Oculto 2.000 años a 2.100 metros de altura: descubren en los Alpes suizos un campamento militar romano desconocido hasta ahora
Los arqueólogos han sacado a la luz las defensas del acuartelamiento y proyectiles de plomo para honda con el sello de la Tercera Legión Romana.

El Imperio Romano suele asociarse con imponentes obras de ingeniería civil que marcaron el desarrollo de nuestra sociedad, como los colosales acueductos, los anfiteatros o su vasta red de calzadas. Sin embargo, el verdadero motor de esta civilización fue su insuperable maquinaria bélica.
El antiguo ejército romano destacaba por una disciplina férrea y una organización táctica sin precedentes; un despliegue militar abrumador que les permitió dominar a su antojo el Mediterráneo y gran parte de Europa.
Ahora, la tierra ha vuelto a devolvernos un pedazo de esa historia. Recientemente, durante una expedición arqueológica en los Alpes suizos, un voluntario que participaba en el trabajo de campo se topó con un hallazgo asombroso: los restos de un campamento militar romano de más de 2.000 años de antigüedad que había permanecido totalmente oculto.
Un 'nido de águila' con visión de 360 grados
Según detalla un comunicado oficial emitido por el cantón suizo de los Grisones, el cuartel fue levantado en un enclave estratégicamente perfecto. Ubicado a 2.100 metros de altitud, el campamento ofrecía a las legiones una panorámica absoluta sobre los valles y pasos de montaña vecinos.
Desde esa altura, los soldados podían vigilar a la perfección los cuatro valles principales de la región (Landwassertal, Albulatal, Domleschg y Surses), así como Lenzerheide, un transitado y vital paso de montaña. Básicamente, era el nido de águila definitivo para monitorizar y anticiparse a cualquier movimiento de las tropas enemigas.
La relevancia histórica del hallazgo
Durante las excavaciones, los arqueólogos no solo han sacado a la luz el foso defensivo y los cimientos de un muro del campamento, sino que han encontrado el arsenal de las tropas. En concreto, han recuperado varios proyectiles de plomo diseñados para ser lanzados con honda, una de las armas a distancia más antiguas y letales de la humanidad.
Tal y como expone la revista estadounidense Popular Mechanics, estas pesadas balas de plomo (que se disparaban haciendo girar a gran velocidad una correa de cuero con un receptáculo flexible) han sido la clave del hallazgo, ya que llevan grabado el inconfundible sello de la Tercera Legión Romana.
Reescribiendo el mapa de la 'Suiza romana'
Esta localización exacta es una pieza de oro para los historiadores, ya que les permite rastrear al milímetro el avance de las fuerzas imperiales hace dos milenios. El campamento demuestra su ruta militar de expansión desde Bergell, cruzando el paso de Septimer, hasta la zona de Tiefencastel, para adentrarse finalmente hacia Coira (Chur) y el valle alpino del Rin.
Las propias autoridades del cantón de los Grisones no ocultan su entusiasmo ante el hallazgo que cambia los mapas de la época: “Un sensacional descubrimiento de un campamento militar romano en los Grisones demuestra una vez más que la investigación arqueológica sobre la ‘Suiza romana’ sigue deparando grandes sorpresas”, sentencia un apartado del documento.
