Subcontratas 'no more': Mamdani apoya un proyecto que obligaría a empresas como Amazon a contratar a sus repartidores
La Ley de Protección de Entregas busca obligar a las grandes corporaciones a llevar directamente a su flota de distribución. Los sindicatos lo celebran como un triunfo histórico, pero la firma advierte ya del impacto en el empleo y en precios.

La ciudad de Nueva York (Estados Unidos) ha dado un paso decisivo para reconfigurar las reglas del juego de la logística urbana pero que supone, a la par, un choque directo con los gigantes de la tecnología comercial. El alcalde de la metrópoli, el demócrata Zohran Mamdani, anunció este lunes su respaldo formal a la denominada Ley de Protección de Entregas (Delivery Protection Act), una propuesta que busca prohibir que multinacionales como Amazon, FedEx o UPS utilicen redes de subcontratación para gestionar sus envíos de "última milla", obligándolas a integrar a los repartidores directamente en sus plantillas como empleados.
La medida, redactada por la concejala Tiffany L. Cabán y fuertemente impulsada por el sindicato Teamsters, pretende erradicar el modelo de contratistas independientes o Delivery Service Partners (DSP), mediante el que las grandes plataformas dictan los horarios, rutas y cuotas de trabajo, pero sin asumir responsabilidad jurídica o laboral directa sobre los conductores.
De salir adelante en el Concejo Municipal, el proyecto de ley transformará radicalmente el funcionamiento operativo de los almacenes urbanos, ya que entre sus disposiciones clave destacan cambios revolucionarios como el de las licencias municipales obligatorias: todos los centros de distribución de última milla deberán obtener una autorización del Departamento de Consumo y Protección del Trabajador de la Ciudad (DCWP), frente al limbo que hay ahora. Además, se prohibirá expresamente la subcontratación de tareas esenciales de almacén y reparto, exigiendo que la corporación titular sea la empleadora legal de los trabajadores y se mejorarán los estándares laborales y de seguridad, regulados en adelante "de forma estricta" tanto en "las cuotas de productividad, la capacitación del personal y el diseño de rutas para evitar situaciones de riesgo en las vías públicas", informa el Gobierno de la Gran Manzana en su página web.
"Corporaciones como Amazon construyen modelos de negocio de miles de millones de dólares aislándose de la responsabilidad mediante un sistema de subcontratación abusivo", aseveró el alcalde Mamdani en una comparecencia oficial. "Los neoyorquinos no deberían verse obligados a subsidiar los beneficios corporativos con calles menos seguras y empleos cada vez más precarios", ahonda.
Los argumentos de los sindicatos...
El respaldo de la Alcaldía llega avalado por informes que vinculan el crecimiento acelerado de la logística de comercio electrónico con un deterioro del tráfico y la seguridad laboral en la ciudad. Según la Oficina del Contralor de Nueva York, desde 2017 se han inaugurado al menos 18 grandes centros de última milla en la ciudad, de los cuales 11 abrieron a partir de 2020, señala el New York Times. El mismo informe señala que las colisiones de tráfico con heridos aumentaron en al menos un 78% en las zonas circundantes a estas instalaciones tras su apertura. En distritos como Maspeth (Queens) o East New York (Brooklyn), los accidentes viales en las proximidades de los almacenes crecieron cerca de un 50%.
Pese a que empresas como Amazon argumentan que los repartidores forman parte de pequeñas empresas de mensajería independientes, investigaciones recientes del sector ponen de relieve cómo la matriz mantiene un control riguroso sobre quién conduce, qué uniforme viste y cómo ejecuta cada ruta.
Sindicatos como el Teamsters Local 804 y la coalición New Yorkers for a Fair Economy (ALIGN) han calificado la ley de "mando histórico" para restaurar la dignidad de la clase trabajadora. Vincent Perrone, presidente del Local 804, afirmó que la legislación "forzará a las corporaciones irresponsables a rendir cuentas y pondrá freno a los abusos en la cadena de suministro".

... y los de Amazon
La reacción del sector empresarial van por otro lado. Amazon y diversas patronales han expresado un firme rechazo al proyecto de ley, advirtiendo de consecuencias económicas adversas para la economía local y los usuarios del servicio.
Un portavoz de Amazon defendió ante medios como Business Insider el compromiso de la compañía con la seguridad y la rapidez en los entregas, señalando que la legislación, tal como está redactada, distorsiona el funcionamiento del mercado. Estas coaliciones empresariales sostienen que el texto podría poner en peligro entre 5.000 y 10.000 puestos de trabajo en la ciudad de Nueva York, afectando de manera desproporcionada a barrios como Harlem y distritos vecinos.
Asimismo, detractores de la medida citan un estudio de la consultora AKRF según el cual el sobrecoste operativo de restringir las contratas podría trasladarse al consumidor final. Se estima que la norma supondría un incremento imprevisto de hasta 664 dólares anuales por hogar en concepto de costes de compra y envíos más lentos. Y destacan además el impacto socioeconómico en los propios trabajadores: el 84% de los repartidores de última milla son miembros de minorías étnicas y el 82% no cuenta con un título universitario, por lo que advierten de que la pérdida de flexibilidad o de vacantes podría percutir negativamente en colectivos vulnerables.
Ahora está por ver cómo acaba todo pero, por el momento, el debate en torno al Delivery Protection Act sitúa a Nueva York a la vanguardia de la regulación laboral sobre el modelo gig y la economía de plataformas en EEUU. A medida que el Concejo Municipal revise el borrador de la ley, la ciudad se prepara para un prolongado debate político y legislativo entre las exigencias de regulación laboral y la presión de las gigantes de la tecnología comercial por mantener la agilidad de sus cadenas de distribución.
Mamdani lo avisó: es socialista... y socialismo trae.
