Borrell avisa: la guerra en Ucrania no acabará con un tratado de paz y las condiciones para Kiev serían "totalmente inaceptables"
"No veo un tratado de paz. En el mejor de los casos, podríamos hablar de una situación parecida a Corea".

El ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha mostrado su pesimismo con esta advertencia: la guerra de Ucrania, cuando se cumplen cuatro años de la invasión, difícilmente terminará con un acuerdo de paz formal porque las condiciones que tendría que aceptar Kiev serían "totalmente inaceptables".
Durante un debate celebrado en la Casa de América de Madrid, organizado por la plataforma '¡Aguanta Ucrania!, Borrell sostuvo que el conflicto ha derivado en una guerra de desgaste cuyo desenlace dependerá más de la resistencia política europea que de un pacto diplomático inmediato.
Un escenario "tipo Corea", pero ni siquiera cercano
A juicio del exjefe de la diplomacia europea, el mejor escenario posible sería algo similar a la situación de la península coreana: un alto el fuego sin resolución definitiva del conflicto.
"No veo un tratado de paz. En el mejor de los casos, podríamos hablar de una situación parecida a Corea", señaló. Pero añadió que ni siquiera ese escenario le parece cercano en el corto plazo.
Para Borrell, Rusia persigue debilitar estructuralmente a Ucrania, "dejarla a oscuras, sin luz en mitad del invierno", en referencia a los ataques sistemáticos contra infraestructuras energéticas.
"Hay dos guerras": la militar y la de las mentes
El exdirigente europeo habló de un doble frente: el bélico y el informativo. "Hay dos guerras. Una, la de verdad, en la que muere gente; otra, la guerra de las mentes", afirmó.
En este punto aludió a la propaganda rusa y al creciente posicionamiento favorable a Moscú en parte de América Latina, fenómeno que —según se expuso en el debate— refleja el impacto de la narrativa rusa fuera de Europa.
El talón de Aquiles: la unidad occidental
Borrell subrayó que el principal problema de Ucrania no es solo militar, sino político. La sostenibilidad del apoyo occidental está en cuestión.
En la Unión Europea, explicó, se han complicado las nuevas sanciones contra Rusia y la movilización de los 90.000 millones de euros de ayuda financiera acordados. El veto de Hungría ha bloqueado decisiones clave que, al inicio de la invasión, se aprobaron con rapidez.
"Al principio de la guerra, todos, milagrosamente, con alguna excepción, se unieron a la idea de armar a Ucrania", recordó. Hoy, ese consenso es más frágil.
También advirtió de la erosión de la unidad transatlántica por la posición del presidente estadounidense Donald Trump, que —según dijo— rompe con la línea mantenida hasta ahora por Washington.
Rusia también paga un precio y un atisbo de esperanza
Pese a su diagnóstico pesimista sobre la paz inmediata, Borrell defendió que Ucrania "tiene una oportunidad real de resistir" si Europa mantiene el apoyo político, económico y militar.
Rusia, apuntó, también sufre desgaste. Según indicó, está destinando alrededor del 40% de su presupuesto a la guerra, lo que tensiona su economía y limita otras áreas de inversión. "No tengo tan claro que el tiempo juegue a favor de Rusia", afirmó, aludiendo a las pérdidas humanas y materiales acumuladas, al contrario de lo que sostienen otros analistas.
La resiliencia ucraniana
En el mismo acto intervino Sergio Jaramillo, ex Alto Comisionado para la Paz de Colombia y cofundador de la iniciativa '¡Aguanta Ucrania!'. Destacó la capacidad de resistencia del pueblo ucraniano, en particular de sus mujeres. "La resiliencia ucraniana está basada en relaciones humanas", aseguró.
La conclusión del debate fue que, más que un final negociado inminente, el conflicto se encamina hacia una prolongación condicionada por la resistencia europea y la cohesión occidental. El desenlace no dependerá solo del frente militar, sino del pulso político dentro de la propia Europa.
