Radu, matemático: "Es una gran estupidez prohibir los teléfonos en la escuela"
"Lo que debemos hacer es aprender a usarlos correctamente".

El debate sobre el uso de los teléfonos móviles en las aulas sigue dividiendo a familias, docentes y responsables educativos. Mientras muchos países avanzan hacia su prohibición total, el matemático rumano Radu Gologan lanza un mensaje completamente opuesto y provocador.
Para él vetar los móviles en la escuela es un error. Según cuenta en una entrevista concedida al medio rumano Totul Despre Mame, la clave no está en prohibir la tecnología, sino en integrarla de forma inteligente en el aprendizaje.
Radu Gologan no es una voz cualquiera. Es matemático, presidente de la Sociedad Rumana de Ciencias Matemáticas y una de las figuras más influyentes en la formación de estudiantes de alto rendimiento en su país.
Desde 1978 ha preparado a atletas olímpicos para competiciones nacionales e internacionales y durante 17 años coordinó el equipo de la Olimpiada Matemática de Rumanía. Su nombre está asociado a la excelencia académica, el esfuerzo y el rigor.
“En clase de matemáticas, los móviles deberían estar sobre la mesa”
Según contó a Totul Despre Mame, Gologan se muestra tajante: “No se puede prohibir una idea. Decir que hay que prohibir los teléfonos o los ordenadores es una tontería. Lo que debemos hacer es aprender a usarlos correctamente”. En su opinión, durante las clases de matemáticas todos los alumnos deberían tener su teléfono o tablet sobre la mesa, como una herramienta más de trabajo.
El matemático defiende que la tecnología, bien utilizada, puede ayudar enormemente a los estudiantes a visualizar conceptos abstractos, comprobar cálculos y aprender de forma más intuitiva. Aplicaciones educativas, juegos interactivos o plataformas como Kahoot —que introducen una dinámica de competición sana en el aula— han demostrado, según su experiencia, tener efectos muy positivos incluso en entornos educativos desfavorecidos.
Tecnología, intuición y pensamiento crítico
Gologan reconoce que la tecnología ha cambiado la forma de pensar y aprender, no solo de los niños, sino también de los adultos. Sin embargo, rechaza la idea de que el uso del móvil destruya la capacidad de concentración o el pensamiento abstracto. “Puede afectar a cuestiones biológicas como la vista o la postura, pero no necesariamente a la capacidad de aprender”, afirma.
Para él, el verdadero problema de la enseñanza de las matemáticas es el exceso de formalismo. La escuela, sostiene, a menudo “mancha” la intuición natural de los niños al centrarse demasiado en reglas rígidas y poco en la imaginación. “La geometría está muy cerca de la poesía”, recuerda, defendiendo una enseñanza que permita crear imágenes mentales y desarrollar el pensamiento profundo.
