Simulan las marcas de los colmillos de un jabalí en un árbol: la ingeniosa estrategia con la que unos guardas rurales han cazado a un furtivo en Toledo
El detenido abatía jabalíes sin autorización en un coto en una zona, además, de seguridad donde está prohibida la actividad cinegética.

Los guardas rurales de un coto de Escalona (Toledo) se pasaron semanas vigilándolo. Y al final lograron su objetivo: localizar e identificar a un presunto cazador furtivo que llevaba tiempo cebando la zona para atraer jabalíes y abatirlos ilegalmente. La acción de estos guardas culminó de con la intervención de la Guardia Civil de madrugada y la incautación del arma utilizada, según ha publicado Jara y Sedal.
Las sospechas comenzaron cuando apareció el cuerpo sin vida de un jabalí que había sido abatido por un disparo el pasado 17 de abril. Este hallazgo hizo saltar las alarmas entre los guardas rurales del acotado, que comenzaron a inspeccionar minuciosamente la zona para intentar averiguar quién estaba detrás de la muerte del animal.
Durante esa revisión localizaron, muy cerca del lugar donde apareció el jabalí, un punto de atracción en el que alguien estaba utilizando un líquido atrayente junto a una garrafa con maíz para concentrar a los animales. Aquellos indicios apuntaban claramente a una actividad furtiva, por lo que decidieron intensificar la vigilancia.
Los días fueron pasando sin que apareciera ninguna persona por la zona. Tampoco acudían los jabalíes. Los restos de sangre que aún permanecían cerca del cebadero parecían mantener alejados a los animales, algo que dificultaba la investigación. Así que los guardas rurales decidieron recurrir a una estrategia poco habitual: simular la presencia de jabalíes en el lugar para hacer creer al responsable del cebadero que los animales estaban visitando regularmente el punto de alimentación.
Cada jornada retiraban parte del maíz, movían la garrafa que lo contenía y añadían barro al líquido atrayente para imitar el comportamiento de estos animales. Incluso reprodujeron en un árbol las marcas que dejan los grandes machos al afilar sus colmillos, con la intención de hacer pensar al cazador furtivo que por la zona se movía un ejemplar de gran tamaño.
Y, a los pocos días, comenzaron a comprobar que, en efecto, alguien acudía diariamente a reponer la comida y mantener activo el cebadero. Pero, además, comprobaron que el hombre no solo estaba intentando abatir jabalíes sin autorización dentro del coto, sino que además se encontraba en una zona de seguridad donde está prohibida la actividad cinegética.
A ello se sumaba otro agravante. El rifle que portaba llevaba acoplado un dispositivo de visión nocturna, un sistema prohibido para esta modalidad en Castilla-La Mancha. Tras la identificación, se procedió a la retirada del arma y a su depósito en la correspondiente Intervención de Armas de la Guardia Civil.
En los dos vídeos relacionados con esta actuación, se puede verse cómo los guardas simulan las marcas de colmillos y los rastros de barro para engañar al furtivo. En el otro aparece el momento de la intervención conjunta con la Guardia Civil que permitió sorprender al infractor cuando esperaba la llegada de los jabalíes.
