El banquete secreto de los Óscar: el pastel que conquistó a un príncipe, 60 kilos de wagyu y un ejército de 150 chefs
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El banquete secreto de los Óscar: el pastel que conquistó a un príncipe, 60 kilos de wagyu y un ejército de 150 chefs

Tras la gala más famosa de Hollywood llega otra ceremonia igual de exclusiva: la del Governors Ball, donde mil invitados prueban un menú legendario firmado por Wolfgang Puck.

Imagen de la estatuilla de los Oscar.Juliana Thomas Photography

Cuando se apagan los focos del Teatro Dolby y las estatuillas ya tienen dueño, comienza otra ceremonia mucho menos visible pero igual de espectacular: la cena del Governors Ball, la fiesta privada que sigue a la gala de los Óscar.

Allí no se entregan premios, pero sí se sirve uno de los banquetes más exclusivos del mundo.

El menú de esta edición vuelve a llevar la firma de Wolfgang Puck, el chef que desde hace 32 años dirige la cocina de la noche más importante de Hollywood. A su lado trabaja su hijo, Byron, y un equipo que parece más propio de un gran restaurante que de una fiesta: 150 chefs coordinados para servir más de 25.000 platos en apenas unas horas.

Todo empieza con un ingrediente inesperado: un pastel de pollo.

El plato que conquistó a la realeza

Entre las decenas de propuestas del menú hay una receta que se ha convertido en una especie de leyenda dentro de la cocina de los Óscar.

El pastel de pollo de Wolfgang Puck. No es una exageración decir que ha tenido consecuencias reales. El propio chef recuerda cómo uno de los invitados más famosos cayó rendido ante él.

"El príncipe Alberto de Mónaco vino a los Óscar, probó el pastel de pollo y dijo: ‘Tenemos que abrir un restaurante en Montecarlo para servir este pastel’", cuenta el chef.

Desde entonces el plato se ha convertido en un clásico de la fiesta.

Un bocado aparentemente sencillo que, en manos de Puck, se transforma en uno de los momentos más esperados de la noche.

La carne más exclusiva del mundo

Pero el menú no se queda ahí.

Para esta edición, la cocina del Governors Ball ha traído 60 kilos de wagyu A5, la categoría más alta de la famosa carne japonesa, conocida por su textura extremadamente tierna y su intenso marmoleado.

Es uno de los ingredientes más exclusivos del planeta y llega especialmente para la ocasión.

"Queremos compartir lo mejor que el mundo tiene para ofrecer", explica el chef. En una fiesta donde se celebran las mejores películas del año, la idea es la misma: servir los mejores productos posibles.

Un final digno de Hollywood

Después de lo salado llega el desfile de postres.

Uno de los símbolos de la fiesta son las chocolatinas con forma de estatuilla de Óscar, bañadas en oro.

A su lado aparecen pirámides de macarons, helados de pistacho, avellana o stracciatella y una selección de dulces pensados para que los invitados sigan celebrando mientras la noche avanza.

La cocina detrás del glamour

Mientras las estrellas brindan y se hacen fotos con sus premios, detrás de las paredes del teatro ocurre otra coreografía perfectamente sincronizada.

En la cocina, los chefs trabajan como una maquinaria perfectamente engrasada. "Es como una máquina bien aceitada", dice Byron Puck. "Todo se lo debemos a los 150 chefs que están en la cocina esa noche".

Cada plato se prepara el mismo día de la gala, después de una semana entera de pruebas en las cocinas del Dolby Theatre. Una carrera contrarreloj para que cada bocado esté a la altura del evento.

El final de la fiesta

Cuando termina la ceremonia gastronómica, el chef suele bromear sobre lo que viene después. "Voy a necesitar un poco de Ozempic después de comer todo esto", dice entre risas.

Tal vez sea el comentario más humano de una noche que, entre estatuillas doradas, wagyu japonés y chocolate con forma de Óscar, demuestra que en Hollywood el espectáculo no termina cuando se apagan las cámaras.

A veces, simplemente… se sirve en un plato.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

Sobre qué temas escribo

Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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