Carlos de Burgos (influencer): "En mis vídeos intento mantener estimulado al usuario y uso frases cortas para que no se bloquee. Pero estamos favoreciendo al consumidor ameba, no al que quiere aprender"
Entrevista con un influencer y actor que dio el salto a las redes para obtener visibilidad y se acabó quedando.

Carlos de Burgos es un gaditano residente en Madrid que un día se dio cuenta que no estaba satisfecho con su vida. Por aquel tiempo se acercaba a la treintena y parecía vivir en piloto automático. Tenía un bien trabajo, o eso pensaba él, pero... ¿era realmente esto lo que quería?
La pandemia le hizo replantearse todo y decidió que quería cumplir su sueño de ser actor. Estudió durante cuatro años y logró algún trabajo que no era suficiente. Así que decidió probar suerte en las redes hablando de cine con la esperanza de obtener visibilidad para poder triunfar como actor.
Y mientras llega ese momento ha logrado hacerse un hueco como creador de contenido. Esta es su historia con lo bueno, que hay mucho, y lo malo, que también hay bastante. Porque nada es perfecto y el camino no es fácil, pero se arriesgó y no se ha arrepentido de ello ni un solo día.
¿Cuándo decidiste dejar tu trabajo estable para perseguir tu sueño de ser actor?
Estuve trabajando casi 10 años en comunicación para marcas de moda y para agencias gestionando las relaciones públicas, la relación con los medios e influencers. Cuando llegó la pandemia y hubo que parar me da cuenta de que no me gustaba ni me satisfacía. Tenía esa sensación de no querer continuar, pero como nunca paramos nunca te preguntas qué quieres realmente, así que la pandemia me vino bien para eso.

Dije que lo que quería era ser actor y me metí en una escuela de interpretación en la que estuve cuatro años estudiando. Lo compaginé con varias cosas y cuando acabé me salieron cosas, pero eran pocos días de trabajo. Entonces me puse a hacer contenido en redes sociales. Primero empecé en TikTok, donde como ahora tengo 34 años me parecía un mundo aparte donde podías probar porque la gente más de mi edad no estaba ahí.
Un año después me atreví a empezar a subirlo a Instagram, que para mí era como un vértigo porque estaba la gente que me conoce, pero me quité el prejuicio y empezó a funcionar superbien. Dos años después he estado nominado a los premios Tik Tok y me han invitado a los Ídolo. Es una situación que yo jamás me había imaginado porque empecé en las redes sociales por necesidad y me he quedado por gusto.
¿Siempre has querido ser actor o es algo que surgió en esos momentos en los que te diste cuenta de que no deseabas volver al que había sido tu trabajo?
Yo quería, pero nunca me había atrevido. Quería haber estudiado interpretación, pero con 18 años he seguido un poco este modelo que tenemos todos en la cabeza de colegio-instituto-carrera. Jamás me había imaginado estudiar y dedicarme a la interpretación. Soy un apasionado del cine, pero no me atrevía y seguí el modelo básico. Me metí en la universidad, me saqué mi licenciatura y me puse a trabajar. Tardé mucho en detectar la insatisfacción que sentía.
No quería volver y no entendía tampoco cómo había acabado ahí. Pero también creo que en cualquier hogar español no se fomentan las profesiones artísticas porque tienen muy pocas salidas, muy pocos trabajos, y tus padres, que quieren lo mejor para ti, pues no te lo fomentan tampoco, así que lo entendía.
Pero es que ni me había atrevido siquiera a decir que quería dedicarme a la interpretación. Me gusta mucho el cine y yo sentía como que no había perdido esa parte porque estaba muy conectado como espectador y yo veía películas en bucle. Todo lo que no era trabajar, lo dedicaba a ver películas e informarme, que son todas las historias que luego yo he volcado en redes sociales. Que a veces la gente me dice, pero ¿cómo buscas los temas? Y yo es que no los busco, es que es vivir en mi cabeza.
¿Te dio miedo pensar el qué iba a ser de ti al dejar un trabajo estable? ¿Cómo reaccionó tu entorno a tu decisión?
Es que hay como dos entornos. Hay uno menos íntimo que te anima más porque al final para ellos es una historia que ven como espectadores. Pero el círculo íntimo si te baja los pies a la tierra y te dice por ejemplo que de qué vas a vivir. Sobre todo porque cuando di el paso tenía 28 años y luego hay que contar con que son cuatro años y después empezar a buscar de la nada y no era fácil. No era un chaval de 19 años al que iban a meter en Élite.
Pero luego veía y me notaban que llevaba trabajando toda la vida y no estaba bien ni emocional, ni físicamente. Ahora veo en mi cambio brutal y siento que estoy donde tenía que estar, sea cual sea ese lugar. Y hay que quitarse muchos prejuicios. Yo me puse a doblar ropa en una tienda, es decir, no es como de qué voy a vivir mirando por la ventana. Pero dejé un trabajo socialmente mejor percibido y más atractivo para trabajar en una tienda y estudiar interpretación y acabé en las redes. Tienes que encontrar tu camino y hacer sacrificios, porque si no, no avanzas. Y no es fácil, a no que seas un nepobaby o algo así.
También nos educan mucho en estas historias como que Gisele Bündchen Bundchen fue al McDonald's y la descubrieron. O Miguel Herrán, que se encontró con Daniel Guzmán, le pidió una foto y acabó trabajando con él y ganó el Goya. Estas historias de que parece como que el talento brilla de uno mismo y que si eres bueno ya te hubiesen descubierto, y como que lo de trabajar, formarte y todo eso no está tan bien percibido y que esforzarse y tener tres trabajos para poder llegar se ve como un fracaso.
Pero las redes han cambiado eso. Han conseguido que tú no te quedes en el sofá de tu casa esperando a que alguien te descubra, sino que te puedes grabar. Yo no puedo hacer 15 películas si a mí me da la gana, me tienen que ver 20 personas que den el aprobado para que yo participe, pero yo vídeos en mi casa puedo hacer los que me dé la gana, de duración que me dé la gana y hablar de lo que me dé la gana.
Entonces te da mucha libertad, y sobre todo luego hay gente que te consume y a lo mejor un vídeo lo ve un millón y otro tres personas, pero siempre hay como un público que lo ve, consume, interactúa y eso también te da la sensación de liberación, de poder dirigir tu camino y mucha gente le ha cambiado su vida a un nivel muy heavy. Se han dedicado a subir, a subir, a subir y ahora viven de las redes. Y yo no sé cuáles eran sus opciones antes.
¿Las redes son lo que realmente te gusta o tu pasión sigue siendo la interpretación?
Esa pregunta me la he hecho yo y la respuesta es que no sé por qué tengo que elegir. Hay quien me dice que qué es lo que realmente me apasiona o si esto lo hacía solo para que me vieran. Veo un montón de creadores de contenido que ahora están trabajando como actores y además Amenábar, la primera serie que ha hecho, eligió a un creador de contenido que estaba empezando como actor. Yo creo que el futuro va a ser diferente, y de hecho el presente ya lo es y no tienes por qué elegir. Se puede ser actor y creador de contenido y me gustan ambas facetas. Evidentemente prefiero ser actor, pero a no ser que trabaje a un nivel de Blanca Suárez, no creo que pueda decir que no tengo tiempo para las dos.
Además luego al actor sí se le exige esa formación de imagen pública, que tenga una comunidad, redes sociales. Entonces, ¿para qué voy a dejar de ser creador de contenido y convertirme solo en actor? Y cuando llegue a ser actor únicamente me exijan que tenga una comunidad en redes sociales. Es que es absurdo.
No ves entonces las redes solo como un medio para un fin, como puede ocurrir con otros actores y actrices...
Para mí empezó así. Yo solo me abrí redes para que me vieran, era mi único objetivo. Y pensé que cuando me salieran cosas lo podía dejar en cualquier momento. Pero ahora pienso que es una forma en la que tú decides ser relevante o no, porque al final hoy te pueden ver, y mañana de repente ya les aburres o les cansas y pasan de ti.
¿Cómo es el trabajo de un influencer, de un creador de contenido?
Me siento por la mañana y me pregunto que de qué quiero hablar hoy o cuántos vídeos quiero subir. Por ejemplo a veces prefiero subir uno que esté muy currado. A mí me lleva mucho tiempo la investigación, porque tienes que corroborar todos los datos, te ves entrevistas, yo hablo mucho de películas y no lo hago si no las he visto. De hecho muchas veces las vuelvo a ver aunque ya las haya visto. Es mucho tiempo el que inviertes, aunque luego hay cosas que puedes hacer más rápido. Después hago un guion, la grabación y la edición. Es decir, que lleva bastante curro.
La base de cualquier creador de contenido es preguntarse cómo va a entretener. Para mí los creadores de contenido somos gente que entretenemos. Tienes que entretener a la gente y que se hagan un poco más curiosos y que vean algo que igual antes no veía. Para mí es un poco la idea que no sea solo que yo te cuento esto y tú consúmelo, sino que eso te lleve a ver una película o que hables de eso con tus amigos.

¿Te funciona subir más de un vídeo al día?
A mí no porque creo que al final el algoritmo no te enseña tanto. Es decir, tú al final tienes que bailar un poco con el algoritmo y saber cómo funciona aunque cambie todo el rato. Y si tú publicas mucho en un día solo te va a enseñar uno de los vídeos. Te solapas a ti mismo.
¿Y cómo luchas contra el scroll infinito para conseguir que la gente no pase el vídeo tan rápido? ¿Te fijas en el tiempo de permanencia?
Sí, pero con el tiempo de permanencia me he dado cuenta de una cosa yendo en el Metro y observando a la gente. Cuando lo miraba desde casa me frustraba al ver que igual pasaban tres segundos en mi vídeo de un minuto y medio. Pero yendo en el Metro me fijaba en que la gente está como hipnotizada y le da igual que les salga un vídeo de Gaza que uno de unos perros peleándose por un juguete. Lo pasan y ni siquiera se enteran de lo que están viendo.
Y es un tema que tiene que ver con cómo el usuario consume y no con cómo creas tu contenido. Antes me frustraba, pero ya no. Al final tienes que entender que le va a llegar a quien le tiene que llegar. Y una cosa es que tu contenido no le interese a alguien y lo pase porque le parece un rollo y otra cosa es que lo pase porque está hipnotizado por el scrolling. Que es que eso pasa, y a mí me ocurre como usuario también. Así que intento tener una frase que sea de gancho. Pero tienes que entender que hay un porcentaje de gente que está esperando el autobús o haciendo otra cosa y te consume los vídeos así y que ni siquiera quiere ver vídeos, quiere hacer scroll.
Yo intento mantener al usuario estimulado durante todo el vídeo, pero ya sabiendo que no eres el que hace scroll, sino como alguien que se ha quedado aquí a ver de qué hablo. Es verdad que pongo imagen, sonido, ahora un cambio y meto frases cortas, porque si es muy larga la persona se bloquea. Le tienes que dar todo muy comidito porque como le digas que una persona nació en Cádiz y que le gusta la paella ya se bloquea. Tiene que ser como muy seguido. Así que intento mantener estimulado al consumidor y a la vez que todo sea sencillo para que no tenga que procesar mucho.
En el guion ya lo pongo que todo vaya muy directo y me tengo que quitar muchas veces cosas que contextualizan o que me parecen interesantes. Y digo que al final estamos favoreciendo al consumidor ameba, no al consumidor que quiere aprender, al curioso, al que le gusta el cine. Y tengo como ese conflicto porque también quiero que mi vídeo lo vea un millón de personas o medio millón o treinta mil. Quizá a lo mejor el consumidor que se aburre lo tenemos que dejar fuera, no hacer todo en torno a él. Porque el problema es que es lo que te decía al ir en Metro, es que son todos así.
¿Cuál es tu red social favorita?
TikTok fue mi favorita porque es verdad que me sentía mucho más libre. Y ahora creo que Instagram porque he mejorado mucho el crecimiento allí y siento que hay una comunidad más estable y que estoy construyendo algo más sólido ahí que en TikTok, que siento que le aparece cada día a una persona diferente.
Es verdad que me parece que en Instagram hay que ser mucho más cauto. Aunque en TikTok también hay mucho hate y gente que habla sin saber. En Instagram parece que está todo el mundo esperando a que te equivoques para linchar. Y no lo digo por mí, lo veo por millones de ya no creadores de contenido, de noticias. Como que la gente está muy con la escopeta cargada para disparar.
Yo creo que aunque haya gente joven en Instagram hay gente más de 30 años, 35 o 40 años. Y parece que va más por ahí. Y en TikTok se toman las cosas menos en serio, o al menos esa es mi sensación. Creo que la gente está un poco frustrada en general y lo deriva mucho en redes sociales.
¿Los millennials son más críticos que los zetas?
Sí, creo que los zetas tienen un punto más de conversar y de ofrecer información. Porque una cosa es que yo te diga que haces las cosas mal y otra cosa es que te indique que lo hagas mal con ánimo de explicarte y de ayudarte a aprender. Son dos cosas diferentes. Y yo creo que es la diferencia entre las dos generaciones.
Yo lo veo también conmigo. Me quito muchos prejuicios, pero siento que muchas veces en redes todo el mundo tiene muy claro cómo han de ser las cosas, como que todo el rato hay algo de búsqueda de conflicto, te diría.

¿Cómo te afectan las críticas en las redes sociales?
Tengo que aprender a no ver tantos comentarios. Creo que porque además hay muchas más cuentas que tienen nombres raros y ni siquiera los relaciono como con una persona concreta. Pero en Instagram es más fácil que alguien te deje un comentario y que te puedas meter en su perfil y sea su cuenta real y tenga fotos con sus hijos. Entonces como que sí que es algo más personal para mí. Y sí que es verdad que como es una red que a lo mejor utilizo más también incluso como consumidor de ver comentarios y demás y me llegan las notificaciones y lo veo. Pero al principio me molestaba muchísimo y me enfadaba y se lo comentaba a la persona que tenía al lado. Ahora no. Puedo verlo y contestarte si me apetece pero se me olvida al minuto. Me he dado cuenta de que no tiene que ver ni conmigo ni con mis vídeos, es esa persona en su casa
Aunque me molesta más que me digan que no tengo ni idea a que me queda mal el bigote, por ejemplo. Eso me da igual, pero con el vídeo que llevo un puto día entero haciendo el guion que he estado grabando y editando hasta las 10 de la noche me lo intentes desacreditar es lo que más me va a joder. A mí lo físico me da igual.
¿Estás viviendo ya de las redes?
La verdad es que sí, pero no cobro lo mismo todos los meses. Yo hablo de cine, y en enero y febrero trabajas mucho menos. Pero me va bien. Yo también pienso cada vez más que busco ampliar miras y no quedarme siempre en lo mismo. Tengo también que aprender a trabajar de formas diferentes para trabajar con marcas distintas. Cuando empecé a crear contenido no era mi primer objetivo, pero sabía que era algo que se podía monetizar. De hecho, a mí me costó mucho entender cómo se podía monetizar. No me acuerdo de cuál fue mi primera colaboración, creo que fue para una reseña de una película.
Al principio pensé que era algo anecdótico. Pero lo que me llamó mucho más la atención, más que me pagaran por una colaboración, es que me llevaran al Festival de San Sebastián, al premio que le dieron a Pedro Almodóvar y que le entregó Tilda Swinton. Eso me pareció mucho más fuerte que una colaboración, porque es que al final el vídeo es una cosa que tú haces en tu casa, dan un aprobado y lo envías. Yo al final acabé teniendo una agencia y un representante y todo genial, pero el hecho de que me sacaran de casa, me llevaran a un hotel y presenciara todo aquello para mí fue mucho más gordo que una transacción económica.
Por ejemplo me puedo pasar todo el día hablando del Festival de Cannes, pero yo allí no he estado nunca, entonces eso me pone los dientes mucho más largos que hacer un trabajo que dentro de lo guay que es pues no lo puedo comparar con haber tenido a Tilda Swinton a 10 centímetros... Eso es lo que me llevó.
¿Cuánto tiempo pasó desde que empezaste hasta que lograste monetizar tu contenido?
Creo que a lo mejor un año desde que empecé a hacer vídeos y ver un poco por dónde iba, y luego lo empecé a monetizar. No fue tan rápido. Pero desde septiembre de 2024 sí fue una cosa como mensual, que ya era un sueldo mensual, a veces más, a veces menos. Si lo comparo con otro ingreso, evidentemente gano más de redes que del otro trabajo. Ahora es un ingreso muy bueno.
Pero aparte tengo un curro de fines de semana que no quiero dejar porque a mí con redes me va muy bien, yo podría vivir de las redes solo, pero tal y como están las cosas, que bajo a comprar el café y el café vale cada día más caro, no me atrevo a dejar nada.
Entonces trabajo como de lunes a viernes solo en redes sociales y me levanto por la mañana y me pongo como si fuera un trabajo de oficina y luego el fin de semana estoy en una tienda doblando ropa y luego vuelvo otra vez el lunes en plan a trabajar como si fuera una oficina en mi casa. Así que con el tema del dinero estoy tranquilo, pero es un tema más de estabilidad que de dinero.
Y yo he crecido muy rápido y he creado un poco una marca personal, por así decirlo, y he podido decir que no a colaboraciones, pero eso lo he podido hacer porque yo mi alquiler lo tengo pagado con mi trabajo de los fines de semana.
Entiendo que conocerás a muchos creadores de contenido que lo intentan y no lo consiguen...
Lo veo más en moda, como de gente que lo intenta y nada. Pero si quieres crecer tienes que estar todo el día pegado al ordenador viendo qué vas a hacer, qué vas a editar editando y qué vas a subir. Y la gente lo intenta teniendo su curro de 9 a 19, y luego vas al gimnasio, al supermercado, la pareja... y es que es imposible porque hoy no puedes despegar en redes subiendo una foto o un vídeo por semana. Tienes que estar a tope. Yo me cogí un curro de findes y durante la semana estoy en mi casa como si fuera una oficina de 9 a 21. Es que si no, no hay manera. No estamos en 2019.
Vamos, que si te pones a subir un vídeo a la semana no vas a ningún sitio...
No, es que vas a subir 4 vídeos al mes. El tema es que la gente necesita consumir mucho más frenéticamente, entonces si le das un vídeo por semana, es que no. O te encierras el fin de semana a hacer guiones, grabar y editar y vas subiendo 3 mínimo por semana, o no. Pero es que no hay fórmulas, porque luego de repente un vídeo se hace viral, a la gente le hace el triple de gracia de lo normal, va a un programa y gusta más que el resto y ya está. Yo lo que siempre diría es que no se deje de intentar. Inténtalo y ya verás lo que pasa.
