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La contradicción del rey Juan Carlos con la reacción de Felipe VI sobre su abdicación y lo que sintió cuando ya no había marcha atrás

La contradicción del rey Juan Carlos con la reacción de Felipe VI sobre su abdicación y lo que sintió cuando ya no había marcha atrás

El emérito anunció su abdicación el 2 de junio de 2014 y firmó su renuncia el 18, pero el proceso había comenzado unos meses antes.

El príncipe Felipe y el rey Juan Carlos de España asisten a la ceremonia oficial de abdicación en el Palacio Real el 18 de junio de 2014Carlos Alvarez

El 2 de junio de 2014 se produjo una noticia que algunos deseaban, otros esperaban y la mayoría no imaginaban. El rey Juan Carlos I anunció su abdicación y transmitió la corona en vida a su hijo Felipe. En la tarde del 18 de junio de ese año se produjo la firma con la que el hasta entonces rey de España hacía efectiva su decisión en el Salón de Columnas del Palacio Real.

Más de una década después, el emérito recordó cómo vivió aquello en sus memorias, Reconciliación, donde dedica un capítulo entero al que sin duda ha sido uno de los momentos más importantes de su existencia.

El rey Juan Carlos en una recepción en el Palacio Real en 2011
  El rey Juan Carlos en una recepción en el Palacio Real.Carlos Alvarez

"El vínculo con la Corona es sagrado e innato. La cuestión es a la vez íntima e institucional. Algunos optaron por el exilio, como mi abuelo Alfonso XIII. Es una suspensión temporal del ejercicio de sus funciones, pero, aun así, se trata de una renuncia dolorosa. Estoy convencido de que mi abuelo perdió las ganas de vivir cuando dejó de reinar", señala Juan Carlos I.

Añade entonces que realmente el único antecedente que tenía era el del emperador Carlos V, que sí abdicó realmente la corona, y que aunque en los tiempos modernos hay familias reales con tradición de abdicar, no todos los royals están de acuerdo: "La reina del Reino Unido me repetía: 'A king never abdicates' (Un rey no abdica nunca). Y según mi padre: 'El rey se muere con las botas puestas'. Si hubiese estado todavía entre nosotros, se habría opuesto a la decisión que iba a tomar".

  El rey emérito Juan Carlos I en una imagen de archivo (2016).Daniel Perez (Getty Images)

Sin embargo, "cuantos más años pasaban, más me preguntaba por el desenlace de mi reinado. Empecé a pensar seriamente en ello a principios de 2014". Ese momento fue en la Pascua Militar, cuando fue incapaz de leer correctamente su discurso. Fue un momento bochornoso que le hizo plantearse que quizá ya no estaba en condiciones de seguir siendo el rey de España.

Y por supuesto, también sus escándalos: "Yo sabía que, desde hacía dos años, ya no contaba con el apoyo unánime del pueblo, aunque, treinta y nueve años después del inicio de mi reinado, la proporción de población a mi favor seguía siendo aceptable. El país estaba pagando desde 2008 el precio de una crisis económica sin precedentes. también el de una crisis moral. Mientras tanto, yo luchaba contra mí mismo y contra mi cuerpo, que me traicionaba".

El rey Juan Carlos en el día en el que anunció su abdicación en 2014
  El rey Juan Carlos en el día en el que anunció su abdicación en 2014Casa de S.M. el Rey / Borja Fotografos

"A pesar de mi innegable cansancio, no me rendí. Pero debía aceptar lo evidente: ya no podía permanecer mucho tiempo de pie, y mucho menos pasar revista a mis tropas sin la ayuda de un bastón. Mi paso era entonces pesado y febril. No era el paso digno de un jefe de las Fuerzas Armadas españolas. Tenía que aceptar los hechos. Ya no tenía ni suficiente energía ni voluntad", explica el emérito en su libro sobre cómo su salud ya no le permitía seguir en el cargo.

"Durante mucho tiempo estuve madurando esta decisión, sin confiárselo a nadie. Una vez tomada, fue irrevocable. No suelo titubear. Determinadas personas intentaron disuadirme luego, pero yo estaba íntimamente convencido de que era lo mejor para el país. Tenía la conciencia tranquila del deber cumplido. La España que dejaba, pese a sus problemas coyunturales, no se parecía en nada a la España que había heredado en 1975. No tenía nada de lo que avergonzarme. Podía emprender una nueva fase de mi vida con serenidad", apunta.

Juan Carlos I, en la Asamblea Nacional de Francia, recogiendo un premio por sus memorias.
  Juan Carlos I, en la Asamblea Nacional de Francia, recogiendo un premio por sus memorias.Marc Piasecki

"Fue entonces cuando me confié a Rafael Spottorno, jefe de la Casa Real desde 2011, tras una brillante carrera diplomática. Luego se añadieron otras tres personas clave en el que debía ser el secreto mejor guardado de España: José Fernando de Almansa y Alberto Aza, los dos predecesores de Rafael Spottorno al frente de la Casa Real, y el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general Félix Sanz Roldán. Los llamé 'mis cuatro mosqueteros' durante esta fase de preparación, que se alargó tres meses", cuenta en ‘Reconciliación’.

Las dos versiones del rey emérito

¿Estaba Felipe VI satisfecho con la decisión? Pues hay dos versiones ofrecidas por la misma persona. En su biografía, el emérito cuenta esto: "El primero en saberlo fue, por supuesto, mi hijo Felipe, a quien convoqué a una de mis reuniones con 'los cuatro mosqueteros'. Mantuvo la calma, pero no pudo ocultar su sorpresa. '¿Estás seguro de tu decisión?', me preguntó varias veces. Tuvimos dos horas de franca discusión. Participaría de cerca en todos los preparativos".

El rey Juan Carlos y Felipe VI se abrazan en presencia de la reina Sofía y la reina Letizia tras la abdicación de Juan Carlos I
  El rey Juan Carlos y Felipe VI se abrazan en presencia de la reina Sofía y la reina Letizia tras la abdicación de Juan Carlos IAlberto Martín

"Mi hijo estaba más que dispuesto a tomar el relevo. Durante mucho tiempo me jacté de poder contar con el príncipe heredero mejor preparado de Europa. Había llegado el momento de que Felipe tomara el timón. No quería que se marchitara esperando a que llegara su hora. Yo ya no tenía fuerzas físicas para asumir esta agotadora tarea", manifiesta también en sus memorias.

Sin embargo, en la entrevista que ofreció desde Abu Dabi para France 3, el emérito contó otra cosa sobre la reacción de su hijo al saber que quería renunciar al cargo: "Se lo dije a mi hijo, y me dijo: 'No, por favor, no lo hagas'. Le dije: 'Es mejor para ti; estás más preparado, tienes derecho a asumir esto'". ¿Por qué no dijo esto en sus memorias? Solo él y su biógrafa, Laurence Debray, lo saben.

Los sentimientos de Juan Carlos I al abdicar

Dos semanas y dos días después de su discurso de abdicación, llegó el momento de firmar su adiós a la corona de España, y así lo vivió el protagonista: "Tengo que admitir que la emoción me embargaba en todo momento. No era tan fácil retirarse, aunque lo hiciera sin amargura ni remordimientos, y con la certeza de que mi hijo actuaría a su manera en interés de la Corona y del país, con ese sentido de servicio que siempre nos ha guiado".

"El 18 de junio, a las seis de la tarde, ante las más altas autoridades del Estado, y en la misma mesa donde había rubricado el Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas, en el Salón de Columnas del Palacio Real, firmé la ley orgánica que certificaba mi abdicación", expresa en su libro.

La reina Sofía observa al rey Juan Carlos firmando su abdicación
  La reina Sofía observa al rey Juan Carlos firmando su abdicaciónEFE/Alberto Martin

"Luego intercambié el asiento con mi hijo, que me abrazó efusivamente. Sin duda por gratitud. Fue entonces cuando de verdad asumí que había transmitido el poder para siempre. Los mejores momentos de mi reinado pasaron por mi mente", comenta.

"Me dejé invadir por las lágrimas, que contuve rápidamente, porque después de todo podía sentirme orgulloso de pasar la Corona a mi hijo, la Corona de un país que había encontrado su lugar en el mundo. Por fin había cumplido mi misión: normalizar la monarquía en España y modernizar el país. Aun así, era dar un paso adelante hacia un futuro por construir", recuerda el emérito, que decía adiós al trono para empezar una nueva vida que resultó como él pensaba.

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Redactor de LIFE en El HuffPost España. Licenciado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. En segundo de carrera debuté en el mundo profesional con unas prácticas en las que aprendí cómo funcionan los medios locales y una radio. Continué en ABC.es, Cuatro y CNN+, Europa Press y después llegó Bekia, medio lifestyle en el que coordiné, escribí y entrevisté hasta que di el salto a El HuffPost.


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