Mariana Pérez, psicóloga infantil, sobre que los Reyes traigan carbón: "Está basado en el miedo, en el control"
"Que traiga magia y regalos", señala.

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La noche del 5 de enero es magia e ilusionante a partes iguales. El nerviosismo reina entre los más pequeños de la casa, quienes, después de ver la correspondiente cabalgata de los Reyes Magos, esperan que Melchor, Gaspar y Baltasar dejen en ese árbol de Navidad todos los regalos que habían apuntado en su lista.
Los más buenos recibirán todos los que deseaban, pero algunos puede que, por haber hecho travesuras de más o haber peleado con el hermano en numerosas ocasiones, acaben con un trozo de carbón sobre sus manos.
Esta tradición forma parte del imaginario colectivo de diferentes generaciones, pero los psicólogos apuntan que tiene mucho más de negativo que de positivo.
Un daño emocional
Una de las que está en contra de que esta práctica se siga realizando es la psicóloga y coach de crianza, Mariana Pérez Borrero. En declaraciones recogida en Telemundo, la profesional señala que "está basada en el miedo, en el control basado en el miedo, en amenazas que normalmente son vacías y en la manipulación emocional".
Pérez hace hincapié en que sus consecuencias más comunes van dirigidas hacia la ansiedad y no tanto a la responsabilidad que se le quiere, supuestamente, inculcar a los pequeños: "Les enseñamos que tienen que sentirse mal por lo que hicieron y que la aprobación del adulto es condicional", apunta.
De esta forma, se ejerce un rol confuso en el niño. "Te amamos si eres perfecto. Te regalamos si eres bueno. Te damos si te portas bien", clarifica, pero si bien apunta que esta acción basada en el miedo puede "servir a corto plazo, enseña que el comportamiento solo importa por las consecuencias externas", asevera.
Una noche mágica
Ante ello, Pérez Borrero señala que los Reyes tienen que seguir siendo mágicos: "Que traiga magia y regalos, no carbón”, apostilla, no sin antes añadir que "he escuchado historias de adultos que se ven afectados porque de niños recibieron carbón".
"Enseña que no vales y que tienes que comportarte de una sola manera para obtener lo que quieres", apostilla, no sin antes lanzar un mensaje a Melchor, Gaspar y Baltasar: "Los niños no se están portando mal. Los niños están teniendo respuestas apropiadas para su edad a lo que están viviendo".
Y es que para ella, como conclusión final, la Navidad es "una oportunidad para conectar, enseñar y construir conexión durante la Navidad y durante todo el año". Ahora ya solo toca acostarse pronto, dejar preparado las galletas para sus Majestades, el agua para los cansados camellos y disfrutar de un día en el que todos, en mayor o menor medida, nos volvemos a sentir niños de nuevo.
