casi el 99 %” de lo que come, algo que atribuye a la ausencia de fibra y alimentos vegetales.
Actualmente, adapta las cantidades según su apetito, pero asegura que la grasa es clave para sentirse saciada. “Si comiera carne magra, podría comer un kilo y quedarme con hambre. Con grasa, me lleno antes”, explica.
¿Milagro o riesgo?
El fenómeno no pasa desapercibido para los expertos. Jaap Seidell, profesor emérito de Nutrición y Salud, reconoce, según Gelderlander, que la dieta carnívora es muy visible en redes sociales. Estudios basados en encuestas muestran que muchas personas dicen sentirse mejor y reducir medicación, pero advierte: “Faltan estudios a largo plazo y casi no se oye hablar de quienes la abandonan porque no les funciona”.
Además, según el experto, en una dieta rica en grasas saturadas puede elevar el colesterol y aumentar el riesgo cardiovascular. Las guías alimentarias oficiales desaconsejan una alimentación basada solo en productos animales, al carecer de fibra, vitamina C o ácido fólico.
“Me siento mejor que nunca”
Meriam es consciente de las críticas y del impacto ambiental de su dieta, pero no parece dispuesta a cambiar. "Mi piel está radiante, duermo bien y me siento con energía”, asegura. En TikTok recibe tanto apoyo como mensajes alarmistas, pero se mantiene firme: “Solo hablo desde mi experiencia”.